El soberano del Pirineo
PIRAGÜISMO SLALOM
Manu Ochoa ganó la Copa del Mundo de la Seu d'Urgell en la modalidad de kayak cross, donde está teniendo una evolución imparable, con participación olímpica en París incluida
En la primavera de 2024, la palista salcedense Ainhoa Lameiro lo tenía muy claro sobre Manu Ochoa: “Nació para el kayak cross”. No parece haberse equivocado. Un año después, el palista tomiñés contabiliza una participación olímpica en París, resuelta con una discutible descalificación, y dos victorias en Copa del Mundo. La última de ellas, ayer mismo. En su casa de adopción, en la Seu d'Urgell, en el corazón del Pirineo, el miñoto se hizo gigante para llevarse una dulce victoria.
Lo hizo a base de pétrea solidez y fortaleza inabordable. Esta espectacular modalidad razonablemente nueva, en la que cuatro kayakistas bajan a la vez en una carrera, se amolda a la perfección a Ochoa, capaz de imponer su físico para sacarse de en medio a rivales en la batalla por cada puerta. Así se impuso en la final al británico Jonny Dicknson y al suizo Jan Rohrer.
El descenso comenzó igualado. Pero, poco a poco, el miñoto fue haciéndose espacio hasta ubicarse en una primera posición que ya no soltaría hasta el fondo del canal de la Seu. Allí, delante de compañeros y amigos, Ochoa se dejaba ir satisfecho y con los pulmones llenos de oxígeno aliviante.
Era la culminación de un día perfecto para el tomiñés. Todo comenzó con un triunfo cómodo en la cuarta manga clasificatoria. En ella se quedaba fuera, sorprendentemente, Pau Etxaniz. Ochoa y el checo Martin Rudorfer seguían adelante.
Ambos volvieron a verse en la segunda bajada de los cuartos de final y los dos replicaron puestos. El de Tomiño se impuso y el centroeuropeo le siguió. Eliminados quedaron el británico Sam Leaver y el chino Liman Huang.
La pareja hispano-checa volvió a coincidir en semifinales, pero ahí concluyó el camino de Rudorfer. También de David Llorente, competidor más directo de Manu en España. En esta ocasión, el palista de O Baixo Miño no pudo ganar la manga. No importó. Avanzó a la final como segundo, por detrás de un Jonny Dickson con el que se intercambió los papeles en la bajada decisiva, la que repartió las medallas y bañó en oro a Ochoa.
Es la segunda victoria en Copa del Mundo para el kayakista tomiñés tras la que conquistó en Praga el año pasado. Además, la segunda medalla consecutiva en su casa de adopción ya que en 2024 se colgó la plata en La Seu d'Urgell. Ahora sube un peldaño para reclamar su trono como rey del Pirineo.
Por lo demás, la prueba dejó la medalla de plata de Miren Lazkano en C1 como lo más destacado en clave española. La donostiarra solo cedió ante la imbatible Jessica Fox. La australiana, tricampeona olímpica y 14 veces campeona del mundo, impuso su ley en el canal de La Seu, donde Manu Ochoa demostró cierta la afirmación de Ainhoa Lameiro: nació para el kayak cross.
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