Un accidentado sprint
Tour de Francia
Tim Merlier se adjudicó la tercera etapa del Tour por velocidad al final de una jornada con caídas y en la que el también velocista Jasper Philipsen se vio obligado a abandonar
El ciclista belga Tim Merlier (Soudal Quick-Step) ganó ayer la tercera etapa del Tour de Francia, disputada entre Valenciennes y Dunkerque sobre 178,3 kilómetros, en un accidentado sprint -con dos caídas previas en la zona neutra- que le ganó en un reñido pulso al italiano Jonathan Milan (Lidl-Trek), y en una jornada en la que tuvo que retirarse el velocista Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck).
Mucho nervio, peligros, curvas y velocidad. Con ese menú, el plato que salió fue el de varias caídas, muchos roces y un final casi de ‘photo finish’ entre el ganador, un Tim Merlier que se hizo hueco como pudo, y un Jonathan Milan que parecía tener el pulso ganado, por el interior, pero que se quedó a un tubular de celebrar el triunfo.
Algunos corredores salieron volando hacia las vallas a 300 metros de la meta. Justo al entrar en la zona protegida de los 3 kilómetros finales, una caída en la parte delantera del pelotón hizo que, entre otros, Remco Evenepoel (Soudal-Quick Step) se fuera al suelo. Y gracias que en el curveo final en Dunkerque no hubo más caídas, porque a más de 60 kilómetros por hora hubiera sido más que factible.
La victoria número 61 de Tim Merlier fue incontestable y merecida para el belga, que luchó hasta el último gramo de fuerza. Un compatriota suyo, el campeón belga en ruta Tim Wellens (UAE Team Emirates-XRG), protagonizó la anécdota de la jornada. Porque a 36,5 kilómetros avisó a sus rivales de que se iba a adelantar, en busca del punto de la cota del Mont Cassel, y nadie se inquietó.
Wellens cogió rápidamente un minuto, con una diferencia que llegó a pasar del minuto y medio, y en cuanto pasó la pancarta de esta pequeña cota de 1ª con adoquines en parte de su subida, se paró y se dejó neutralizar. Pero con un punto que le permitirá llevar el maillot de topos de líder de la montaña.
Por contra, la mala noticia de la etapa fue el abandono del velocista Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck), ganador de la primera etapa en Lille y primer maillot amarillo de este Tour. Ayer, vestido de verde como líder de la clasificación de puntos, se fue al suelo cuando, precisamente, buscaba imponerse en el sprint intermedio de Isbergues para reforzar esa clasificación.
El Tour de Francia pone hoy rumbo a Rouen en la cuarta etapa, con salida en Amiens Métropole y 174,2 kilómetros de ruta con una parte final movida, y con cinco pequeñas cotas, incluida una que honra a Jacques Anquetil y una última de 800 metros al 9,1 por ciento de pendiente, sin duda un lugar donde puedan atacar los ‘gallos’ de la ronda gala.
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