fútbol | mundial 2026
Muchos bebieron de De la Fuente
España y Argentina se disputan mañana la corona del fútbol mundial. La segunda estrella roja o la cuarta albiceleste se coserá para la eternidad sobre uno de los dos escudos. Un enfrentamiento de vital importancia que hará que varias familias de argentinos de la ciudad vivan el encuentro con el corazón dividido entre el apoyo al país en que nacieron y las amistades y seres queridos que tienen en su lugar de residencia. La norma general es que los tantos que gritarán serán los de Leo Messi y compañía, sin embargo, se alegrarán que si Argentina no revalida su título mundialista, sea España quien vuelva a levantar el trofeo dieciséis años después.
Alexis Rodríguez es argentino con mujer e hijos de aquí. Aunque por momentos consideró no ver el Mundial “para no sufrir”, lleva viviendo los éxitos del comando de Scaloni desde el 11 de junio. Su hijo pequeño, a quien todavía le inculca el amor incondicional que siente por la pelota, después de ver la emotiva forma con la que vive la Copa del Mundo su padre, apoyará a la selección argentina. “Yo vivo el fútbol como lo hacemos en Argentina. Me pongo la camiseta, me levanto para cantar el himno y lo siento con mucha intensidad. Mi hijo ve todo eso y quiere que gane Argentina”, explica. Esa forma impetuosa de vivir el fútbol no se cruzará con la falta de respeto, ya que, como en su día tras el triunfo en Catar, festejará en su casa con su gente para no herir sensibilidades.
Esteban Ruiz, exportero del Coruxo y Alondras afincado en Vigo desde hace cuatro años, vivió el último Mundial lejos de su hogar, con la “sensación extraña” que conlleva la victoria lejos de sus seres queridos. Sin embargo, el buen trato recibido en España le hace vivir la final de una forma diferente. “Obviamente, quiero que gane Argentina. Si no hubiese llegado a la final, habría querido que ganase España. Para quienes nos gusta el fútbol, que Argentina y España jueguen una final del Mundial es algo muy bonito”, asegura Ruiz.
Nacho Carranza, peluquero en Hispanidad, tendrá su casa dividida, del mismo modo que Alexis. Él y sus hijas alentarán a Leo Messi, mientras que su mujer festejará los éxitos de Lamine Yamal. Carranza afronta el choque desde la tranquilidad con el afán de que sea una fiesta del fútbol en la que reine el respeto. “Voy a vivir la final con mucha ilusión y con mucho respeto. Soy argentino, mis hijos y yo vamos a animar a mi selección hasta el final, pero mi mujer apoya a España.Trabajo aquí, mis clientes son de aquí y mi familia también. Para mí tiene que ser una fiesta del fútbol. Que gane el mejor y el lunes seguiremos cortando el pelo igual”, asevera Carranza.
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