También había gente bajando en kayak el Miño

El descenso popular reunió aficionados, familiares y amigos en el río y en sus riberas

Los kayak se concentraron en Caldelas para tomar rumbo sur y palear,  a ritmo bajo, hasta el centro de Tui.
Los kayak se concentraron en Caldelas para tomar rumbo sur y palear, a ritmo bajo, hasta el centro de Tui.

Piraguas, río, disfraces, paella, empanada, amigos… En definitiva, el Descenso Popular del Miño volvió a ejercer ayer de ese término precisamente: popular. De hecho, descender el curso de agua en kayak fue una de las excusas para algunos de los muchos participantes. Esa era la convocatoria para medio millar de aficionados al piragüismo, pero realmente fueron muchos más los participantes que se dieron cita en la jornada alrededor de la convocatoria.

Y es que, desde primera hora de la mañana, en la ribera de Caldelas, con su playa fluvial, comenzaron a concentrarse los grupos de palistas esporádicos, pero también otros amigos y familiares para vivir una jornada de convivencia y diversión. Hubo música en directo, con charangas, y una exquisita paella preparada por el Kayak Tudense.

Se podía ver a los niños corriendo por el lugar, a sus padres con el ‘arroz con cosas’, e, incluso, algún que otro grupo de mayores disfrutando del buen tiempo y la jornada lúdica-deportiva en sus sillas bajo la buena sombra de los árboles.

Poco a poco, llegó el momento de lanzarse al río en los kayak recreativos. Lejos de las finas figuras de los de competición, fueron los anchos de plástico los que tiñeron de rojo y amarillo la superficie fluvial. Y, sobre ellos, el buen ambiente era lo que prevalecía. Unos participantes llevaban alas, otros disfraces y hubo muchos sombreros para evitar una sobredosis de sol en la cabeza. Todo era necesario para poder disfrutar al máximo del descenso popular del Miño. En el mes de septiembre llegará el Internacional, pero esa será otra historia.

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