El retorno de la guerrera

Balonmano | Copa Europea

Cris Cifuentes se ha recuperado en tiempo récord de una intervención de tobillo para ayudar al Guardés, en el que va a seguir: “Solo me operé para poder jugar el año que viene”

La pivote pucelana del conjunto miñoto posa sonriente en el centro de la pista del pabellón de A Sangriña.
La pivote pucelana del conjunto miñoto posa sonriente en el centro de la pista del pabellón de A Sangriña. | Ania Ramos

Allá por noviembre, Cristina Cifuentes disputó su último partido. El parón que entonces comenzaba iba a ser más largo para ella. Como mínimo, de toda la temporada. Como máximo, para siempre. Sufría una rotura de ligamento en el tobillo izquierdo, con afectación en el astrágalo y el cartílago. Este último elemento era el más delicado de la ecuación. Solventar el problema requería romper tibia, meter clavos y, al menos, un año de baja. Con 32 primaveras, eso equivalía al invierno de su carrera deportiva. Al retiro. “Claro que piensas que se acabó”, reconoce ahora, cinco meses después, con la felicidad de tener el alta médica y de haber vuelto a una convocatoria. Nada menos que la del triunfo del Guardés en Málaga (24-26) en la ida de la semifinal de la Copa Europea. “Llevo mil años en esto, pero lo sentí como si fuera el primer partido”, confiesa con toda sinceridad.

Esta recuperación milagrosamente rápida llegó tras una consulta con Isabel Guillén, hija del famoso traumatólogo y especialista en cartílagos. Le recomendó que operase solo el ligamento. Con una buena limpieza y estabilidad en la articulación, podría seguir jugando sin problemas un par de años. “Tendría que arrollarte un tren”, le dijo la doctora. Cifuentes tomó nota y se fue a su Valladolid natal para ponerse en las manos de Fernando Baró y Aurelio Roldán, que ya le solucionaron la misma lesión en el tobillo derecho. Y, a partir de ahí, en moto. “Hasta ellos se han sorprendido de lo rápido que me he recuperado”, reconoce.

Cifuentes juguetea con un balón en la grada del recint miñoto.
Cifuentes juguetea con un balón en la grada del recint miñoto. | Ania Ramos

Obviamente, el alta médica no es la competitiva. Todavía falta un poco más para que pueda jugar. Pero, por el momento, se montó en el avión, se puso la ropa de jugar en el vestuario, calentó con sus compañeras… Fue una más. Atrás quedaron semanas de gimnasio, fisioterapia, osteopatía. De mucho trabajo. Y volvía a estar dentro. “Llevé fatal estar fuera. Creo que nunca estuve tanto tiempo en la grada. Mal, muy mal”, recuerda. “Encima, cuando tuvimos esos partidos negativos... ¡Buf!. Es una mierda porque no puedes ayudar de ninguna manera”, explica con su habitual claridad.

En ese sentido, volver, aunque solo sea para estar en el banquillo, es una alegría. Para ella, para sus compañeras y para su entrenadora. La jerarquía y el liderazgo de Cifuentes son muy importantes para el grupo y su carácter ultracompetitivo contagia al resto. “En los partidos de casa sí que les decía alguna cosa porque desde arriba se ven los espacios. O, simplemente, dar tranquilidad y animar. Que cuando nos aceleramos, jugamos peor”, explica.

“No quería retirarme así porque no era justo; quiero dejarlo en la pista y no en una camilla”

Pero, poco a poco. Tras meses de buena letra, no conviene torcerse ahora. La pivote pucelana ya está trabajando en pista, añadiendo impactos y saltos. Solo falta un paso más. El próximo 4 de mayo tiene revisión y, si todo sigue así, tendrá vía libre para poder disfrutar de sus primeros minutos en la Copa de la Reina que empieza el día 8 en Donostia. “No contaba ni de broma”, confiesa. Eso sí, ya que está aquí, va a por todas. “Veo que avanza tan bien que me gustaría tener minutos para no llegar a la próxima pretemporada sin contacto con la pista”, confiesa.

Porque sí. Cris Cifuentes va a continuar en el Guardés la próxima temporada. “Solo me operé para poder jugar el año que viene”, expresa con convicción y con ganas de seguir dando tanta guerra como siempre dentro del 40x20. “No quería retirarme así. No era justo”, reflexiona, feliz de estar de vuelta. “Si es la temporada siguiente, bien. Si es otra más, mejor. Pero me retiro en la pista y no en la camilla”, concluye la pucelana, que sea lo que sea lo que venga, ahí estará. Con los ojos y los brazos abiertos. Y con ganas de luchar. Porque la guerrera está de vuelta.

“Si jugamos como en Málaga, pasaremos a la final”

Cris Cifuentes vio desde el banquillo la victoria de sus compañeras en Málaga del pasado domingo (24-26), que las pone en disposición de zanjar el pase a la final este sábado en A Sangriña. Y la pivote pucelana vuelve muy satisfecha de lo vivido y optimista para lo que queda por vivir. “Fuimos superiores”, espeta con franqueza. “La primera parte estuvo más igualada, pero en líneas generales fuimos mejores. Si jugamos así este sábado, pasamos a la final”, añade con ilusión.

La brava jugadora castellana volvió a una convocatoria el pasado fin de semana.
La brava jugadora castellana volvió a una convocatoria el pasado fin de semana. | ania ramos

La jugadora castellana se muestra encantada de la mejoría que ha ofrecido un Guardés algo dubitativo unas semanas atrás. “En los últimos partidos, he visto una imagen completamente diferente a la de hace un mes”, revela Cifuentes, que ve a sus compañeras “más tranquilas” y, probablemente, con un punto de motivación superior. “También ayuda que haya acabado la Liga y que lo que se juega ahora es más chulo”, reconoce.

Además del reto de meterse en la final de la Copa Europea, el cuadro miñoto tiene en el horizonte el cruce de cuartos de final del play-off por el título de Liga: un derbi contra el Porriño. “Tenemos la espina del partido de liga, que fue catastrófico”, confiesa sin ambages, al tiempo que también valora “evitar el viaje a Navarra y los tres partidos seguidos contra Beti Onak”, que será el rival del Guardés en la Copa de la Reina. “Va a ser muy competido”, augura sobre el derbi.

Una amiga que volvió del retiro para cubrir su ausencia

La lesión de Cristina Cifuentes debía mantenerla fuera de la pistas toda la temporada. Eso obligaba al Guardés a buscar una pivote que pudiera suplir su ausencia medio curso. Y antes de echar las redes fuera, miró hacia adentro. Hacia un mito del club, campeona de Liga en 2017. África Sempere había colgado las zapatillas en verano, así que no había pasado tiempo suficiente como para que perdiese facultades. El club se puso en contacto para convencerla de que regresase del retiro. Y lo consiguió. No sin alguna que otra duda por parte de la ilicitana, amiga personal de la propia Cifuentes. “Al principio, era como que se sentía mal por tener que reemplazarme”, recuerda la pucelana entre risas. “Mujer, alguien tiene que hacerlo. Así que, quién mejor que tú”, le dijo a su amiga para animarla. “Ni se te ocurra sentirte mal”, insistió.

La receta funcionó y Sempere ha vuelto por sus fueros. Su participación está siendo importante y su perfil de pivote deslizante y escurridiza está complementándose a la perfección con el de María Palomo, más robusto. Ahora, ambas volverán a compartir puesto, entrenamientos y vestuario con Cifuentes, que ya está en el día a día para apoyar, comentar y aconsejar. Si todo va normal, podrá hacerlo también desde dentro de la pista en un par de semanas. Pocos torneos más bonitos que la Copa de la Reina para volver.

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