Un salto de 42 años desde el Tecla a Balaídos
Fútbol | Liga de las Naciones
La selección española se mide hoy a Portugal en Vigo en una dimensión radicalmente distinta a la del primer partido de su historia, en A Guarda en 1983 y también ante las lusas (19:00, La 1)
En una sociedad siempre hay cosas que mejorar. La actual no es excepción. Pero no hace falta echar la vista demasiado atrás para comprobar que no está tan mal y que la lucha de muchas personas por crear un mundo mejor ha dado algún fruto, aunque no sean todos los perseguidos. Es el caso de tantas y tantas mujeres que entregaron sus vidas a combatir la lacra del machismo. También en el deporte. También en el fútbol. Por eso, entre la primera selección femenina oficial de la historia, que jugó su primer encuentro en A Guarda en 1983, y la actual, campeona del mundo, y que juega hoy por primera vez en Balaídos (19:00, La1), media un abismo. Lo único en común es la camiseta roja, Portugal como rival -esta tarde en la Liga de las Naciones- y la pasión por este deporte.
Han pasado 42 años desde aquel 5 de febrero con aquella derrota ante las lusas (0-1) en el Estadio del Tecla. Fue el primer paso de una lucha por crecer deportivamente, que alcanzó su cénit el 20 de agosto de 2023, cuando España se proclamó campeona del mundo; y de otra por alcanzar la visibilidad, la igualdad y el respeto necesario, que todavía prosigue por más que haya quedado atrás aquello tan repugnante del “fútbol de las piernas bonitas”. O no.
En aquel encuentro bautismal había dos viguesas. Ángeles Olmo ‘Geli’ -19 veces internacional- y Aurora Martínez ‘Rory’ -3-. Formaban parte de un quinteto gallego que completaban Lis Franco, Inma Castañón y Encarna Pérez, además de Ana Pérez, guardameta suplente que se incorporó a última hora sin pasar por la concentración debido a la lesión de una compañera. Tuvo que pedir el día en el trabajo y se quedó sin jugar.
Ese último detalle ejemplifica el inmenso salto dimensional en estas cuatro décadas de evolución meteórica. Hoy saltarán al césped de Balaídos deportistas profesionales, que trabajan diariamente con métodos avanzados y compiten al más alto nivel. Tanto que, además de ser las vigentes campeonas del mundo, tienen en el equipo a las ganadoras de los cuatro últimos Balones de Oro. Las niñas ya no quieren ser Messi o Cristiano. Quieren ser Aitana Bonmatí o Alexia Putellas. Junto a ellas, una constelación de estrellas basada en el Barcelona que hasta hace 10 meses dirigía el vigués Jonatan Giráldez. Salma Paralluelo, Irene Paredes -ya recuperada de su lesión- Claudia Pina, Patri Guijarro o Cata Coll forman una columna vertebral en la que también están la madridista Athenea del Castillo y la atacante del Arsenal, ex culé, Mariona Caldentey.
La diferencia con aquellas pioneras es la ausencia de jugadoras viguesas. Geli y Rory no tienen relevo. También por el desgraciado estado de letargo en el que está sumido el fútbol femenino de la zona desde la desaparición de El Olivo. Ni siquiera hay gallegas. La pontevedresa Tere Abelleira, campeona del mundo, se recupera de un cruzado.
Aun sin enganches locales, este debut de la selección en Balaídos merece la pena. La cuarta jornada del grupo E de la Liga de las Naciones la mide a un combinado portugués, al que ya batió el viernes (2-4), con tres bajas muy importantes: Kika, Jessica y Lúcia. Inglaterra, líder con un punto más, debería superar hoy a Bélgica con facilidad, por lo que está difícil desbancarla. A España le queda un duelo directo contra las inglesas.
Pero más allá de lo competitivo, el partido se presenta como una fiesta. La del fútbol femenino, al que tantos pasos le queda por dar en Vigo. Pero también la del progreso de la mujer en la sociedad y el deporte, que iniciaron Geli, Rory y sus compañeras en aquel bautismo guardés de 1983.
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