Rodrigo Corrales: “Me quedan años fuera, pero algún día diré sí al Cangas”

Balonmano

"Me hacía mucha ilusión el Europeo, pero me hice daño en el hombro y tengo que parar", asegura el guardameta cangués

Rodrigo Corrales celebra una parada con su equipo, el Veszprém.
Rodrigo Corrales celebra una parada con su equipo, el Veszprém.

Rodrigo Corrales (Cangas, 34 años) pasó unos días en su localidad natal mientras se recupera de una lesión de hombro que le impidió estar en el Europeo de balonmano, pese a que era su ilusión. Siempre que puede regresa a casa: “Cada vez cuesta más estar fuera”. Sigue en el Veszprém.

¿Cómo se encuentra?

Ahora estoy lesionado del hombro. Lo tenía mal desde hace unos tres meses, pero por no parar se fue agravando y ya tenía que hacerlo o iría a mucho peor. Incluso fui a consultar con el médico de la selección española para ver si podía ir al Europeo, pero era imposible. No es algo grave, pero apenas puedo elevar el hombro, no puedo entrenar bien… Tengo que parar casi dos meses, con tres y cuatro semanas de mucho reposo y, después, regresar poco a poco y de forma controlada. Algo tan simple como pasar el balón no es posible. Me dañé el Labrum y, a partir de ahí, surgió tendiditis… En el momento en el que tenía que parar, no lo hice porque no había tiempo para descansar y siempre hay un riesgo. El peligro es agravar los problemas y así ha sido. Llegó un momento de detenerme.

¿Hay riesgo de tener que operarse?

Los dos últimos doctores con los que hablé me dijeron que había el riesgo de que si seguía, existía el peligro de tener que operar. En el punto en el que estoy, puedo revertirlo con el tratamiento que estoy ahora. Es un problema que sería para dos o tres semanas, pero al seguir… Se complicó. Cuando llegas a esta parada por el Europeo, o descansaba o existía la opción de hacerlo peor. Ya en noviembre, tuve que rechazar ir a la selección para intentar recuperar, pero no fue posible. Al llegar diciembre, hablé con Jordi Ribera, el seleccionador, y fui a Madrid a ver al médico de la selección española para analizar si era posible recuperarme e ir al Europeo. Coincidimos porque podría disputar un partido o dos, pero no un torneo con diez o doce jugando cada dos días. El riesgo de hacerme más daño era muy alto. El problema es, como siempre, que cuando hay descanso en la competición, realmente no es así. Hay una parada porque hay algo y, en este caso, es la selección. Si necesitas parar, debes renunciar a alguna cosa y esto es lo que me pasa ahora. Es una putada. Era un Campeonato de Europa que me hacía mucha ilusión porque fui a todos los partidos de clasificación y nos costó meternos. Por eso quería ir, pero en algún momento hay que recuperarse y me tocó este.

¿Tiene dolor?

En ese aspecto lo llevo bien. He mejorado bastante en movilidad, pero me falta rango de movimiento. Al principio, me dolía más, pero ahora menos. En todo caso, en ciertos movimientos me sigue doliendo. 

¿Cómo está siendo la temporada en el Veszprém?

Tuvimos muchos cambios. Es una plantilla nueva y quizás al principio nos costó un poco. Perdimos algún partido al principio. Después, hubo un periodo bueno y nos plantamos en la Super Globe, en la que caímos en la final ante el Barça en dos prórrogas. Estuvimos bien, pero después cedimos dos partidos por un gol que nos hicieron daño. A partir de ahí, mejoramos ganando al Szeged en liga, en la que vamos invictos, y en Liga de Campeones, especialmente en el tramo final, sacamos varios resultados. Poco a poco, vamos creciendo. Tenemos mucha gente nueva y creo que estamos bien. En todo caso, esto es muy largo y precisamos que los jugadores podamos estar bien en el último tramo de liga. 

Un equipo como el suyo, lo juzgarán al final de temporada.

En liga podemos estar muy bien, pero todo se decide en las eliminatorias, en las que, habitualmente, jugamos ante el Szeged. Y en la Liga de Campeones, llegarán las eliminatorias. Son tantos partidos y todos son clave, de forma que hay que estar en un buen momento de forma al final y sin tener a los jugadores tocados. La Superglobe es la referencia del comienzo de temporada y en ella ganamos al Magdeburgo y la derrota contra el Barcelona llegó tras dos prórrogas, lo que indica que estamos a buen nivel y que podemos competir. Lo determinante es que nos vamos a jugar la temporada en esos partidos clave, pero es para nosotros y para todos. La línea entre terminar campeón y no serlo es muy fina. El año pasado quedamos en Liga de Campeones fuera por un gol tras ir ganando todo el partido y la liga la obtuvimos en el último partido. A este nivel, todo está igualado y lo clave es llegar con opciones y bien como equipo. El objetivo es ganar todo en Hungría y estar en la ‘final four’ de Champions. 

¿Qué es ser capitán de la selección?

La verdad es que es bastante especial. También es evidente que si eres capitán, es porque llevas bastante tiempo en el equipo. Pude ejercer dos veces, fue especial hacerlo con tanta gente joven. Es un poco ser la extensión del seleccionador, Jordi Ribera, en el equipo y se disfruta con los nuevos, que llegan con tanta ilusión. Es positivo. 

Ya es un veterano. 

Sí, sí, aparecen las canas y es lo que hay. Es un proceso natural y normal. Los años dan experiencia y para mí no es un objetivo ser capitán, pero sí que es algo bonito. Significa que llevas años en un sitio y que el entrenador tiene confianza en ti para hacer de esa figura. Poder vivirlo sí que es algo especial, bonito. Pero sí, también quiere decir que uno se hace mayor.

¿Qué significa poder pasar unos días en Cangas?

Para mí es sentirme muy bien. Me gustaría venir antes, especialmente en Navidades, pero ahora también está bien. Me relajo un poco, intento recuperarme, entrenar y estar con la familia y los amigos. En estos días, aprovecho también un poco porque no hay tanta gente como en vacaciones y estás más relajado. En este parón, me centré en recuperarme, pasé unos días en Nueva York y ahora vine a Cangas. Todo bien y me permite relajarme. 

Es un buen contraste Nueva York y Cangas. 

La vedad es que sí. Es una ciudad que me gusta y fui a ver baloncesto en unos cuatro días que estuve por allí. Ahora es estar de relax unos días en casa. Todo genial. 

"Me hacía mucha ilusión el Europeo, pero me hice daño en el hombro y tengo que parar"
"El objetivo es ganar todo en Hungría y llegar a la ‘fina four’ de la Liga de Campeones”

¿Pudo ver al Cangas?

Lo voy siguiendo siempre e, incluso, esta mañana estuve en la tienda del club. Coincidí con varios jugadores y hablé con Pepe (Camiña), que es de mi grupo de amigos. Las últimas victorias que tuvieron le dieron ánimo al equipo. Espero que retomen esta sensación para la segunda vuelta y vayan hacia arriba. 

Estando Pepe, no le va quedar otra que jugar algún día en el Cangas. 

Siempre, siempre me lo dice. El Cangas lo tengo presente casi todos los días de mi vida. Todavía me quedan unos cuantos años fuera, pero sí. Cada vez manda más y llegará el momento que no pueda negarme. 

Pese a las lesiones, está con ganas. 

Sí, sí. Son cosas normales. Es evidente que cuando estás fuera, la gente se sorprende, pero son cuestiones habituales que me pasan a mí y a más jugadores. Ahora, termino en Hungría y después tengo contrato con el PSG en París. De momento, estoy bien y, cuando estoy jugando, me siento bien y con buenos números. Todavía puedo aguantar el ritmo y aparece alguna lesión, pero son cuestiones normales que hay que afrontar. 

Fichar con tanto adelanto por un club como el PSG, supongo que le da mucha confianza. 

Sí, sí. Cada vez se cierran antes los fichajes y me decidí porque me venía muy bien a mí. Quería estar en una liga competitiva y, por como se dio todo, ya lo pacté en verano. Será una etapa exigente porque la liga francesa es muy dura y tengo bastantes ganas de volver. A nivel familiar, quizás es lo que más pesa. Cada vez que vuelvo a Cangas o a León, que es mi mujer de allí, regresar a la rutina es complicado. Llevo 11 años fuera de casa y, por eso, volver a París es positivo porque ya voy a escolarizar allí a mi hija y es una ciudad que ya sé el lugar al que voy. Si tengo el nivel deportivo, lo ideal es ajustar todo, pero sí que cada vez es más difícil estar fuera de España.

París, muy bien. Pero hay que educar a la hija en que como Cangas no hay nada. 

Ya le gusta, ya le gusta, porque hay playa. A nivel familiar, estamos muy bien y en Hungría nos adaptamos bien. También estamos a gusto en París y es buena opción. No sé qué haré en unos años, pero está claro que la calidad de vida que hay por Cangas, en pocos sitios la puedes encontrar.

Contenido patrocinado

stats