Pedro Rodríguez: “Hungría me ha dado mucho y ésta es mi forma de devolverlo”

Balonmano

Tres clubes y una nacionalización después, el momento ha llegado y disfrutará de sus primeros Juegos Olímpicos con un contrato de tres años con su actual equipo, el Tatabanya

El extremo vigués lleva cuatro años jugando con Hungría.
El extremo vigués lleva cuatro años jugando con Hungría.

Pedro Rodríguez (Vigo, 1990) va a cumplir el sueño de todo deportista en el tramo final de su carrera y de la mano de un país que no es el suyo. Los caminos del balonmano son inescrutables y los del espigado extremo vigués le llevaron a Hungría hace casi una década. Tres clubes y una nacionalización después, el momento ha llegado y disfrutará de sus primeros Juegos Olímpicos con un contrato de tres años con su actual equipo, el Tatabanya, recién firmado. Unas grandes expectativas que el jugador olívico se empeña en reducir al “día a día”. En lugar de esperar algo de la cita de París, prefiere dejarse ir y disfrutar el momento. Y lo que venga, vendrá.

¿Cuántas veces soñó con los Juegos Olímpicos?

Hasta que esté allí, no me lo creeré. Desde que arranqué con Hungría era un sueño y un objetivo. Cuando empecé mi carrera, ya ni te cuento. Pero cuanto más cerca lo tienes, más lo deseas. Este año nos clasificamos ganando el Preolímpico en casa, así que muy contento y muy ilusionado. Que me llegue esta oportunidad con 34 años es para dar las gracias.

¿Contaba con estar en la lista?

La competencia es muy alta y los Juegos no son como un campeonato internacional normal. En un Europeo o un Mundial llevas a 20 jugadores porque se visten 16 y aquí se aprieta más porque van 17 y hay 14 convocados. Así que estoy muy contento de poder estar.

En París esperan Dinamarca, Noruega, Francia, Egipto y Argentina. ¡Vaya grupo!

A los Juegos llegan solo 12 selecciones. Están ahí por sus méritos y son los mejores en este ciclo de 3 años. Contábamos con esto porque es imposible tener un grupo fácil. Pasan cuatro, pero vamos a ir partido a partido, preparándonos bien y recuperando lo mejor posible en el poco tiempo que hay. Ni despreciamos a nadie que pueda ser peor en el papel ni nos vamos a amedrentar contra nadie que supuestamente sea mejor. La ilusión es clasificarnos para la siguiente fase, pero yendo día a día, con ilusión y sin presión.

En el otro grupo está España. ¿Cómo ve a la selección?

Aunque la gente en España diga que baja el nivel porque entran jugadores jóvenes, en toda Europa se le tiene un gran respeto. Lo demuestra en cada campeonato. Da igual quien vaya, siempre juegan a lo mismo y con mucha calidad. Desde pequeños maman ese balonmano. Es clara favorita, aunque como todos, hay que demostrarlo. Cada vez está todo más igualado.

¿Y cómo ve a Rodrigo Corrales, también rival suyo en la liga húngara?

Mínimo, nos enfrentamos cuatro veces al año. Y lo veo muy bien, como siempre. Es verdad que Veszprem es un equipo hecho para ganar la Liga de Campeones y cuando no ocurre, como este año, al entrenador que está le pasa factura. Ahora va Pasqui y seguro que cuenta con Rodri. Es uno de los mejores porteros de Europa, amigo mío y coincidimos muchas veces. Le deseo lo mejor a él y a varios amigos que tengo en la selección española, aunque espero que Hungría quede por encima.

¿Qué espera de los Juegos a nivel de Villa Olímpica?

Todo el mundo te dice que es impresionante, que te cruzas con ídolos en el gimnasio, en las comidas... Pero no me espero nada, la verdad. Cuando llegue allí, te lo diré. Pero da igual que te cuenten lo espectacular que es el Bernabéu, hasta que entras y lo ves no sabes realmente lo que es.

¿Hay algún deportista que le haga especial ilusión conocer?

Muchísimos. En baloncesto, la selección española masculina o Estados Unidos. No sería capaz de decirte uno. Con cualquiera.

Entiendo que le gustaría ver el baloncesto en directo. ¿Algún otro deporte?

Si tenemos día libre, intentaré ir. Me encanta. Sigo la NBA y la Euroliga. Pero todos me gustan. El atletismo, el ciclismo, el fútbol... Lo veo todo. Como ya voy un poco mayor, en Hungría tiro de televisión y pongo mucho deporte. Cuando pienso en los Juegos, me vienen los recuerdos de cuando lo veía con mis padres y mis hermanos. Horas y horas viendo todo.

¿Irán a la ceremonia de apertura?

Sí, sí. Ya tenemos la ropa de desfile. A ver cómo va y qué nos dicen, pero voy día a día y no sé nada. Lo digo en serio, que solo sé los entrenamientos que tengo mañana. Sé que va a ser en barco por el río y todo lleno de gente a ambos lados. Pero a ver cómo es. Cuando lo viva, sacaré muchas fotos y grabaré vídeos para mandar.

En estos años en Hungría, ¿ha padecido algún comentario desagradable por ser nacionalizado?

Sí, siempre pasa. Intento no leer redes sociales y no recibo mensajes privados. Es donde más se podía sufrir eso y hace tiempo que tomé estas medidas. Yo estoy aquí por cómo mis compañeros y cuerpos técnicos del club y de la selección me hacen sentir. En estos cuatro años, no he tenido ningún problema en la pista ni con ningún aficionado a la cara. A todos los deportistas nos llegan comentarios, independientemente de que seas o no nacionalizado. Yo le digo a todo el mundo, sobre todo a los jóvenes, que no entren a leer lo que diga la gente. Lo que te tiene que preocupar es cómo te tratan en tu club y el nombre que te haces en tu deporte. No le vas a gustar a todo el mundo y lo malo es mejor no tenerlo cerca.

Por otro lado, Hungría le ha permitido ganar títulos, jugar torneos internacionales y ahora unos Juegos. ¿Qué supone el país magiar para usted?

Me vine con 24 años. Era una aventura porque había algún español, pero no muchos. La liga crece cada año y los clubes tienen posibilidades. Por eso sigo aquí. Mi club funciona, es estable, no solo mira este año, sino también los siguientes cuando arma un proyecto. Eso en España es imposible. Hungría me ha dado mucho y nacionalizarme es mi forma de devolverlo.

Con eso en mente, ¿piensa retirarse allí? ¿Y quedarse a vivir después?

Eso sí que lo tengo meditado porque mi mujer vive en Alicante. Estamos juntos cuando podemos. Acabo de renovar tres años con el Tatabanya y mi idea es ir año a año. Ellos me quieren aquí y yo también. Tener 34 años y que te ofrezcan un contrato así es muy difícil que se dé en España. Es por eso que siempre prioricé seguir en Hungría y lo más seguro es que acabe aquí.

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