Fútbol | Liga de Campeones
El Atlético toma ventaja
Era la tercera cita del Mundial y, con diferencia, la más trascendente. Se esperaba la clasificación por la supuesta diferencia entre España y Marruecos, pero muchos aficionados quisieron seguir las evoluciones de La Roja en las terrazas de Vigo y toda su área. Vigo, Redondela, O Porriño y, cómo no, Moaña, la tierra de Iago Aspas.
No fue un partido plácido. Más bien, todo lo contrario. España sufrió e hizo sufrir al verse hasta en dos ocasiones por debajo en el marcador. Pero en la recta final apareció la magia del céltico Aspas y la emoción del VAR.
El sistema de videoarbitraje iba a ser determinante, al dar como válido el tanto del celeste mientras, en el choque de Portugal e Irán, concedía un penalti que la selección asiática convirtió en el empate y en el liderato de España.
Contra todo pronóstico, visto lo visto hasta entonces, hubo fiesta y celebración final. Explosión de júbilo en las terrazas. No hay niebla que nuble a Aspas.n
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