Fútbol | Copa del Rey
El Barcelona, con agobios en el tramo final, supera al Albacete
agencias luxemburgo
Con caras de sueño y tras haber dormido pocas horas en una noche en la que muchos internacionales no pararon de analizar el partido perdido ante Eslovaquia, la selección española se pegó un nuevo madrugón para abandonar Teplice y desplazarse en una hora de autobús hasta el aeropuerto de Piestany.
La atención la centraban dos jugadores por encima del resto, Diego Costa, que fue de los primeros en entrar en el avión, muy serio, e Iker Casillas. El capitán se le veía más relajado, acostumbrado ya al aluvión de críticas que recibe cada vez que llega un error.
Tras hora y cincuenta minutos de vuelo, España aterrizó en un día nublado y con 14 grados, ocho menos de lo que le acompañó en Eslovaquia.
A las 13:30 horas ya descansaban en el Hotel Le Royal de Luxemburgo, donde comieron antes de tener tiempo para la siesta. Por la tarde completaron un entrenamiento a puerta cerrada, que fue de recuperación para los titulares. n
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