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Martín Iglesias (Vigo, 2004) sigue dando pasos firmes en su carrera hacia el baloncesto profesional y, tras unos años en la cantera del Barça, la última en el filial de Liga EBA, ha decidido emprender una nueva aventura en el Lobe Huesca la Magia, de LEB Plata, atraído especialmente por la trayectoria de su entrenador, Rafa Sanz. El curso pasado, el polivalente jugador vigués de 204 centímetros -ha alternado las posiciones de pívot, ala-pívot e incluso alero- firmó una media de 11,5 puntos y 7,3 rebotes por partido con el conjunto azulgrana.
¿Cómo decidió fichar por el Lobe Huesca La Magia?
Hablando con mi madre y con el entrenador vi que era un buen proyecto, que involucraba a jugadores jóvenes con ambición de competir por el ‘play-off’ y para más que eso. Esa fue una parte fundamental y la otra fue la experiencia del técnico, que ha trabajado con jugadores jóvenes en categorías como la LEB Plata o la LEB Oro. De todos los proyectos que se me habían presentado y había visto, era el que más convincente.
¿La LEB Plata es una buena categoría para seguir creciendo como jugador?
La verdad es que sí, porque llevo dos años jugando en la Liga EBA y tenía la sensación de que, incluso jugando fuera de una posición en la que estaba habituado a jugar durante los dos o tres años anteriores, seguía destacando. Yo espero que la LEB Plata sea un reto, algo distinto y que me exija. Al fin y al cabo, los jugadores son mejores, los equipos son mejores, más competitivos y yo creo que va a ser positivo el salto.
¿Ya conoce el rol que tendrá en el equipo oscense?
Me han comentado que, de momento, con los fichajes y los refuerzos que ha incorporado el equipo, no va a ser un rol demasiado definido. Sí que vamos a jugar con las ventajas que tenga cada uno en relación a los quintetos que tenga el rival en pista.
¿Su posición va a ser la de ala-pívot o puede cambiar todavía?
Según me han comentado, al principio de la temporada jugaré a caballo entre pívot y ala-pívot, pero el objetivo es que la mayor parte de los componentes de la plantilla podamos jugar en distintas posiciones para ser más efectivos dependiendo de la defensa que nos planteen y dependiendo del equipo tengamos enfrente.
¿Qué balance hace de esta última temporada en el filial del Barça?
Era un equipo prácticamente nuevo para mí. Había algunos compañeros con los que sólo había jugado un año y otros muchos con los que no había jugado nunca. Entonces, fue un año complicado desde el principio, pero al salir de la zona de confort es cuando más aprendemos, y fue bueno porque fue un año distinto al resto y que me enseñó cosas completamente diferentes a las que ya iba viendo desde que empecé.
Lo que sí hizo fue jugar muchos minutos, ¿en qué cree que mejoró más?
Mejoré bastante, sobre todo en el hecho de ser capaz de conectar con los compañeros, de saber leerlos, de saber cuáles son sus puntos fuertes y cuáles son sus puntos débiles para poder ayudarles. E, individualmente, como tuve entrenadores con tanta experiencia, sobre todo en el ámbito de la técnica y la táctica individual, creo que puede decirse que crecí en todos los aspectos y no sería capaz de definir uno en concreto ahora mismo.
¿Qué objetivos se marca para este próximo curso?
Amoldarme a la LEB Plata, intentar ser un jugador determinante en ella y, sobre todo, aprovechar que tenemos a Rafa Sanz de entrenador y el cuerpo técnico que le acompaña. Ese plus que tiene él para desarrollar a los jugadores jóvenes puede hacer que sea una temporada de mucha mejora.
El año pasado ganó el Europeo sub-18 con la selección española, ¿algún proyecto este verano en ese sentido?
De la selección española (sub-19) me cortaron en la última convocatoria previa al Mundial y ya no me queda nada más.
¿Dejar un club como el Barça es complicado?
Depende. Yo he visto muchos compañeros que han dejado el Barça y sí que es cierto que se dice que fuera de una cantera ACB, con los recursos que tienen Barça, Madrid, Valencia, Penya y algunos más, siempre que es complicado porque pasas de tener cerca las capacidades de un equipo de ACB a encontrarte con lo que es la vida real. Entonces sería complicado si yo no fuera consciente de lo que puedo esperar fuera del Barça. Me han preparador para ello y me siento preparado para dar el cambio. Al fin y al cabo, si es más difícil me hará aprender más.
La pasada temporada tuvo como entrenador a Roger Grimau, que ahora ha tomado las riendas del primer equipo, ¿qué destaca de él como técnico?
Es un tío que al tener esa experiencia como jugador de equipos grandes, es capaz de entender la visión que tienen los jugadores acerca del técnico. Entonces, creo que es capaz de jugar con eso y, por otra parte, es un tío que en el desarrollo táctico y técnico individual va a ser muy importante. Ahora, ha estado entrenando en Liga EBA y no sé cómo será el trasladarlo directamente de EBA al primer equipo. Eso lo veremos durante la temporada.
¿Qué tipo de juego le gusta, más defensivo o de ataque?
Una parte fundamental ahora mismo con la mayor parte de los entrenadores está siendo el hecho de que los jugadores sean capaces de defender casi en cualquier situación. Hacer un equipo sólido en defensa y delante, que cada uno sea capaz de encontrar sus puntos fuertes. Y yo creo que él no difiere mucho de eso.
¿Es de hablar mucho con los jugadores o lo lleva de otra manera?
Sí. Es comunicativo y, si es necesario, incluso te puede llamar para ir a hablar al despacho o a donde sea y te puede decir: ‘Parece que no nos estamos entendiendo’. Yo creo que sí que busca que nos entendamos todos.
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