La corriente limitó a Antonio Serrat

Juegos Olímpicos | Triatlón

El vigués firmó la trigésima segunda plaza en el triatlón olímpico tras descolgarse en la natación y progresar a pie

Publicado: 01 ago 2024 - 09:21 Actualizado: 01 ago 2024 - 09:21
El vigués Antonio Serrat estuvo apoyado en París por familiares y amigos.
El vigués Antonio Serrat estuvo apoyado en París por familiares y amigos.

Se sabía que era un factor clave, que podría ser decisivo y así resultó. El tramo de natación en el río Sena iba a estar marcado por la corriente y sucedió. Las condiciones duras incrementan las complicaciones y, con ellas, las diferencias. Ocurrió ayer y fue clave para Antonio Serrat.

El vigués, en el que, probablemente, es su sector menos bueno, tenía que intentar mantenerse con vida para aprovechar una posible reunificación ciclista y se quedó a treinta segundos de poder hacerlo. Todo sucedió en la segunda vuelta de la natación, la corta. En la primera, el alto ritmo de los buenos nadadores, que sabían que podían hacer daño, estiró y fragmentó el grupo. En ese momento, Serrat cerraba el tercer corte a un minuto de la cabeza, pero a tres y cuatro segundos de sus predecesores. Tenía que luchar por mantener la distancia en la vuelta corta, de 700 metros, pero ya estaba sin ritmo, cansado. Apenas perdió posiciones, pero sí mucho tiempo porque se dejó casi un minuto en la parte final de la natación hasta el punto de salir a medio minuto de sus predecesores. Sin ritmo grupal, se escapó el tren ciclista.

De esta forma, quedaba la bicicleta y la carrera a pie. Y tenía que luchar Antonio Serrat ante posibles reunificaciones por delante. Las hubo porque, tras mucho pelear, y con tácticas de equipo incluidas, algo poco habitual en triatlón, se unieron los dos primeros grupos con treinta deportistas. Todos ellos salieron del agua con una diferencia en la natación de hasta un máximo de 1:20. El tren era ese y no pudo estar el vigués, que llevaba ritmo sobre la bicicleta y también a pie.

Así sucedió. Metido en la parte trasera de la carrera, se abrió la diferencia con el pelotón principal. El diploma se había perdido y quedaba luchar por estar lo más arriba posible en su debut olímpico. Y Antonio Serrat lo hizo con fe y con disciplina. En los primeros metros del tramo definitivo, dejó atrás a sus acompañantes del pelotón ciclista y, pese a que los primeros estaban lejos, a más de 3 minutos, corrió y corrió para intentar capturar algún cadáver. En esta misión se dejó todo el deportista vigués porque estaba en la carrera de su vida a los 29 años. Las cosas no habían salido de forma ideal, pero quedaba dejarse todo en París. Y lo hizo. En una auténtica contrarreloj, adelantó una decena de puestos para terminar trigésimo segundo y con un tiempo de carrera a pie que lo pudiera haber dejado entre los veinte primeros, pero eso ya son conjeturas. Lo cierto es que, pese a todo el desgaste previo, y pese a una bicicleta dura en la que tuvo que tirar y sufrir, mostró estar con fuerza para hacer un atletismo bueno. Quien sabe si, sin el desgaste, hubiera podido correr todavía un poco más rápido. En todo caso, el vigués cerró con un gran sector de atletismo una prueba de triatlón en la que se le escapó una posición cabecera en la natación. Una pena tras todo el trabajo realizado, aunque, al menos, pudo mostrarlo y hacerlo ante un buen grupo de amigos y familiares que acudieron a apoyarlo a pie del trazado.

Sobre el puente de Alejandro III estaba instalada la línea de llegada y en él se vivió un final de competición especialmente bello tras un triatlón de alto nivel, como corresponde a una cita olímpica. La dura natación en las corrientes del Sena dejó muchos cortes para iniciar el sector ciclista. Primero se juntó un grupo de seis, con el español Albergo Fernández y dos franceses. Pronto se le unieron más de una decena de competidores y resultó el momento de hacer recuento. Estaba Alex Yee, el equipo francés al completo y el sudafricano. Por lo tanto, tocaba tirar fuerte y, por detrás, se quedaron candidatos a la victoria como el portugués Vasco Vilaça, el noruego Kristian Blummenfelt y, sobre todo, el neozelandés Hyden Wilde, gran favorito. La persecución por el trazado plano de lo Campos Elíseos resultó dura, extrema, hasta el punto que el neozelandés Dylan McCullough se descolgó del primer grupo para tirar del segundo y situar a Wilde en él. Una maniobra muy poco habitual en el mundo del triatlón internacional.

El plan salió y Wilde respondió a la confianza porque se marchó en la carrera hacia la victoria. Dejó a todos sus rivales atrás, pero rompió en el último kilómetro. En él cedió casi una veintena de segundos. Yee lo sobrepasó para ganar y el francés Leo Bergere cerró el podio con el español Alberto González, octavo. En mujeres se impuso la francesa Cassandre Beaugrand.

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