Averías y té en el desierto para Ramilo
Rally Dakar
El piloto vigués quedó varado en la arena al romper cuatro palieres y la caja de cambios, mientras que Al-Attiyah (Toyota) dejó casi sentenciado el rally y Carlos Sainz perdió todas sus opciones
Ricardo Ramilo acumuló problemas en su buggy en la sexta etapa del Dakar, disputada ayer entre Ha'il y Riad, y se quedó varado en mitad del desierto tras romper cuatro palieres y la caja de cambios. El piloto vigués tomó té con unos lugareños durante la espera y al cierre de esta edición no había marcado tiempo.
En la competición principal de coches, el qatarí Nasser Al-Attiyah ya ve el camino despejado hacia su quinto Rally Dakar después de su victoria en la sexta etapa, que estuvo acompañada por la pesadilla de Audi con el accidente que le costó el abandono al francés Stéphane Peterhansel cuando mantenía un mano a mano con el vigente campeón, y el choque que ha acabado con las opciones de Carlos Sainz.
Los 358 kilómetros de especial entre Ha'il y Riad, que se redujo en unos 100 kilómetros -iba a ser la más larga-, dejaron el Touareg al alcance de la mano de Al-Attiyah. Solo él puede perderlo.
El vigente campeón abría pista tras su victoria el jueves, pero no le perturbó. Dominó los primeros 31 kilómetros con 5 segundos de renta sobre Peterhansel, 7 respecto a Sébastien Loeb y 13 respecto a Sainz. Era una declaración de intenciones.
‘Monsieur Dakar’ le quitó la primera posición al paso por el kilómetro 84 con solo ocho segundos de renta sobre el vigente campeón y el madrileño, que cedió terreno en el siguiente tramo de la etapa (km. 121). Sainz marchaba cuarto, a 25 segundos de su compañero de equipo y a 24 del catarí.
El ‘Matador’ siguió cediendo tiempo. A partir de ahí, todos los contratiempos posibles y un gran beneficiado: Al-Attiyah. Al accidente que le costó el abandono a Peterhansel se sumó el de Sainz, ambos hacia el kilómetro 212, con apenas 100 metros entre uno y otro. Cuatro kilómetros más adelante, Al Rajhi se detuvo con un problema mecánico. La etapa y el Dakar se le despejaban al campeón, que ya sólo puede perder él.
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