‘Seny, pit’ y Club Vigo
Voleibol
Joan Pullina, Pau Mena y Pau Delós ponen el acento catalán en el equipo de Coia, en el que están “encantados” y con el que quieren seguir creciendo, si se puede, hasta la Superliga 1
El lema catalán compuesto por tres palabras -seny (sentido), pit (pecho) y una tercera referida a la testiculina- invita a afrontar la vida con cabeza, pero también con coraje. Aunque sea a más de mil kilómetros al oeste, es una receta perfectamente aplicable al Club Vigo, que lleva años tratando de reverdecer laureles con valentía pero sin hacer locuras. Probablemente por eso, Pau Mena, Pau Delós y Joan Pullina han encajado tan bien en Coia. A cambio, han traído un poco del espíritu de la frase desde su tierra natal y un mucho de voleibol para el equipo de Diego Taboada.
Bajo las órdenes del técnico lucense, igual que el resto de sus jóvenes compañeros, crece el trío catalán en Vigo. Los Paus llegaron en 2023. Joan, un año después. Mena tiene 23 años y es de Mataró. Delós, de Lloret de Mar, y Pullina, de Vilafranca del Penedés, tienen 20. Los dos son centrales y se conocen desde pequeños por compartir selecciones de Catalunya. De hecho, uno llegó de la mano del otro. “Había renovado en Castellón, pero ya en verano me dijeron que no podía seguir por temas económicos y me quedé con el culo al aire. Pau me dijo que viera la posibilidad de venir aquí. Hablé con el presidente y se hizo”, explica Joan, que se ha adaptado a la perfección al club y a la ciudad. O casi. “Lo de tantas subidas… Encima que venía de Castellón, que es todo llano”, bromea. “Eso sí, con las luces de Navidad flipé”, destaca.
“Poder estar con ellos dos en el equipo y en la residencia es como tener un trocito de casa aquí en Vigo”
En Vigo le recibieron Mena y Delós para completar el trío catalán en la pista y en la residencia Altamar, donde viven. “Estar con ellos es como tener un trocito de casa aquí”, apunta Joan, que como sus dos compañeros reconoce que “algo siempre se echa de menos” cuando vives a más de mil kilómetros. “No como para pasarte las noches llorando, pero un poco sí”, expresa Delós. “Es que, como en casa no se está en ningún sitio”, apostilla Mena. Los dos Paus ya llevan un año y medio en Vigo y están encantados. Pero es que, además, salieron de su casa muy jóvenes y vivieron experiencias en la concentración permanente de la selección júnior en Palencia y otros clubes. “Uno se acostumbra”, destacan los dos, que compaginan el voleibol con sus estudios, de Fisioterapia en el caso del central, y un ciclo de Acondicionamiento Físico en caso del receptor. Pullina hace Educación Primaria a distancia. “Siento que tengo mucha suerte de estar en el Club Vigo porque se preocupan por tu futuro. Nunca hubo problema por faltar a un entrenamiento si tenía un examen”, explica Delós.
Pau Mena es el mayor del trío. Pero solo es un número. “No necesitan que les haga de hermano mayor”, bromea, al tiempo que valora tener un trocito de Catalunya en la pista y en la residencia. “Aunque vive con nosotros Ernesto (Gómez), que es de Madrid. Es la oveja negra de los cuatro”, subraya entre risas el de Mataró, que inmediatamente reflexiona con más seriedad. “Estamos muy bien los tres juntos, pero, al final, me fui con 14 años de casa y he estado con personas de todas partes. Me hubiera llevado bien con cualquiera”, explica.
“Estamos muy bien los tres juntos, pero me fui con 14 años y he estado con gente de todos lados”
Pero la tierra tira. Y algo tan natural como preservar lo propio surge diariamente entre ellos. “Joan y yo hablamos en catalán porque es lo que nos sale. Llevamos haciéndolo desde pequeños”, explica Delós. “Si hay otras personas, obviamente pasamos al español”, matiza. “Es que hasta en la pista me sale decirle cosas en catalán”, comenta Pullina, mientras su compañero levanta la mano: “Ya estoy empezando a aprender gallego”.
“Hablo en catalán con Joan porque es así desde pequeños, pero ya estoy aprendiendo gallego"
Sobre la pista, el papel de los tres está siendo fundamental. Cada uno en su rol. Según las estadísticas de valoración de la Federación, Pau Delós es el mejor central de la Superliga 2. “Son números, pero me lo tomo como un reconocimiento al trabajo”, comenta. Los tres tienen claro que este año va a ser imposible luchar por el ascenso, pero confían en el futuro. “Va a ir bien seguro. Hay gente de nivel y los que vienen rinden”, explica Mena, que destaca cómo Diego Taboada “mejora a los jóvenes”. Y, aunque de lo que vendrá, nadie sabe, los tres muestran su deseo de mantener esta embajada de Catalunya en Vigo. “Estoy encantado”, dice Pullina, abierto a quedarse a vivir junto al Atlántico, mientras Delós no pone límites a los sueños: “Lo que yo quiero es ascender y jugar en Superliga 1 con este equipo”. Sería la mejor manera de llevar a la máxima categoría aquello de seny, pit y Club Vigo.
Uno del Girona, otro del Barça y el que pasa del fútbol
Tener el mismo lugar de origen provoca, lógicamente, compartir muchas cosas. Pero también diferir en otras. Es el caso del trío catalán del Club Vigo, que en cuestiones futbolísticas tienen su propia opción en cada caso. Joan Pullina es fanático del FC Barcelona y Pau Delós siente una devoción absoluta por el Girona. Pau Mena no es de ninguno. O casi. “Has ido a dar con un catalán que no le gusta el fútbol. Yo siempre les hago la coña de que soy del Rayo Vallecano y ya está”, explica.
Nada que ver con su tocayo Delós. “Soy socio desde los 13 años. Cuando estoy en casa, siempre voy a Montilivi con mi padre. Soy ultra del Girona”, dice con orgullo sobre el equipo de su provincia, al tiempo que da por bueno el reciente empate con el Celta: “Fue un partido muy bonito y no perdió ninguno. Así que muy bien”.
En cuanto a Pullina, se declara culé desde la cuna y siempre está pegado a la televisión para ver al Barça. Incluido ayer en el choque de Champions contra el Benfica. Pero piques, pocos o ninguno. “Yo empatizo con el Girona y quiero que gane. Y creo que Pau es parecido”, sostiene. “Mucho peor sería si fuera del Espanyol”, concluye entre risas.
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