Dos toneladas para un oval

rugby

La melé, el símbolo del rugby, concentra dieciséis jugadores y decenas de fuerzas opuestas

Jorge Castro. vigo deportesad@atlantico.net
Publicado: 02 ene 2015 - 12:06 Actualizado: 03 ene 2015 - 03:01
Una melé formada por el Ordizia y el Blusens Vigo Rugby en un partido de esta temporada.
Una melé formada por el Ordizia y el Blusens Vigo Rugby en un partido de esta temporada.

Probablemente, la acción con más tratados, de la que más se ha escrito y, sin duda, una de la que más se entrena. La melé es, por características y peculiaridad, la acción característica del rugby, la que lo define.

Los ingleses lo definen con el nombre de "no scrum, no win" y los argentinos adoptaron el de "la melé sigue vigente". Isleños y sudamericanos son los exponentes clásicos del rugby de delantera, pero sus afirmaciones muestran de forma clara que sin una buena melé, es imposible construir un equipo ganador.

En cada agrupamiento intervienen dieciséis jugadores en el empuje que, habitualmente, suman entre 800 y 900 kilogramos de peso. En el rugby internacional se sobrepasa con frecuencia la segunda cifra y Vicente Prieto "Tito", talonador del Vigo Rugby, describe claramente que "no siempre es mejor la melé que tiene más kilos. Se necesita mucha habilidad y técnica. De hecho, lo ideal es que los ocho jugadores puedan empujar en la misma dirección. Es fácil de decir, pero casi imposible de hacer". Y es que los elementos que se pueden llamar "distorsionadores" son muchos. El oponente que empuja torcido, el pilar que se agarra mal, un dedo que roza la cara de manera malintencionada, el contrincante que se hunde... "No hay más secretos que hacer miles de melés para dominar todos sus aspectos. Muchas veces un jugador te pregunta por cosas y no tienen respuesta, es repetirla una y otra vez", reconoce Tito.

En estos años, el talonador vigués pasó de ser un novato a casi un experto. Ahora es el encargado de capitanear a su equipo y, entre muchas funciones, hablar con el árbitro. Por este motivo sabe que "muchas veces no saben ni lo que pitan. Pasan un montón de cosas y señala golpe de castigo y fuera", reconoce y asume que "muchos colegiados no fueron delanteros y menos primeras líneas y, claro, así es muy complicado".

Y es que en el microcosmos de la melé influyen múltiples factores. Una mala entrada, un mal agarre, un resbalón inoportuno, el girar al contrario "y eso que con las nuevas normas limitan mucho las acciones. Aún así, siempre hay trucos, como levantarse cuando la vas ganando para sacar el golpe de castigo, meterte debajo del contrario si es más fuerte...", indica el jugador del Blusens, que no quiere hablar de las triquiñuelas más sucias. Veteranos hablan de mordisquitos, agarrones, dedos en los ojos, insultos varios... casi todo lo que está castigado y condenado en el resto del juego puede llegar a darse en la melé. Claro que todo esto son leyendas, habladurías.

Si la melé es el conjunto, el número 3 es la clave. El pilar cerrado, sobre el que cae la mayoría de la fuerza del equipo contrario en el agrupamiento. Puede llegar a soportar centenares de kilos. Una figura especialmente cotizada en el mercado rugbístico. Generalmente es el más gordo del equipo y algunos como los samoanos hermanos Johnstone superan los 140 kilogramos. En el Vigo Rugby, actualmente ocupa esta oposición Maka Tatafu y Vicente Prieto afirma que "el mejor en este aspecto fue Campbell Johnstone, que estuvo unas semanas con nosotros. No era especialmente pesado porque tenía 107 kilos pero era muy técnico y duro", recuerda Tito y añade que "a la tercera melé ya tenía destrozado al pilar contrario. No sé cómo lo hacía y después aún se ponía a bromear con ellos. Les decían si tenía ganas de otra y así...".

Historias conocidas y otras subterráneas de la jugada clave, característica y básica del rugby. Casi dos toneladas de hombres en busca de un pequeño oval.n

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