Fútbol | Copa del Rey
El Barcelona, con agobios en el tramo final, supera al Albacete
Una gran parte del encanto de la Ría de Vigo tiene mucho que ver con las Islas Cíes. Como es obvio, porque es un paraíso natural a 50 minutos de barco. Y por otro, por su función de dique contra el oceáno, que convierte las aguas en un plato. Apacible y tranquilo. Exactamente igual que Rodrigo Corrales, que creció mirando ese mar hasta superar los dos metros de altura. Una talla mínima en relación con su carrera y minúscula en comparación con su debut en unos Juegos Olímpicos, ayer en el Estadio Nacional de Yoyogi, frente a una Noruega que padeció la actuación gigantesca del gigante de Cangas.
Corrales fue un muro más grande que un muro. El titán colosal. El matadioses de la mitología nórdica que destruyó a Odín, a Thor, a Loki y a quien se le pusiera por delante. Pulverizó el mismo Asgard. Su escalofriante 41% de efectividad secó la fuente noruega e impulsó a España hacia una segunda victoria que se antojaba complicada tras el primer tiempo. Su homólogo Bergerud, bien secundado Sagosen y Joendal -que anotó 9 goles- había superado a unos ‘Hispanos’ que dejaron en uno los cuatro goles de diferencia que los escandinavos tuvieron en el primer tiempo.
Tras el descanso, empezó el show de Corrales. El cangués, que ya había rayado a gran nivel en el primer acto, aplastó a Noruega en el inicio del segundo. Hasta 7 paradas consecutivas -hizo 16 en total- de todos los colores. Una en aspas, dos a Joendal , un pie abajo en unos siete metros… De locos. Él solo había reactivado a España.
A partir de ahí, salió el gen competitivo habitual de este grupo. España batalló y llegó empatada al último instante. Ahí apareció la magia de Álex Dujshebaev, que dejó a Figueras -excelso ayer- en posición de tiro con un pase de fantasía. Siete metros. Aleix Gómez no falló. Dos partidos, dos victorias, una competitividad a prueba de bombas y las Islas Cíes como dique natural en la portería.
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