"Volver al Novás, con amigos, me llevará a volver a disfrutar"

Pedro Aymerich, jugador vigués de balonmano

Publicado: 09 jul 2022 - 00:09 Actualizado: 09 jul 2022 - 12:06
El central vigués visitó el set de Atlántico TV en su vuelta a la ciudad.

GONZALO PAMIES
El central vigués visitó el set de Atlántico TV en su vuelta a la ciudad. GONZALO PAMIES

Como buen emigrante retornado, Pedro Iglesias Aymerich (Vigo, 1994) regresa a casa tras un año de exilio más que voluntario en Antequera, donde se mudó para poder vivir la experiencia de competir en la Liga Asobal. De medirse ante los mejores. Y pese al descenso de su equipo, el arquitecto vigués -que no dejó su profesión ni siquiera en la máxima categoría- solo tiene buenas palabras para la vivencia. Ahora está de vuelta. En su ciudad y en su antiguo club. Porque el central olívico se enrola nuevamente en el Acanor Novás Valinox decidido a disfrutar del balonmano. Un proyecto renovado, con el técnico Samuel Trives al frente y la siempre animosa afición de O Baixo Miño. No suena mal.

¿Cuándo toma la decisión de regresar?

La tomo al final de la temporada. Estuve bastante involucrado en Antequera y, aunque el descenso se asumía, nunca te planteas qué puede pasar más allá. Esperas un poco a ver qué ofertas salen y valoras. Es cierto que tenía ganas de volver, pero la decisión final llega poco antes de terminar la Liga y así se lo comunico al club, antes incluso de que empiecen con el tema de las renovaciones.

¿Cómo se fragua esa vuelta?

La decisión de volver a Galicia la tenía tomada antes de que llegase la oferta del Novás. Pero me llama Andrés Senra (presidente) y me plantea la vuelta. A mí me encaja en mi idea y, a partir de ahí, hablamos. Y aquí estamos.

Imagino que con ganas de volver a jugar en el Municipal.

Está claro. Es que el año de pandemia y el posterior fue un poco light y realmente viví ese ambiente en O Rosal a tope de rendimiento durante un año y medio. Por eso sí que tengo ganas de disfrutarlo otra vez.

No sé qué tiene la afición de o Baixo Miño, que vive el balonmano casi como nadie.

Es algo cultural y que se vive mucho. Además, creo que es un atractivo muy grande para los jugadores de fuera a la hora de decidirse por el Novás y supongo que también por el Guardés.

Aún no ha comenzado la pretemporada pero imagino que habrá hablado con compañeros. ¿Qué sensaciones tiene con el equipo para esta temporada?

De renovación. Ha habido un cambio muy importante en cuanto a jugadores y también de entrenador. Y noto a la gente ilusionada en el sentido de volver a empezar y conjuntar un equipo con mucha gente joven. Y obviamente, estamos con ganas de hacerlo bien. Se palpa la ilusión

¿Y el nuevo Míster, Samuel Trives?

Pues todavía no he hablado con él. Lo tengo pendiente. Anduve algo liado, pero le pegaré un toque estos días y charlaremos. Eso sí, las referencias son muy buenas y por eso también estoy tranquilo porque me llega que es un tipo fantástico. Nos vamos a entender muy bien seguro.

Y de lo que vendrá a lo que vino. ¿Cómo fue la experiencia de jugar en Asobal?

Pues ya te imaginas. Por un lado, algo descafeinado por cómo se dieron los resultados. Pero es una experiencia que quería vivir y Antequera me dio la posibilidad de poder hacerlo.

¿Diferencias con Plata? Sobre todo el ritmo. Es físico, rápido y fuerte. Y todos y cada uno de los jugadores tienen una calidad mucho más alta. Todo el mundo te hace de todo y no puedes descuidarte ni un minuto.

En lo colectivo, el equipo descendió con el mal sabor de boca que deja eso. Pero, ¿qué nota le pone a su rendimiento en el plano individual?

La experiencia fue muy positiva a nivel personal. Salir de Galicia y conocer otras formas de trabajar. Sí que creo que el periodo de adaptación fue más largo de lo que me hubiera gustado porque tanto el equipo como yo no empezamos a conjuntarnos hasta la mitad de la segunda vuelta. Pese a todo, ha sido una vivencia muy bonita y enriquecedora.

¿Cómo es jugar contra el Barça? ¿Qué se siente dentro de la pista?

Viví las dos caras de la moneda. Perdimos el partido de ida por 25 goles. Lo único que disfrutas es el calentamiento. El partido no, porque no tienes opciones de competir. Pero en la vuelta les empatamos en casa. Fue uno de los partidos más bonitos de mi vida. El Barça no perdía un punto en Liga desde hacía cuatro años y nosotros, colistas y ya descendidos, se lo rascamos. Es algo que te llevas.

Y todo esto sin llegar a dejar su profesión de arquitecto, que desempeña en un estudio vigués.

La pandemia nos abrió la posibilidad del teletrabajo y lo hemos heredado. Pero fue un gesto por parte de mi empresa que valoro un montón. Poder compaginar la actividad deportiva profesional con seguir formándome y echándoles una mano fue perfecto. Se han portado estupendamente.

Ahora recuperará la presencialidad.

Es uno de los motivos por los que quería volver. Para trabajar y seguir adquiriendo experiencia y responsabilidad. Al día siguiente de llegar, estaba a las 9:00 en la oficina. ¡A funcionar!

Esa profesión de arquitecto es muy equiparable a su puesto de central dentro del 40x20. ¿Cómo analiza o cómo la vive usted?

Depende mucho del técnico. Es el que manda y nosotros somos trabajadores. Álvaro Senovilla, mi último entrenador en el Novás, quería un central muy táctico y organizador. Para Quique Domínguez había menos diferencias en la primera línea. Depende. Lo importante para un jugador es saber adaptarse a lo que le pidan y ejecutarlo de la mejor manera posible.

¿En qué rol se siente más a gusto?

La verdad es que no tengo un modo favorito de jugar. Lo he hecho de formas diferentes según el entrenador. Necesitas acostumbrarte. Una vez lo haces, va todo rodado.

Y hablando de profesiones y de profesionalidad, ¿qué le parece la noticia de que la Liga Asobal sea por fin una competición profesional?

Desde el punto de vista del jugador, es un paso adelante. Es lógico que se premie el trabajo de deportistas y cuerpos técnicos a esos niveles, conforme a la labor que desarrollan. También entiendo la parte de los clubes, porque es un cambio grande, que va a requerir un esfuerzo a nivel estructural. Pero, para mí, es un avance.

Lleva muchas temporadas dando caña, pero tan solo tiene 27 años. Con cuerda para rato, ¿verdad?

A ver cuánto aguanta el cuerpo compaginando. Sobre todo a este nivel. Pero cuando haces las cosas a gusto, siempre hay un extra de motivación. Mientras siga disfrutando, adelante.

Imagino que es lo que le pide a esta nueva temporada.

Es que es eso. Quiero volver a disfrutar. El año de Antequera fue bonito, pero cuando los resultados no acompañan, las situaciones se enturbian. No es que hubiera mal ambiente, pero no juegas igual de cómodo. Volver al Novás, con gente que conozco y con amigos me llevará a volver a disfrutar. Y de la mano, llegarán el buen juego y los buenos resultados. Eso seguro.

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