Todo se va en un suspiro

TRAINERAS

Chapela vuelve a ser colista empatada con Ares tras perder otro intenso duelo cara a cara y ver cómo dos traineras se metían en los 5 segundos entre ambas desde las otras tandas

Ares recuperó ayer lo perdido el sábado y añadió dos puntos más para alcanzar a Chapela en la clasificación general.
Ares recuperó ayer lo perdido el sábado y añadió dos puntos más para alcanzar a Chapela en la clasificación general. | AITOR ARRIZABALAGA

La igualdad es tal que una mera brisa puede cambiar el destino. Invertir esfuerzo -entrenamientos, viajes y regatas- sabiendo que un detalle puede decidir toda una temporada. Es la vida de Chapela y Ares este verano. Tras el primer fin de semana pleno de cara a cara por evitar el descenso, del punto de renta de la Arealonga el sábado en Ondarroa se pasó ayer en Hondarribia a los tres a favor de la Marc Iborra, con Santurttzi y Ondarroa metiéndose en los cinco segundos que hubo entre las dos gallegas desde la segunda y la tercera tanda, respectivamente. A falta de seis jornadas, empate. Un suspiro. Con los del norte por delante merced a que su mejor resultado del curso fue un quinto, por un séptimo de los del Paseo de Cardona.

Si no estuviese lo que está en juego -o tal vez porque lo está-, el duelo sería precioso. Ayer, en la desembocadura del río Bidasoa, frente a la playa de Hondarribia, Chapela y Ares salieron en calles contiguas y, con Getaria destacada por delante y San Juan sumando otra regata para el olvido por detrás, se llevaron todas las miradas. Incluidas, las del juez de mar.

Porque Chapela salió con una idea muy clara: dejarse caer desde la calle cuatro a la tres, la de Ares, tanto en la ida como en la vuelta. Sergio Fernández, patrón chapelerio, tenía determinado qué hacer después de cada virada. Y, poco a poco, la Arealonga fue marcando el ritmo del duelo, pero siempre con el barco del juez en su pescuezo. Lo que pasó es que todo lo ganado, poco, en los largos, se perdía en las viradas, con los de las Rías Altas echándose encima de los de las Baixas cuando las boyas exigían destreza. Sucedió en las de tierra primero y se repitió, después, en las de mar.

Esta última virada marcó el final del duelo. Porque Ares, que no se movió de su calle en los cuatro largos, se echó encima de una Chapela que había optado por hacer más metros. Y en la salida hacia tierra, se decidió a impedir que los chapeleiros repitiesen la caída hacia su territorio. Maniobró con destreza hacia el límite de su calle y provocó que el juez de mar advirtiese a los de Juan Zunzunegui de que debían cambiar su singladura. Bandera blanca, primero, y azul, después. De ese cara a cara, salieron los de las Rías Altas con un puñado de segundos de ventaja que serían definitivos.

Pero en este derbi, no sólo hay que tener en cuenta quién queda primero. También importa, y mucho, la distancia en segundos entre ambas una vez que los remos paran: 20:54.42 y 21:00.08. Cinco segundos largos. Y lo peor para Chapela estaba por venir en dos tandas siguientes muy desiguales. En la segunda, Santurtzi se dejó ir para hacer un tiempo de 20:55.94. Por un segundo y cuatro décimas, empeoraba a Ares por delante de la Arealonga. Y en la tercera, parecía que Ondarroa también se dejaba para ser peor que las dos gallegas, pero sacó la rabia en el último largo para terminar en 20:54.78. Tres décimas peor que la Marc Iborra. El resultado: los tres puntos en la general a favor de Chapela se esfumaron. Seis regatas para decidir el descenso, con la última de ellas en Ares.

En cabeza, también la igualdad entre tandas marcó el desenlace. Orio parece lanzada y compite con los de la suya y con las de las demás sin problema. Se impuso el ganador de la tercera tanda; fue segundo el ganador de la segunda; y fue cuarto el ganador de la tercera.

Arraun mantiene el pleno de victorias sin visos de cambio

A Arraun Lagunak le da igual que las regatas salgan con tandas mezcladas o muy definidas por el nivel de las traineras. Porque ella está por encima en cualquier condición. Ayer en Hondarribia, sumó su décimo tercer triunfo en otras tantas banderas esta temporada. Y no parece que nadie pueda hacerle sombra, salvo su propio conformismo. Que, por ahora, no se aprecia en absoluto. Y siempre con la canguesa Bea Piñeiro entre las elegidas, ayer en la tercera de estribor. La guardesa Carlota González remó con Donostiarra para ser quinta desde la primera tanda.

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