Fútbol | Copa del Rey
El Barcelona, con agobios en el tramo final, supera al Albacete
No había una fe enorme en la selección, pero sí en Iago Aspas. Vigo y Moaña vivieron ayer en vilo por un partido áspero que alegró sobremanera la salida al campo del céltico pero que acabó en desilusión tras el cruel final en la tanda de penaltis.
La afición más fiel a Iago Aspas, la moañesa, celebró la salida al campo de su vecino con fervor. Pero al final hubo lamentos por el penalti errado y la eliminación.
Nadie se había imaginado una resolución tal. Sí se esperaba que la estrella celeste volviese a ser decisivo. Se asumió a regañadientes su suplencia, pero su salida al campo en el minuto 79 fue recibida por vítores por sus incondicionales, que por aquí son legión.
Después, se acompañó cada una de sus apariciones con aplausos, se le pidió más, se le alabó los intentos, se lamentó las ocasiones erradas y se rezó de cara a la tanda de penaltis. Todos esperaban ver a Aspas como lanzador. La sorpresa fue que era el quinto lanzamiento. Y el lamento, que el balón –como el de Koke antes– no entró y España quedó apeada del Mundial de Rusia. Aquí, para siempre, el Mundial de Aspas.n
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