La vuelta en la zona cero
Atletismo
La atleta gondomareña Desirée Vila volvió a volar sobre el suelo del polideportivo de la ETEA por primera vez desde el accidente que derivó en la amputación de su pierna derecha
El atletismo cedió, por unos minutos, ante el peso anímico de la gimnasia acrobática. Desirée Vila puso pausa a su veloz carrera y potente salto para volver a ver la vida del revés, como tantas veces durante su infancia. No era la primera vez que regresaba al polideportivo de la ETEA. Tampoco se reencontraba con el Flic Flac Vigo, tras el accidente. Volvía como tantas veces en esta década; sin embargo, no fue una vez sin más. Previo a la visita, Vila contactó con Jorge Méndez, director del club gimnástico, después de ver en redes sociales que una gimnasta francesa, con la misma patología, era capaz de hacer acrobacias. Por su cabeza, después de tantas visitas, pasaba ir un paso más, por probar de nuevo.
La viguesa, desde la espontaneidad y la cotidianidad, regresó con ropa deportiva al que fue su centro de entrenamiento. Se dejó llevar sin pararse a pensar en la emoción que suscitaba en terceros. “Estos días estaba de vacaciones en Vigo y decidí pasar unas horas por allí. Me llevé ropa de entrenar e hice algunas acrobacias sencillas, sin ningún objetivo concreto, simplemente porque me apetecía. Me hizo ilusión y por eso grabé el vídeo que subí a redes sociales", narra. La atleta paralímpica no le dio especial importancia a su impulso interno, a la manifestación sincera de esa adolescente a la que le cambió la vida el 26 de febrero de 2015.
“La gimnasia fue una parte muy importante de mi vida durante muchos años. Ahora han pasado diez años y, cuando vuelvo a Vigo, además de ver a mi familia o disfrutar de la playa, también me gusta reconectar con mis raíces y con la Desirée que era entonces”, relata la gondomareña. El ritmo competitivo en atletismo, disciplina en la que acumula numerosos éxitos nacionales y fue olímpica en París 2024, le impide venir a Vigo con más frecuencia. El riesgo de posibles lesiones y la responsabilidad que conlleva el deporte de alto rendimiento influyen en sus momentos de descanso total. Las vacaciones, los pocos días que pasó en la ciudad y la inocencia de esa joven de dieciséis años se pusieron de acuerdo para que Vila rodara de nuevo.
Para Méndez, con quien realizó la extraordinaria visita al pabellón, que una persona tan querida en el club rergesara le hacía mucha ilusión, aunque las dudas por cómo respondería la pierna ortopédica durante las inversiones le mantenían alerta. “No tenía mucha seguridad de cómo se podría desarrollar. Era posible que no respondiera la prótesis de la misma forma que su rodilla. Optamos por utilizar los cintos de seguridad con dos acrobacias muy sencillas”, relata. Pese a esos instantes de duda, el sentimiento que reinó era la alegria por ver sonreír a una persona tan querida por todo el club.
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