La vida nueva de Víctor Rodríguez

Balonmano

El jugador vigués, sin equipo tras rescindir con el Cherburgo, duda entre volver al balonmano y el diseño de muebles

El lateral izquierdo vigués Víctor Rodríguez, en un partido con el Cherburgo francés.
El lateral izquierdo vigués Víctor Rodríguez, en un partido con el Cherburgo francés.

La trayectoria de Víctor Rodríguez (Vigo, 1993) en el balonmano apuntó siempre hacia arriba, desde sus días de formación en el Seis do Nadal, hasta que el pasado verano el club al que pertenecía, el Cherburgo francés, decidió rescindir el contrato a falta de un año para su conclusión por una lesión en el pie izquierdo. Una lesión que se agravó durante su estancia en el propio equipo galo al no ser diagnosticada correctamente y de la que ahora se recupera.

El lateral izquierdo vigués, que pasa estas fechas navideñas con la familia en su ciudad, ha aprovechado los meses de paro que le corresponden en Francia para instalarse en Hendaya, en la frontera con Irún, donde jugó entre 2021 y 2023, e iniciar en la localidad vasca estudios de carpintería, una de sus grandes aficiones, al tiempo que se rehabilita de la lesión con un fisioterapeuta de su confianza. No olvida el mal trato que recibió de su último equipo, pero ha hecho de tripas corazón mientras resuelve si continúa en el balonmano o no, una decisión que dependerá no sólo de la evolución de su pie izquierdo, sino de su afición al diseño y la fabricación de muebles.

“La verdad es que los del Cherburgo se portaron muy mal conmigo porque me rescindieron el contrato por una lesión que me hice allí, en el tendón del pie, y que se agravó porque seguimos forzando para intentar llegar al ‘playoff’ y pelear por el ascenso. Pero llegó un momento en que prácticamente no podía ni correr y entonces tuve que parar”, explica Víctor, que buscó una solución por su cuenta: “Pedí permiso al club para tratarme con mi anterior fisio en el Bidasoa de Irún, que es bastante bueno, y vieron que lo que tenía no eran calcificaciones, que es lo que me decían en Francia, sino que tenía roto el tendón del pie. Llegados a ese punto, como comprobaron que era bastante grave y que había incertidumbre con la recuperación, quisieron romper el contrato conmigo”.

Para entonces, reconoce que “ya era todo fatigante porque yo, obviamente, quería jugar y quería aportar. Pero ver que estás lesionado, que no mejora nada y que encima ellos te dicen que quieren romper el contrato por la lesión… Además, era un poco tarde y entonces ya no busqué nada con otro equipo. Me he tomado esta temporada con la intención de, por lo menos, recuperarme bien físicamente. Estoy aprovechando también para estudiar y para encararlo todo de otra manera: oxigenarme, descansar un poco el cuerpo y la cabeza, y a ver de aquí en adelante qué tal va todo”.

El jugador vigués lamenta el trato recibido por parte del Cherburgo, pero, al mismo tiempo, ha buscado una salida que le satisface. “En Francia son un poco así. No es la primera vez que, por un motivo o por otro, como no rindas ya ven la manera de largarte, a pesar de que en este caso fue una negligencia suya. Porque ni los médicos ni los fisios lo detectaron. Es verdad que en Francia el nivel en la fisioterapia ha bajado bastante y cuando vienes a España te das cuenta de que tenemos mucha suerte y son mejores que allí. Pero, en este caso concreto, fue una faena muy grande estar en un sitio que no ayudó nada”, explica el canterano del Seis do Nadal, que admite que “fue una putada, pero es una oportunidad que estoy disfrutando bastante: poder recuperarme con un poco de fisioterapia por mi cuenta, una preparación física sin hacer balonmano; porque éste es un deporte que te machaca, te llevas golpes por todos los lados y vas acumulando dolor. Ahora mismo me encuentro bien. Aún no estoy recuperado, pero va por buen camino”.

En concreto, la lesión que sufre se encuentra "en el flexor del tendón del dedo gordo del pie izquierdo. Estuve jugando dos meses y medio con eso roto, pero no se llegó a desprender nunca. Lo que pasa es que allí me hicieron una placa, lo achacaban a unas calcificaciones y te decían: ‘a jugar’. Y como yo también quería jugar, tiraba para delante, pero ya llegó un punto en que casi no podía pasar ni un bloqueo, ni correr ya casi. Estaba con mucho dolor y, sobre todo, veía que no mejoraba nada. Y después de ese tiempo, el tendón queda muy dañado y la recuperación es bastante larga. Es un tendón que está situado en un sitio con muchos tejidos y ligamentos cercanos, entonces me recomendaron que no lo operara, sino que fuera un proceso menos invasivo, aunque tarde más tiempo. Ahora aproveché también para venir a Galicia con un fisio de confianza, con un adaptador que también conozco, y ahora a ver qué tal evoluciona en los próximos meses y qué podemos hacer.

El mayor problema para el lateral izquierdo es el plazo de recuperación, que por el momento desconoce. “Es lo que les asustaba en mi club de Francia. Me decían que no sabían cuánto tiempo iba a estar así, como si fuera culpa mía. Yo les decía: ‘estoy así por vuestra culpa, por intentar ganar los partidos para vosotros, no porque me apeteciera’. Entonces, es una incertidumbre que tengo a día de hoy: qué voy a hacer. De momento, estoy cobrando el paro en Francia, que tampoco son muchos meses, y voy a jugar con esas incertidumbres: a ver en cuánto tiempo puedo estar o no. Depende de estos próximos meses, porque es cierto que va a mejor, pero va muy muy despacito todo”.

De hecho, ha recibido ofertas de varios clubes en los últimos meses. “Me llamaron de bastantes clubes de Asobal. Esto de no tener equipo y haber jugado aquí unos cuantos años hace que acaben recurriendo a ti porque las lesiones durante la temporada y los imprevistos hacen que se mueva el mercado. Pero yo fui honesto y les dije que estaba lesionado”, apunta.

Además, tampoco está muy convencido de regresar al balonmano, si no es con todas las garantías, debido a su nueva pasión. “Estoy estudiando carpintería, Técnico Superior de Diseño y Amueblamiento. Es un ciclo superior y es algo que hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer. Son dos años y en el segundo ya entras en prácticas en una empresa y estás en el mundo laboral. La verdad es que está muy bien y estoy contento por esa parte”, sentencia Víctor Rodríguez, mientras estudia si continuar o no en el balonmano.

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