Fútbol | Copa del Rey
El Barcelona, con agobios en el tramo final, supera al Albacete
Juegos Olímpicos | Vela
Los dos primeros días de competición en los Juegos de París no han sido nada fáciles para Támara Echegoyen y su compañera Paula Barceló. Sobre todo a nivel mental. El de Marsella es un campo de regatas difícil, con mucha orografía alrededor, que convierte al viento en un elemento impredecible y realmente complicado de anticipar. Ese escenario les ha jugado una mala pasada, pero ayer empezaron a darle la vuelta a la situación con su mejor día.
Una cosa está clara: Támara va a seguir luchando. Debe hacerlo, además, tomando riesgos porque ya no tiene nada que perder. El parte para hoy indica viento de tierra y teniendo en cuenta que el campo de regatas está más mar adentro, puede beneficiarlas con buenos soplidos. Y cuando Eolo entra en acción por encima de los 10 nudos, Támara se vuelve más fuerte.
Otro aspecto evidente es que la complejidad del escenario, la magnitud del evento y las cambiantes condiciones de viento propician cambios de posiciones totalmente radicales. Las neozelandesas saltaron de lo lindo tras gobernar las regatas ayer. Eso significa que cualquier cosa es posible. Támara y Paula van a sacar todo el pundonor para tratar de completar la remontada.
No obstante y pese a todo, no será fácil. En estas situaciones, el viento es como un líquido. Difícil de prever, difícil de anticipar. Puede aparecer y desaparecer sin responder a ninguna razón. Pero si sopla, Támara irá a por todas. Ser décimo quinta, duodécima o décima no le cambia gran cosa. El primer objetivo es asaltar la Medal Race. Es factible. Se trata de recortar 13 puntos con 75 en juego y con su capacidad y experiencia no es para nada descabellado. El problema es que hay muchos barcos por el medio y también puntúan.
Si consiguen meterse, todo es posible con la puntuación doble. Hablar de altos vuelos es complicado, pero esta previsión tan alocada y cambiante les puede beneficiar. Si siguen navegando bien, lucharán por los diplomas. Si hay viento, empieza el baile. Y en esa danza, Támara es muy fuerte. Asumirá el riesgo porque no tiene nada que perder.
Contenido patrocinado
También te puede interesar