Un joven en el lejano oriente

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Gonzalo Aguiar peleó casi a ciegas en los Juegos de Seúl por alcanzar un puesto de honor en la prueba de ciclismo

jorge castro. vigo
Publicado: 27 ene 2020 - 01:15
El excorredor posee desde su retirada en los años noventa una tienda de bicicletas en el barrio vigués de Teis.
El excorredor posee desde su retirada en los años noventa una tienda de bicicletas en el barrio vigués de Teis.

Gonzalo Aguiar Martínez (Vigo, 11 de abril de 1966) fue uno de los tres españoles que completó la prueba de ciclismo en ruta en los Juegos Olímpicos de Seúl aunque, probablemente, esa actuación en aquel verano de 1988 es una de las que menos se recuerden en el mundo del ciclismo de la ciudad porque en aquella época todavía era amateur. Después, fue profesional y, en la actualidad, continúa con su tienda de bicicletas y levanta los brazos de vez en cuando en las diferentes pruebas para máster a sus 53 años.

En aquel año, en el que Bin Laden fundó Al Queda, se inauguraron los campos de El Sardinero en Santander o el rey Hussein renunció a Cisjordania para favorecer la creación del estado libre de Palestina, un joven vigués con un prometedor contrato profesional ya pactado acudió en el mes de septiembre a la lejana Corea del Sur para buscar la gloria olímpica "en la última edición que fue el ciclismo en ruta amateur. Después, ya lo abrieron a profesionales". Con Barcelona en el horizonte, el nivel deportivo del país todavía era bajo y el de carretera, lejos del profesionalismo, se caracterizaba por "abandonar en casi todos los Mundiales y pruebas de un día", admite Aguiar.

No obstante, el vigués tenía otros planes como joven de 22 años y con todas la ganas del mundo. "El problema es que teníamos poca información. De los rivales, realmente no teníamos ninguna", admite con el paso de los años. Una situación que se explica porque "en la actualidad, la selección española sale un poco más fuera, pero en aquellos años, estaba totalmente perdido. El ciclismo está más globalizado. Ellos se conocían más y nosotros no hacíamos carreras internacionales".

A pesar de ello, el vigués lo intentó y relata que estuvo en la pelea por enganchar al grupo de trece corredores que llegó destacado a meta. "Llegué a estar escapado en la última vuelta. El circuito no era muy duro, tenía unos repechos, pero no mucho más. A mí me favorecía que fuera un poco más dura. En ese intento, salté a por un grupo que había de escapados, pero quedé en medio, entre dos aguas y me alcanzaron los de atrás. Pero la pelee, no fui a pasar el tiempo", resume. Una valentía que pagó y de la que le quedó "una espina clavada. Los más fuertes eran los alemanes y los rusos, pero no lo sabía y me impidió brillar un poco más. Ganó Olaf Ludwig, que después fue compañero mío en profesionales".

Lejos de la carretera, el vigués tuvo la opción de estar un mes en el país oriental y recuerda las grandes medidas de seguridad. "Todo estaba controlado por la policía debido a los problemas con el Norte, que se mantienen y también a las protestas estudiantiles". De hecho, expresa que "apenas nos dejaban entrenar por carreteras que no estuvieran vigiladas por la policía".

Eso sí, un poco de tiempo tuvieron para poder conocer Seúl, que "es una ciudad enorme". Y, como anécdota, "recuerdo una calle muy importante de unos tres o cuatro kilómetros, en la que había un mercadillo y se vendía de todo. Te podías encontrar a la venta un perro, porque allí se comían, un equipo de música o una cazadora de cuero. Existía una diversidad enorme".

Para Aguiar, el resumen fue vivir una "gran experiencia, que se recuerda toda la vida" y "con el escándalo de Carl Lewis y Ben Jonhson, por el positivo del canadiense". Y, en su caso, aquella cita debería ser el comienzo de una prometedora vida profesional en carretera como uno de los mejores amateur de España y vigente campeón aquel año. No obstante, la realidad resultó diferente. "Ya tenía firmado con el equipo Clas un par de años. Lo que sucedió es que pacté el contrato con José Manuel Fuente, que me vino a fichar aquí en Galicia. Después, la temporada siguiente cambió la dirección, llegó Juan Fernández, y todo se modificó. Trajeron a Gastón y Echave, que estaban consolidados, y hubo mucha más presión a los jóvenes. A mí me desgastaron y terminé por quemarme", admite Aguiar.

Todavía tuvo un año más en el ciclismo profesional, en el Tensai portugués y en 1993 fue al Mundial de ciclocross tras ser tercero de España. No obstante, poco después, "abrí la tienda de bicicletas en Teis y hasta hoy. Trabajando todos los días". El establecimiento, Bicicletas Aguiar, es un clásico de la ciudad, a pesar de que "llevar un negocio es muy complicado, es mucho más fácil una carrera" porque "las bicicletas son muy caras. Las vendo, pero sobrevivo gracias a la reparación y a dar servicio".n

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