Germade, el niño que eligió el piragüismo y acertó
PIRAGÜISMO
Germade, con 11 años, cambió el fútbol por el piragüismo para ganar una plata olímpica
El niño que acertó. Lo hizo de muy joven, a los 11 años, bajo la influencia de unos de los históricos entrenadores del piragüismo gallego, Manuel Fernández Valladares. Por aquel entonces Rodrigo Germade era uno que cambiaba de deporte cada pocos meses. Como otros muchos, se enroló en el Alondras, pero mediada la campaña regresó al kayak para instalarse en una modalidad deportiva que es su profesión desde hace más de una década.
“Primero estuvo en fútbol sala y, después, también militó en el Alondras. Incluso pasó por balonmano y por tenis. Aunque lo que más le gustó fue el piragüismo y lo escogió de niño. Sus primeros pasos fueron en el Rodeira, después en O Muíño de O Grove y ya entró en el Centro de Tecnificación de Pontevedra”, relata su padre José Manuel. Este periplo lo siguió de cerca el técnico cangués Manuel Fernández Valladares. Explica que conoció a Germade en el Rodeira y “ya destacaba”. Pero después cambió de club, se fue para O Grove y “unos meses después, me llamaron porque quería volver. Lo metí en un grupo que tenía en Aldán y el fin de semana venía hasta O Grove”. Por entonces, aquel deportista “comenzó a quedar entre los tres primeros en infantiles. Le veía aptitudes, pero no sabía que podía llegar tan lejos”. Aunque pronto derribó barreras y encontró las primeras dificultades. En la edad cadete entró en el Centro de Tecnificación Deportiva e “incluso hubo que pelear para que se quedara porque algunos pensaban que no tenía capacidad", rememora Fernández Valladares.
Las dudas resultaron efímeras porque en edad juvenil, Rodrigo Germade ya viajó a Madrid para entrar en la selección española. Y, “en el segundo año coincidí con él. Obtuvo un oro y una plata, en 2008 en Hungría. Fueron sus primeras medallas internacionales”. En aquel entonces, el joven cangués comenzó a especializarse en los barcos de equipo. Ya se encontraba en un K2 y preparó los siguientes ciclos olímpicos en el K4. Primero en 1.000 metros y el último en 500.
“Cuando es tan joven tienes dudas. Unos padres siempre quieren que su hijo estudie como hizo el hermano. Pero apostó por eso y hasta hoy”, admite José Manuel. Rodrigo compaginó deporte de alto nivel con estudios a distancia, pero con ciertos problemas porque “estás todo el día entrenando y es complicado”, admite el padre. Eso sí, los años de deporte terminaron por dar sus frutos. El morracense fue diploma en Río y segundo en Tokio. “Todos los años decían que era Rodrigo Germade el que iba a bajarse del K4. Año tras año y, después, siempre se quedaba dentro. Y, además, en la alta competición se crece mucho. Una vez ahí, en una cita internacional, rinde incluso por encima de las capacidades”, explica Fernández Valladares. Desde la perspectiva de preparador admite que “es un deportista que, de fuera, piensan que lo van a quitar pero llega al entrenador al equipo, comprueba su rendimiento y se queda. Técnicamente es muy bueno y nunca deja una serie sin hacer en los entrenamientos”.
Por estos detalles, aquel joven que dejó el fútbol con 11 años encontró la recompensa en la treintena con una medalla de plata tras más de una década en distintos barcos de la selección española. Y, tras la presea en tierras japonesas, el camino de Rodrigo Germade está por escribirse porque el K4 500 deja de ser olímpico. “Creo que va a seguir en el K2 con Marcus Cooper", desvela su padre. Una decisión que deberá tomar de cara a los Juegos de París. Antes, el Mundial en septiembre, su siguiente cita. Hay que aprovechar el momento.
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