‘Tengo mucho mono de fútbol, pero hay que tener paciencia y no precipitarse’

Borja Oubiña (Vigo, 1982) ha pasado un calvario este último año. El lunes se cumplirán 365 días de su grave lesión en su rodilla izquierda, que se produjo en su debut en la Premier. Desde aquella fatídica fecha han pasado muchas cosas. Ha vuelto al Celta, el club de toda su vida y ahora vive inmerso en un proceso de recuperación que parece no tener fin. Prefiere no hablar de plazos mientras vive con impaciencia los días que le restan para regresar a los terrenos de juego.

miguel román
Publicado: 18 sep 2008 - 11:41 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:32
Borja Oubiña se ejercitó ayer en las instalaciones de A Madroa. foto: raquel
Borja Oubiña se ejercitó ayer en las instalaciones de A Madroa. foto: raquel

—El lunes se cumple un año de su grave lesión de rodilla, ¿cómo va la recuperación?

—Me encuentro bien, aunque no tanto como me gustaría. De momento estoy trabajando para estar lo antes posible listo.

—¿Se pone alguna fecha tope para reincorporarse al grupo?

—No, prefiero no hablar de plazos por el momento.

—¿En qué fase de la recuperación se encuentra?

—Estoy intentando trabajar siguiendo el consejo de la gente que está conmigo, llevando las cosas con calma, sin forzar, para estar cuanto antes listo.

—¿Cómo es el día a día de trabajo para usted?

—Llevo mucho tiempo ya trabajando a tope con los fisios y el recuperador. Viendo por donde pueden ir las cosas. Lo que me viene bien y lo que no. Hay que tener paciencia.

—Supongo que será una experiencia bastante frustrante.

—Sí, es complicado, pero en el momento que te lesionas ya se tuerce todo. Luego, hay recuperaciones más fáciles que otras, pero es parte del fútbol. Siempre me lo dicen, uno se lesiona porque juega a este deporte, si estuvieras en tu casa sentado no te pasaría nada. Es parte de la profesión, del trabajo. Son las cosas no gratas.

—¿Siente cierta envidia al ver a sus compañeros sobre el terreno de juego?

—Sí (risas), a mis compañeros y a cualquier persona que juegue al fútbol. Por suerte he jugado en Tercera, Segunda B, Segunda y Primera y cualquier futbolista que vea jugando en cualquier categoría me hace darle vueltas al pasado y pensar en lo que fue.

—Se puede deducir de sus palabras que tiene usted ‘mono’ de fútbol.

—Sí, claro, mucho. Pero aún hay que tener paciencia y no precipitarse.

—¿Todavía se le pasa por la cabeza el momento de la lesión?

—Sí, por supuesto. Muchas veces le he dado vueltas. Qué hubiese pasado si no hubiera hecho aquello, si no hubiera ido allí, o si hubiese ido a otro sitio... Le das vueltas a muchas cosas. Pero pensando que del pasado siempre se aprende algo.

—Y es que la mala suerte se cebó con usted.

—Sí, fue una situación no agradable. Las lesiones son lo peor de esto, pero hay que intentar pasar página.

—Respecto a la actualidad deportiva del Celta, ¿cómo está viendo al equipo?

—No estamos bien, nos falta confianza. Con el tiempo y los partidos la cogeremos. Lo que necesita el equipo es ganar. Todas las palabras y los mensajes ahora están un poco vacíos de contenido. La confianza ahora mismo no te la da nada más que las victorias.

—Usted que está dentro del vestuario, ¿nota ansiedad?

—Es normal. Cuando no ganas entran dudas. Hay que cambiar alguna cosa, si no estás ganando es que algo estás haciendo mal. No es un partido puntual, son tres en los que no acabas de arrancar. Hay que ser más duros, más impermeables, que no nos hagan daño en el juego y a partir de ahí ir sumando que es lo importante ahora.

—Lo que más preocupa a la afición es la falta de gol...

—Creo que lo más importante ahora mismo es no encajar, más que hacer gol. Que no te hagan daño. Aunque tú no le puedas hacer daño al rival por lo menos ir ganando confianza basándose en que a ti no te hagan daño. Si hay que irse el domingo con un 0-0 para casa, pues se va. Al menos se suma un punto y el equipo defensivamente se siente fuerte. Creo que es lo más importante.

—¿Ahora mismo se habla de ascenso en el vestuario?

—Nunca se habló. De ascenso no se habla, pero yo considero que todos los futbolistas cuando salen a un campo de fútbol lo hacen para ganar y para estar lo más arriba posible. Ahora, decir ‘hay que ascender’, eso no. No se trata de eso. Se trata de hacer las cosas bien, de ser cada día mejor y de querer estar lo más arriba posible. Pero eso lo pensamos en el Celta, en el Eibar, en el Castellón y en cualquier equipo. Nadie pelea por estar abajo.

—Por lo tanto, ahora se ponen objetivos a corto plazo.

—Lo más importante siempre es ganar el domingo. Salvo dos o tres equipos que tienen el objetivo claro del ascenso en la cabeza y no piensan en otra cosa, el resto están ahí para pelear por estar lo más arriba posible. Al menos por luchar. Pero repito que ahora lo más importante es ganar el partido del domingo o al menos hacer las cosas bien e ir cogiendo confianza y buenas sensaciones.

—¿Cómo es su relación con Pepe Murcia?

—Buena, como la que tiene con cualquier otro jugador. Un poco diferente, eso sí, porque yo no estoy en el campo con ellos. Es una persona que está haciendo las cosas bien, pero al final si la pelota no entra parece que se duda de todo el mundo, de los jugadores, del entrenador... Es una persona que creo que está haciendo un buen trabajo, pero a día los resultados no dicen lo mismo.

—Una vez recuperado, ¿cree que puede servir como revulsivo para el equipo?

—Yosoy uno más. Intentaré dar el máximo y a lo mejor un granito más ayuda. Pero si las cosas no funcionan a nivel de grupo no se puede hacer nada.

—Pero reconocerá que su vuelta puede ser un aliciente para subir los ánimos y acabar con el desencanto de la afición.

—Yo sé que la gente me quiere mucho. Se están portando muy bien conmigo, tienen mucha paciencia. Pero un jugador es una persona más. Al equipo hay que verlo como un todo. Aunque a veces está bien sentirse querido, o al menos que reconozcan el trabajo que has hecho en su día.

—¿Le preocupa como celtista que cada vez acuda menos público a Balaídos?

—Eso va ligado a los resultados. Si pierdes, la gente no va al campo y si ganas, la afición está contenta. Aquí siempre fuimos así. En el fútbol español todo funciona conforme a los resultados. Hay que ganar para que la gente vuelva a Balaídos y nos anime.

—Este verano aparecieron algunas ofertas, pero usted no quiso saber nada de ellas.

—No me apetecía salir. Agradezco a todo el mundo el interés que tuvo, pero creía que no debería ir a ningún sitio.

—Y en un futuro más lejano, ¿dónde se ve?

—El futuro está muy lejos. No sé lo que va a pasar. Intentaré ser lo más coherente posible.

Contenido patrocinado

stats