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El estado físico del Guardés será clave hoy en la ida ante el Iuventa en tierras eslovacas para traer la final viva a casa; los sustos europeos a domicilio obligan a la concentración (16:00, TVG2)

La aportación de Lorena Téllez volverá a ser clave en el ataque y en la defensa del Guardés si el físico se lo permite.
La aportación de Lorena Téllez volverá a ser clave en el ataque y en la defensa del Guardés si el físico se lo permite.

Para poder celebrar en siete días en A Sangriña, con toda A Guarda y todo el balonmano gallego empujando, hay que salir vivo hoy de la localidad eslovaca de Michalovce en la ida de la final de la Copa Europea. El Mecalia Atlético Guardés, en este excepcional desenlace de temporada de final en final, asume el reto histórico de dar a Galicia el primer título continental en balonmano. Pero lo hace sabiendo que, igual que él tiene el aprendizaje de 2023, con aquella derrota en esta misma tesitura ante el Konyaalti, su rival pasó por el mismo trance al año siguiente con el Elche como rival.

De aquel disgusto quedó una gran eseñanza: no fiarse de cualquier equipo en un encuentro europeo fuera de casa. Por lo deportivo y por lo extra deportivo. Gestionar ambos aspectos resulta clave pese a contar, en esta ocasión sí, con la ventaja de disputar la vuelta en casa. Eso será en una semana pero lo inminente es no dejarse amedrentar por un Iuventa que ya demostró en semifinales su capacidad de crear un ambiente propicio a resultados épicos, remontando por un solo gol ante el Bursa turco para meterse en la final. Lo dicho; ni un ápice de confianza.

Será cuestión capital comprobar el estado físico del Guardés. Y el anímico. Las eslovacas vienen de proclamarse campeonas de liga y quieren dar un golpe sobre la mesa. Las guardesas tienen en las piernas el sobre esfuerzo de la pasada semana en la Copa de la Reina en Donostia, con tres partidos en otros tantos días y con una dolorosa derrota en la final ante el Bera Bera. Con cuestiones físicas relevantes, como la administración de minutos a Lorena Téllez, la recuperación justo para esa cita de María Palomo y, sobre todo, la cojera con la que María Sancha disputó los dos últimos encuentros, que merma su capacidad de arrojo ofensivo, aunque no su visión ni su sacrificio defensivo en el penúltimo.

Por esa defensa 6.0 pasan gran parte de las opciones del Guardés de frenar hoy al Iuventa. Y también por, al contrario que en la final copera, estar finas en los lanzamientos de seis metros. Porque el Michalovce está deseoso de que su veterana portera, Iryna Yablonska, repita el 51% de paradas que protagonizó ante el Bursa para así funcionar mejor en ataque. De tal forma que la grada influya en elevar el nivel de juego de las suyas y minimizar el de las miñotas.

El carácter de Cifuentes

A pleno rendimiento de ambos equipos, el Guardés pasa por ser favorito. Más si Cristina Cifuentes puede realmente aportar minutos de calidad en el pivote. La pucelana lleva semanas sufriendo en el banquillo tras su lesión de tobillo y si puede sumar su carácter competitivo al ya mostrado por sus compañeras en la Copa de la Reina y en, prácticamente, el resto de la temporada, los enteros de traer la eliminatoria viva a A Sangriña aumentarán. Y que allí sí, el peso de lo local decida.

Seabra, Sempere, Sancha y Cifuentes ya estuvieron en la final de 2023

Cuatro de las integrantes de la expedición del Guardés a Michalovce tienen una historia que contar a sus compañeras. La de aquella final, en 2023, que el conjunto miñoto había ganado en la ida en casa al Konyaalti turco por seis goles (23-27) y cómo esa renta se quedó en nada en la vuelta a domicilio (20-33). La entrenadora, Ana Seabra, y las jugadoras María Sancha, África Sempere y Cristina Cifuentes tienen esa espina clavada desde hace tres años y esperan poder sanarla con este nuevo intento, el segundo. Aprendiendo de aquel primer caso que jugar fuera puede ser tremendamente desagradable en múltiples aspectos.

Cinco títulos y nueve finalistas en las últimas nueve ediciones

La Copa Europea es la competición fetiche de los equipos femeninos españoles, sin duda. Tanto en su actual denominación, desde el curso 20/21, como cuando era la Challenge Cup. En cualquier caso, el tercer torneo en orden de importancia. En las últimas nueve ediciones, el Rocasa la ha ganado tres veces (15/16, 18/19 y 21-22) y en una ocasión salieron triunfantes Málaga (20/21) y Elche (23/24).

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