tenis en silla
En la tierra de la alegría
María José y Miguel, padres de David Cal, no ocultan la satisfacción de ver a su hijo en la cima del olimpismo, y para ellos 'es el mejor y se lo merece'
'Es como mejor se vive. Así estábamos tranquilos', afirmaba María José, que se fundió en un largo y efusivo abrazo con su hermana al grito de '¡Campeones!¡Campeones!'. Una bocanada de felicidad para una familia humilde y trabajadora, que no es amiga de las cámaras y que cada cuatro años disfruta viendo al pequeño David colgarse medallas al cuello.
María José estaba convencida de la victoria de su hijo y así se mostró después. 'Sabía que lo lograría. Empezó algo mal, pero cuando iba retrasado, sabía que mi hijo podía remontar. Y así lo hizo. Es el mejor', comentaba.
Miguel, tan reservado como su hijo, atendía a las palabras de María José y de vez en cuando perdía la mirada entre las banderas que lucían en lo alto de la casa. Una de Galicia, otra de España, y otra de David. 'Todo empezou coma un xogo, unha ilusión e agora está feito. Un campeón', rezaba la bandera con la foto del palista de Hío, quíntuple medallista olímpico.
'Estoy muy orgullosa y contenta de que haya ganado la quinta. Es el mejor. Con 29 años ser ya el mejor olímpico español, el que más medallas tiene, es increíble. Mejor imposible', reconoce.
Los últimos cuatro años han sido duros para Cal. Se fue a Cervo, en Lugo, durante tres meses, aislándose del mundo. Como un monje budista, sin visitas, sólo las de su novia de vez en cuando. David pensaba única y exclusivamente en Eton Dorney, el lago donde el deportista cangués subió al olimpo del olimpismo español.
'Él sabe todo lo que ha trabajado. Llegó muy bien de forma, hecho un toro. Son muchos años trabajando que te privan de muchas cosas. No es sólo ir, ganar y volver. Hay mucho trabajo detrás, mucha gente que duda de ti. Ahora, la gente que dudaba o que sigue dudando de David, que haga lo que él ha hecho para ser campeón olímpico. Que cojan su trayectoria y se animen a hacer su vida', explica María José, que animará a su hijo para que participe en los Juegos Olímpicos de Río, en 2016. 'Yo le animaré a ir, porque los jóvenes igual no aguantan (risas)', sentenció.
Otro de los hombres que conoce bien a David Cal es el tesorero del Club de Remo de Aldán, Jacinto Cea. 'Sabíamos que iba a ocurrir. Los que estamos en tierra aguantamos y nos desesperamos, pero al final lo consiguió. David es así', explica.
Jacinto ha visto durante muchos años al palista cangués salir y entrar del club, muchas horas de entrenamiento, de trabajo y de perfeccionamiento que al final dieron sus frutos. 'Hay que celebrar esto porque tenemos al mejor. En el deporte, si se quiere conseguir algo, hay que sufrir, y el tiempo que David ha estado internado, sin saber nada de nadie, sólo lo sabe él. Eso es lo que vale y lo que queda', sentencia Jacinto que, como todo Aldán, le estará eternamente agradecido a David Cal por subirlos, con él, al cielo de Londres.
Contenido patrocinado
También te puede interesar