Un test poco exigente

España, sin el céltico Borja Iglesias en el campo, fue superior a Serbia y se impuso en el amistoso premundialista gracias a dos goles de Oyarzabal y uno del debutante Víctor Muñoz

Oyarzabal celebra uno de sus dos goles ante Serbia.
Oyarzabal celebra uno de sus dos goles ante Serbia. | Europa Press

La selección española se impuso ayer a Serbia en el amistoso disputado en el Estadio de la Cerámica de Villarreal, tras un partido que dominó en casi todo momento, sin pasar demasiados apuros y con protagonismo para Mikel Oyarzabal y el debutante Víctor Muñoz. El delantero de la Real Sociedad firmó un doblete en la primera parte para encarrilar el triunfo en un choque que sentenció el extremo de Osasuna, que tuvo el mejor estreno posible con la campeona de Europa, donde también debutó el central Cristhian Mosquera. Pese a la multitud de cambios en los hombres de ataque, el céltico Borja Iglesias no dispuso de minutos y se pasó todo el encuentro en el banquillo.

España no sufrió demasiado en su penúltima prueba antes de que el seleccionador Luis de la Fuente elija sus primeros nombres para la Copa del Mundo de este verano. El martes, ante Egipto, será la última. Y en ella espera tener más protagonismo el delantero santiagués del Celta.

De la Fuente apostó por un once que se podría ajustar al de inicio del Mundial, con Unai Simón en portería, Pau Cubarsí y Aymeric Laporte como pareja de centrales, Rodri y Pedri llevando la manija, y arriba un cuarteto con Fermín López y Alex Baena acompañando a Lamine Yamal y un Oyarzabal que fue el gran protagonista de los primeros 45 minutos. El delantero de la Real Sociedad sigue en estado de gracia con la selección y demostró que, sin ser un 9 al uso, posee muchas otras virtudes que benefician mucho a la actual campeona de Europa, dominadora en el primer acto, pese a no avasallar, y que se fue al descanso por delante cómodamente gracias a dos aciertos del de Eibar. Quien, con el 2-0, se coloca en el ‘Top 10’ de goleadores de ‘La Roja’ ya con 24, superando a Sergio Ramos, Ferran Torres y Alfredo di Stéfano.

Pedri y Fermín, muy dinámicos, dejaron su sitio tras el paso por los vestuarios a Pablo Fornals y Dani Olmo respectivamente, y España pareció notar estas primera variaciones en un segundo acto que no terminaría de llevar hacia su lado hasta el tramo final. Serbia trató de mejorar y tener algo más de control del partido, pero le faltó mordiente ofensivo y continuó sin inquietar demasiado a Unai Simón, sólo probado con un disparo de Kostic.

El partido fue decayendo hasta que De la Fuente reanimó el frente ofensivo con las entradas del debutante Víctor Muñoz y de Ferran Torres. Y ambos encontraron enseguida el premio del 3-0, obra del jugador de Osasuna al definir un gran taconazo del barcelonista.

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