Los milagros de San Merino

MUNDIAL DE FÚTBOL

Miguel Merino, padre de Mikel, define el momento de su hijo en la Copa del Mundo: "Hoy eres un héroe y mañana puedes ser un villano, el fútbol es así"

Mikel Merino tras el partido frente a Bélgica junto a sus padres, Maite y Miguel, sus tíos y su primo.
Mikel Merino tras el partido frente a Bélgica junto a sus padres, Maite y Miguel, sus tíos y su primo.

Hacer historia no está al alcance de cualquiera. O realmente sí, pero esa persona "especial" que es capaz de convertirse en un hito no siempre tiene un perfil canallesco, carismático o con aires de estrella. A veces, la humildad es el mayor de los dones, llevada al extremo de sus posibilidades. Mikel Merino es un jugador que no solo ha hecho historia con la selección española, es que parece estar predestinado para ello. Ya son dos goles consecutivos en este Mundial, ambos más allá del minuto 85. Sin olvidar que fue el autor del tanto que metió a España en la final de una Eurocopa tras diez años caminando entre sombras. Mikel es un futbolista con un instinto diferente para aparecer cuando más lo necesita su equipo. Pero detrás de todo ese fenómeno mediático hay una educación, unos valores y una estabilidad que le han permitido mantenerse siempre con los pies en el suelo, incluso en el foco del fútbol mundial.

Quien mejor conoce esa faceta es su padre, Miguel Merino, exjugador del Celta, que estos días vive el Mundial desde las gradas con una mezcla de orgullo y nervios difícil de explicar. "Lo estamos viviendo con mucha alegría por lo que está haciendo Mikel y con el corazón en un puño", reconoce. "Es un subidón tremendo. Estamos muy contentos por él, sobre todo porque ha sufrido mucho este año con la lesión. Ha trabajado muchísimo para llegar hasta aquí y por eso todavía valoramos más lo que está consiguiendo".

Miguel no solo destaca el rendimiento de su hijo, sino también el respaldo que siempre ha recibido del seleccionador. "Luis quería traerle porque sabía que, aunque jugara poco, iba a darle rendimiento", afirma. Una idea que también extiende al resto del grupo: "Su trabajo se refleja en el marcador, pero antes sus compañeros han hecho muchísimo para que esa jugada llegue. Él simplemente está preparado para aprovechar la oportunidad".

Mientras el mundo del fútbol multiplica los elogios hacia él, en casa mantienen la misma receta de siempre: tranquilidad, trabajo y pies en el suelo. "Hoy eres un héroe y mañana puedes ser un villano, el fútbol está montado así", reflexiona. "Ni cuando metes un gol eres tan bueno ni cuando fallas eres tan malo. Lo importante es el equilibrio". Una filosofía que Mikel ha interiorizado desde niño y que explica por qué siempre aparece cuando el escenario es más grande y la presión alcanza su punto más alto.

"La familia es fundamental"

Cuando un seleccionador nacional incluye tu nombre en la lista para disputar un Mundial, todo es alegría, entusiasmo y euforia, pero también hay una cara menos visible. Las concentraciones de este tipo se prolongan durante semanas y los jugadores conviven con una enorme exigencia física y mental. Tener cerca a la familia acaba convirtiéndose en un apoyo imprescindible para afrontar los momentos difíciles y, al mismo tiempo, no perder la perspectiva cuando llegan los éxitos. Una persona tan familiar como Mikel Merino lo tiene claro y, según cuenta su padre, ese equilibrio también ayuda a explicar la versión que está ofreciendo el navarro en la Copa del Mundo.

"El contacto con la familia es fundamental para que luego el rendimiento sea mejor", explica. "La Federación está haciendo un trabajo extraordinario con nosotros. Nos están tratando muy bien y eso también se agradece porque, al final, repercute en ellos. Poder ver a la familia y pasar unas horas juntos les ayuda muchísimo a desconectar", señala. En el caso de Mikel, esa tranquilidad tiene nombre propio. La presencia de su pareja, Lola, y de su hijo Marco durante el campeonato está siendo un apoyo añadido. "Para él es muy importante tenerlos cerca. Son momentos que les permiten olvidarse durante un rato del fútbol y volver con la cabeza despejada para afrontar el siguiente partido", añade.

La experiencia también está siendo especial para los propios familiares, que viven el torneo casi con la misma intensidad que los futbolistas. "Estamos disfrutando muchísimo de todo esto. Ojalá podamos quedarnos hasta el final", reconoce Miguel Merino, que confía en seguir acompañando a su hijo en esta aventura.

“El primer sonido de balón de Mikel fue en Balaídos”

Aunque Mikel Merino nació en Pamplona, una parte de su historia también comenzó en Vigo. Su padre, Miguel Merino, vistió la camiseta del Celta entre 1994 y 1997, una etapa que sigue recordando con cariño. "Fue mi primera experiencia fuera de Pamplona y me acogisteis de maravilla. Estuvimos encantados con la ciudad, con todo lo que había alrededor y con la gastronomía", recuerda. Aquellos tres años coincidieron con los primeros meses de vida de Mikel. "Los primeros sonidos del balón los escuchó en Balaídos", rememora Miguel.

El exfutbolista celeste también sigue con atención la evolución del Celta y valora muy positivamente el proyecto que lidera Claudio Giráldez. "Es un equipo joven que está jugando muy bien al fútbol. Está consiguiendo unos logros que son muy difíciles con tantos canteranos y creo que es un equipo muy atrayente para cualquier jugador. Se están haciendo las cosas muy bien", concluye.

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