Rotundo triunfo de Gómez en Pontevedra
El triatleta gallego ganó con comodidad la Copa de Europa de Pontevedra, ciudad en la que prepara su asalto al oro olímpico
El campeón del mundo no decepcionó y consiguió alzarse victorioso en unas duras condiciones. El ferrolano logró una ventaja de treinta segundos en natación. Sin embargo, le tocó remontar, ya que un pinchazo le hizo perder la primera posición, que la recuperó al comienzo de la prueba de atletismo. El frío y la lluvia fueron los protagonistas, especialmente en féminas, donde hubo quince abandonos, incluido el de la favorita, la lusa Vanessa Fernándes
Javier Gómez Noya cumplió con nota en casa. El triatleta gallego se alzó con la victoria en la Copa de Europa de Pontevedra con un tiempo de 1:49:52 con veinte segundos de ventaja respecto a su inmediato perseguidor, el alemán Christian Prochnow. El podió lo completó el también germano Steffen Justus.
No fue una prueba fácil para los cuarenta participantes que tomaron la salida, y es que la lluvia, el frío y la temperatura del Lérez 14 grados hicieron que la prueba fuese todavía más dura. Nada más comenzar, el ferrolano ya consiguió marcar la diferencia al conseguir una ventaja de treinta segundos respecto a sus perseguidores, encabezados por el británico Freeman, sin salir del agua. De esta manera comenzaban los 40 kilómetros a bicicleta, donde el campeón del mundo encontró las mayores dificultades, ya que un pinchazo en la segunda vuelta al circuito, en la avenida Médico Ballina, le hizo perder más de un minuto, lo que provocó que un pelotón de ocho corredores liderados por Parienko y Batelier, que se destacaron hasta el final de la ruta ciclista le superase y pusieron unos treinta segundos de ventaja.
Pero el gallego no se echó atrás y se volvió a poner en tercera posición antes de acabar la segunda prueba, a cuarenta segundos del ruso y del francés; y fue comenzar la carrera a pie y las distancias se fueron recortando. Ya antes de acabar la primera vuelta, dentro de la pista del Estadio Xuventude, Noya adelantó a Justus y lideró con firmeza los últimos kilómetros de una dura prueba.
Sorpresa en féminas Sin embargo, las peores condiciones se vivieron en la categoría femenina, ya que el tiempo no tuvo piedad de la prueba e incluso en algunos instantes las lluvias fueron torrenciales. Ello provocó un gran número de abandonos, incluido el de la gran favorita, Vanessa Fernándes, que sufrió una hipotermia, aunque ya iba muy retrasada en la carrera por culpa del casco en el cambio de ciclismo a atletismo. La ganadora fue la germana Kathrin Mueller, que protagonizó una remontada espectacular en la prueba a pie después de que Thorrington y Fernándes mandasen en las pruebas anteriores. Sin embargo el abandono de la lusa y el acusado cansancio que sufrió la británica permitieron a Annaheim y Prystayko subirse al podio.
Pontevedra se echó a la calle Pese a las condiciones climáticas, la ciudad del Lérez se volcó con la primera competición europea de triatlón en Galicia. Unas 35.000 personas animaron sin cesar a Javier Gomez Noya a lo largo de los tres circuitos que componían la prueba. Con paraguas en mano, unas siete mil personas vieron la salida, que se dio al lado del puente colgante, en frente del Estadio Xuventude de la ciudad. Tampoco cabía un alfiler en el último kilómetro del circuito para la etapa ciclista. Pero justo cuando comenzaba la prueba de atletismo, el tiempo dio una tregua y la gente se echó a la calle para agolparse en la zona de entrada a la pista del pabellón y también por la zona vieja de la ciudad, por donde transcurrió buena parte del recorrido de la última de las tres pruebas. Pontevedra no falló en un evento tan importante para la ciudad.
En cuanto a su preparación para los Juegos Olímpicos a Pekín, Javier Gómez Noya reconoció que este año está siendo insuperable, no le puedo pedir más. Es el cuarto primer puesto en lo que va de 2008, pero todavía quedan exámenes finales y mucho trabajo hasta llegar a Pekín. El número uno del mundo también tuvo palabras para la localidad en la que entrena a diario para conseguir el oro el próximo verano. Me he sentido orgulloso de Pontevedra, había un montón de gente en el estadio, en las calles, animándome amí y al resto de atletas españoles. Esta era una prueba de fuego para comprobar si Pontevedra es merecedora de ser sede de una Copa del Mundo, y sin lugar a dudas ha demostrado esta tarde (por ayer) que lo merece.
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