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Goleada y pase a cuartos
Baloncesto
El primer entrenamiento de la selección española de baloncesto en su ruta hacia los Juegos Olímpicos de París acaba de terminar. Las jugadoras se quedan a practicar el tiro sobre el parqué del Central de As Travesas. Miguel Méndez observa desde su silla. A través de su mirada se percibe un ajetreado mundo interior. Un hervidero de pensamientos, de cábalas, de meditaciones anteriores a decisiones posteriores. “Tengo muchas cosas en la cabeza”, reconoce entre risas.
Pero el seleccionador está en casa. Se le nota. Presume de vigués. Reivindica su viguismo. “Yo la haría sede universal”, confiesa sobre su ciudad natal. “Qué voy a decir, si soy de aquí”, apostilla Méndez, que reconoce sentirse “de maravilla en cualquier lugar de España", aunque apunta como “muy bueno” el ‘feedback’ que recibe “de jugadoras y cuerpo técnico” sobre Vigo -la selección ya jugó aquí hace un año-.
Así, en este primer paso del camino olímpico, Miguel va paso a paso. “La meta es llegar a París”, explica. Pero no en plan metafísico, sino literalmente: “La primera fase es en Lille, que seguro que es una ciudad muy bonita, pero la meta es avanzar hacia París”.
El técnico vigués enfatiza la necesidad de “meter en ritmo físico a las jugadoras”. Ya llegarán las curvas, como cuando tenga que hacer descartes de este grupo de 15 -más dos invitadas- que ha venido a Vigo. La plantilla olímpica debe ser de 12, por lo que no hace falta ser doctor en Matemáticas para saber que el seleccionador tendrá que cortar a tres jugadoras que, en realidad, serán cuatro para incluir a N'Dour o a Gustafson.
“No ha llegado el momento de decidir”, explica Méndez sobre ambos temas. El seleccionador sigue a diario a ambas en la WNBA. La elegida -solo puede ir una nacionalizada por selección- cubrirá la enorme ausencia de la canterana céltica Raquel Carrera, que se rompió el cruzado en marzo. “Es una baja importante, la echaremos de menos en lo personal, pero el duelo ya lo hemos pasado”, sentencia Miguel, que también tiene palabras para la otra viguesa del equipo, María Araújo: “Se va a jugar su participación en igualdad de condiciones con las demás”. El primer paso, en Vigo, "sede universal".
Quince meses después de romperse el cruzado, María Araújo ha vuelto a la selección. Y no podía elegir un lugar mejor que su ciudad para hacerlo. “Es una alegría doble”, comentaba ayer. “As Travesas es especial para mí. Mi madre ha jugado aquí, yo entrené muchas horas en esta pista y poder jugar ahora con la selección me pone muy contenta. Ojalá esté lleno”, deseó la viguesa de cara al triangular del fin de semana.
“Es un proceso largo y tenemos tiempo hasta los Juegos. Me encuentro bien, sin molestias, que es lo más importante. Miguel lo hace fácil, así que es hacer mucho rodaje e ir poquito a poco, sin presionarse”, dijo sobre su estado físico tras la lesión.
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