Nadie dijo que esto fuera fácil

Un pinchazo inicial frente a Cabo Verde sembró dudas, pero España fue de menos a más para ganarse la final

No fue el estreno mundialista soñado, ni por el fondo ni por la forma. La selección española no pudo pasar del empate sin goles ante Cabo Verde en un partido que encumbró la figura de Vozinha, el portero rival. Sus paradas frustraron el equipo de Luis de la Fuente, que tuvo ocasiones suficientes, pero sin dejar una buena imagen ante un combinado que luego demostró que no era tan “Cenicienta” como se creía.
No fue el estreno mundialista soñado, ni por el fondo ni por la forma. La selección española no pudo pasar del empate sin goles ante Cabo Verde en un partido que encumbró la figura de Vozinha, el portero rival. Sus paradas frustraron el equipo de Luis de la Fuente, que tuvo ocasiones suficientes, pero sin dejar una buena imagen ante un combinado que luego demostró que no era tan “Cenicienta” como se creía. | EP

Parece que fue ayer cuando el Mundial 2026 daba el pistoletazo de salida. Ahora ya es historia. Y buena parte de ella protagonizada por la selección española. La Roja dibujó un camino de menos a más para estar ayer disputando la final con la mirada del mundo puesta sobre sus hombros. Porque antes de Argentina hubo otros que desafiaron a los de Luis de la Fuente.

Todo empezó con un tropiezo. El empate sin goles ante Cabo Verde dejó congelados a los aficionados. Inesperado. Tocó enmendar la plana en el segundo partido de la fase de grupos, con goleada 4-0 frente a Arabia Saudí. Y en la tercera jornada, victoria 1-0 ante Uruguay para acabar primeros (y cosidos a patadas) y mandar a los charrúa a tomar mate.

En los cruces, llegó Austria en los dieciseisavos. No fue rival. España había despertado y siguió su camino hacia la gloria con un inapelable 3-0. Y en los octavos, el morbo. Portugal estaba al otro lado del campo, con la opción de despedir a Cristiano Ronaldo de los mundiales. Así fue. Hubo que sufrir y esperar, pero el salvado Mikel Merino dictó sentencia en el descuento subiendo el 1-0 al luminoso. Tocaba otra ronda pese a las lágrimas de “El Bicho”, que se marchaba con más pena que gloria en esta ocasión.

Hora de la verdad

En cuartos de final apareció una Bélgica renacida por el lío de la roja contra Estados Unidos. Vendió cara su piel, pero España fue mejor. Fabián dio primero, los belgas respondieron en lo que fue el primer gol encajado por Unai Simón en el torneo mundialista. Pero Mikel Merino (¿quién si no?) selló el pase cerca del final. Las semifinales eran una realidad.

Y con ellas, Francia. La gran favorita para propios y extraños. Pero los galos bailaron al son de España. Un 2-0 incuestionable ofreciendo la mejor versión de la competición. Oyarzabal marcó de penalti frío como un iceberg. Y la potencia de Pedro Porro sentenció el encuentro pese a los esfuerzos de Mbappé y compañía. Una final del Mundial 16 años después, la segunda en la historia. Ya se sabe como terminó la historia, pero siempre hay que recordar el camino recorrido para llegar a ella.

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