Manu Justo y su hat-trick de ascensos

Fútbol | primera federación

El vigués Manu Justo subió por tercera vez a Segunda División, en esta ocasión con la Leonesa, tras haberlo logrado en 2022 con el Racing de Santander y en 2023 con el de Ferrol

Manu Justo (derecha) celebra el ascenso junto a los otros seis gallegos de la Cultural Leonesa.
Manu Justo (derecha) celebra el ascenso junto a los otros seis gallegos de la Cultural Leonesa.

La Cultural Leonesa culminó el pasado fin de semana un ascenso que buscó de principio a fin esta temporada. No en vano, fue líder del grupo 1 de Primera Federación -el del Celta Fortuna- desde la jornada 1 a la 38. Y en esa plantilla, que cuenta con 7 gallegos -entre ellos el ponteareano Kevin Presa y el miñorano Antón Escobar-, sobresalió Manu Justo. El delantero vigués acabó como máximo goleador del equipo con 13 tantos para celebrar el tercer ascenso a Segunda División de su carrera deportiva.

Días después, y aún metido en la eliminatoria de campeones con el Ceuta, el ex de Celta B y Coruxo saborea esta tercera subida al fútbol profesional después de las que consiguió en 2022 con el Racing de Santander y en 2023 con el de Ferrol. “Siempre es algo muy especial. Una experiencia inolvidable. Estoy muy contento por ello, pero también por volver a disfrutar del fútbol después de un año difícil para mí”, explica.

"Un ascenso siempre es algo inolvidable; estoy muy contento por ello, pero también por volver a disfrutar del fútbol después de un año difícil para mí”

En efecto, el curso anterior fue complejo al no gozar de demasiada participación en Segunda con el cuadro ferrolano. Por eso decidió bajarse una categoría. Como en el dicho, un paso atrás para tomar impulso. Y con premio. El dulce empate ante el Andorra en casa fue suficiente para sellar el objetivo de la Cultural. “Acabarlo en casa fue espectacular”, reconoce Justo, que pone en valor el rendimiento de su equipo durante todo el curso. “Es muy difícil ser líderes desde el primer día hasta el último. Estás en el punto de mira y todos los equipos te quieren abatir. Es complicado”, reconoce. “Tuvimos nuestros altibajos, pero entre todos sacamos lo mejor de nosotros mismos para conseguirlo”, resume.

“Mi espina está clavada en el fútbol profesional y en demostrar que tengo plenas capacidades para competir ahí”

Este éxito colectivo llega con una temporada redonda a nivel individual. Además de las mentadas 13 dianas, repartió una asistencia en 35 partidos. Imprescindible. Un papel similar al que tuvo en Ferrol hace dos años -anotó 12 goles y jugó todos los encuentros- tras un curso en Santander, nada más salir del Celta B, en el que solía ejercer como revulsivo y en el que terminó con cinco tantos. Ahora, ya con 29 años lo vive con serenidad. “La madurez es importante”, bromea. “El primero lo llevé con mucho más nerviosismo. El segundo fue de infarto, en la última jornada -contra el Fortuna de Claudio Giráldez-. Y este fue más esa responsabilidad de querer finiquitar una temporada de ensueño de principio a fin”, explica. “Pero, al final, los tres son experiencias muy bonitas. Un ascenso genera mucha ilusión a un club y a una ciudad”, explica Manu, que se queda también con el factor humano. “Son vivencias inolvidables y gracias a ellas haces muchos amigos”, desvela.

Pero, como es lógico, el delantero vigués preferiría no tener un cuarto ascenso si eso significa asentarse en el fútbol profesional tras un curso 2023/24 que, sin ser malo, no fue satisfactorio. “Estoy orgulloso de los tres. Es muy difícil pelear por algo grande todos los años”, inicia. “Pero mi espina está clavada en poder jugar en el fútbol profesional y demostrar que tengo plenas capacidades para competir ahí”, subraya Justo, tras un hat-trick de subidas a Segunda División. Si llega una más, que sea a la máxima categoría. Ese sí que sería un póker perfecto.

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