La San Martiño da brillo a lo local y acoge al visitante
XLIV CARREIRA DO SAN MARTIÑO
Alejandro Fernández y Gezahegne ganan en Ourense una edición reducida en número
La atípica edición número 44 de la San Martiño, que no perdió su esencia popular a pesar de las restricciones por el covid que limitaron a 2.000 los participantes en una única categoría, vivió el triunfo de Alejandro Fernández. El integrante del Ourense Atletismo reinó en la cita por cuarta vez consecutiva, sexta en su palmarés. Marcó el ritmo desde el inicio, aceleró pasado el sexto kilómetro para soltar a la única rival que le estaba haciendo sombra (la etíope nacionalizada bareiní Kalkidan Gezahegne, plusmarquista mundial femenina de 10 kilómetros) y entró en meta reivindicando el carácter local de la prueba.
El rey de la San Martiño hizo uno de sus mejores 10K de siempre. Cruzó la meta en Pardo de Cela con un crono de 29:33 para liderar la carrera, aventajando en 28 segundos al portugués Nuno Costa (SD Compostela Atletismo), segundo con 30:01, y en 48 a Esteban Iglesia (Lucus Caixa Rural), tercero con 30:21.
Líder indiscutible entre las féminas fue Kalkidan Gezahegne. La medallista de plata en Tokio entró con 30:23, a 50 segundos de Alejandro Fernández y cuarta en la general. Pulverizó el récord femenino de la carrera ourensana, más de dos minutos mejor respecto a los 32:45 de la portuguesa Elsa Barros en 2010, y aunque hasta bien pasada la mitad de la prueba corrió a ritmo de récord del mundo que ella posee desde hace un mes, ‘pinchó’ en los tres últimos kilómetros por las calles de Ourense. Se quedó a 45 segundos de la plusmarca mundial, pero aún así, su registro fue estratosférico.
En el podio estuvo acompañada por una campeona del mundo (de duatlón), la venezolana Joselyn Brea (Playas de Castellón), que defendía título. Fue a su ritmo y entró segunda a 4:09 de la ganadora. Completó la tripleta una vieja conocida en la San Martiño, la viguesa Ester Navarrete (FC Barcelona), solo 13 segundos por detrás de la ganadora en 2019.
Así se escribió la historia, en lo competitivo, de una 44 edición de la San Martiño que no batió registros, pero ni falta que hace para demostrar que es tan grande como siempre. Y lo es porque continúa siendo la carrera de todos. De Paco Bao con sus “608”, de Willy García, de “nuestro” Álex Fernández, de Ana Rita Silva -la última clasificada-, así como del resto de atletas populares. Y también es, y siempre lo será, la carrera de Olga Prado Fraguas. Este año ha participado dando visibilidad a la ELA, la enfermedad que sufre. Para ella fue la primera gran ovación de la prueba, porque Olga es una gran campeona.
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