Tan sobrio como sólido

El Dinamo Zagreb, segundo en la liga croata, sufrió el sábado para ganar el derbi ante el Rijeka

Publicado: 06 nov 2025 - 08:59 Actualizado: 06 nov 2025 - 09:22
El Dinamo Zagreb se impuso el sábado pasado al Rijeka con un gol del albanés Arber Hoxha.
El Dinamo Zagreb se impuso el sábado pasado al Rijeka con un gol del albanés Arber Hoxha.

Segundo clasificado de la SuperSport HNL croata, el Dinamo Zagreb recibe al Celta en el mismo escenario en el que sufrió (y mucho) el sábado para conseguir el centésimo triunfo en los derbis contra el Rijeka -vigente campeón liguero-. Esa victoria sanadora (2-1) llegó pocos días después de haberse estrellado en el campo del colista, el Vukovar 1991 (1-0). Sí, el equipo de Mario Kovacevic es humano, aunque marche invicto en la Europa League después de tres partidos y la excusa fuese el mal estado del campo del farolillo rojo, con agujeros en el césped.

Invicto, tercer clasificado a dos puntos de Olympiakos, líder, y AEK tras cinco jornadas… Y con su afición tan de uñas que en varios partidos no ha querido que al finalizar los mismos sus jugadores se acercaran a saludar.

Kovacevic llegó este verano al Dinamo, uno de los grandes del campeonato. Su bloque es compacto. Con una irrenunciable línea de cuatro atrás, sus variables en la medular y el ataque ya dependen de rivales y de las características de los jugadores disponibles (4-2-3-1, 4-1-4-1…) aunque siempre con otro común denominador: el croata Josip Misic por delante de la zaga o en el doble pivote.

Misic manda mucho aunque buena parte del juego del Dinamo se desarrolle por los flancos. También manda incluso a la hora de atizar. Porque en el duelo ante el Rijeka, con tangana tras falta suya cuando el marcador ya les era favorable, agredió a un rival en dos ocasiones sin que Igor Pajac, el pésimo árbitro, tomase cartas en el asunto. Un par de amarillas para simular que impartía justicia y listo.

Kovacevic, más allá del rigor de su fútbol -es complicado crearles ocasiones-, también aplica las obviedades del cargo. “No sigo las noticias”, dijo en la rueda de prensa previa a la derrota en Vinkovci, después de la lluvia de críticas. Poco después, sobre un lesionado de larga duración (Ronael Pierre-Gabriel), sí alzó la voz por inexactitudes en las informaciones sobre su lesión (“veo todo tipo de titulares en los medios”, dijo). Clásico discurso de entrenador que, sobre el tumulto formado entre jugadores de ambos equipos el sábado, cerca de los banquillos, zanjó el asunto con otra perogrullada: “No vi bien, es un clásico, lo entiendo”.

Lo que sí se vio bien es que sus futbolistas no son mancos ante su afición. Misic, Bruno Goda (carrilero izquierdo) y el propio Dion Drena Beljo, su ‘9’ zurdo, que sacó el codo ante un rival en un balón aéreo, dejaron su marca en los futbolistas visitantes. Por derbi o por jerarquía. Pero atizan y bien.

Con Nevistic como portero titular indiscutible y una pareja de centrales conocida en la Liga (el sobrio escocés Scott McKenna, uno de los sufridores del calvario de Las Palmas en la 24/25, y el azulgrana Sergi Domínguez) y Goda por la izquierda, el principal problema del técnico croata es el lateral derecho. Hasta el choque ante el Vukovar, Moris Valincic era el fijo. Pero se lesionó y contra el Rijeka su técnico retrasó a esa posición a Lisica, atacante, para parchear la zaga. En principio, con la recuperación del francés Kévin Théophile, que también ha jugado de central cuando Sergi estuvo KO, Lisica volverá a su puesto natural. Otra opción es el juvenil Noa Mikic, defensa derecho de la lista B enviada a la UEFA.

Y con Misic, el peligro croata tiene varios hombres muy peligrosos con balón o por velocidad. Ljubicic por la derecha (dorsal 77), dando juego al rápido argelino Mounsef Bakrar (número 71) y el albanés Arber Hoxha (11), autor del gol de la victoria ante el campeón con una parábola perfecta al palo largo desde el vértice del área -por el carril izquierdo del ataque-, son dos auténticos puñales. El ariete, el croata Beljo, convive con goles de fantástica definición y minutos irregulares. En agosto, en la primera vuelta, suyos fueron los tantos del 0-2 contra el Rijeka, uno de puro nueve -en el sitio exacto definiendo al primer toque- y otro de penalti… Para pasar desapercibido el pasado sábado.

En el derbi ante el Rijeka, los de Kovacevic mandaron en la primera mitad (cabezazo de McKenna, centro chut de Hoxha o golpeo de Bakrar) hasta que el argelino aprovechó un centro de Bennacer para fusilar el 1-0. En la segunda mitad, el rival respondió y el Dinamo sudó para sentenciar. Necesita de la chispa necesaria de sus extremos. De hecho, fue el Rijeka el que gozó de las mejores ocasiones, evitadas por Nevistic, excepcional con dos intervenciones a bocajarro.

En la Liga Europa, el Dinamo tumbó al Fenerbahce (3-1), imponiéndose después al Maccabi Tel Aviv en campo serbio (1-3). En la última jornada empató en Suecia frente al Malmoe (1-1). El choque en campo sueco pudo acabar con derrota -inmerecida, tanto como el triunfo del sábado-, pero el Dinamo exprime sus opciones hasta el final. Un primer tiempo controlado, con Sergi Domínguez cabeceando al larguero, acabó con 1-0 en contra por otro testarazo, en el descuento (45+1) de Lewicki en la única ocasión escandinava.

Luego, el Dinamo perdió el sitio, Nevistic y Sergi no se entendían y el Malmoe tuvo dos ocasiones (Bolin y Busuladzic). La última media hora sería cosa de los croatas hasta que el portugués Cardoso empataba en el 90+6. Era lo justo. Ninguno de los tres rivales europeos del Dinamo repetirá contra el Celta. El Betis sí jugará en Zagreb (sexta fecha) y contra el PAOK en Grecia.

No, no es un ogro (el Dinamo perdió en casa ante el Gorica por 1-2), pero sabe explotar su juego, sólido y sobrio, y arriba tiene calidad y definición. Así, una probable alineación del Dinamo Zagreb sería: Ivan Nevistic; Kévin Théophile, Sergi Domínguez, Scott McKenna, Bruno Goda; Dejan Ljubicic, Josip Misic, Mateo Lisica (o Monsef Bakrar), Arber Hoxha y Dion Drena Beljo.

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