La regata más difícil de Rodrigo Germade
Piragüismo
Rodrigo Germade se muestra molesto con la Federación Española por los criterios del selectivo y la falta de tacto hacia él tras pasar problemas de salud mental en los últimos meses
Vigo/ Hablar de deporte de alto nivel, del olímpico, es analizar proezas físicas extremas, concentraciones, marcas, registros y glorias deportivas. Tras todo ello hay personas, pero también sufrimientos, traiciones y desvelos. Es lo que le sucede en la actualidad al cangués Rodrigo Germade, que se quedó fuera del proyecto del K4 500 metros por ocho décimas, menos de un segundo, tras un invierno en el que tuvo que recurrir a tratamiento psicológico. “Hablé con el entrenador Miguel García y decidimos pedir ayuda. Fue en noviembre y paré unos meses”, explica el cangués.
Era un mal momento que intentó superar poco a poco, pero se encontró con un selectivo en el mes de abril al que acudió con escaso margen y en K1 500 metros. “Estoy contento con el rendimiento que di en el selectivo aunque no me haya metido entre los 12 mejores. Era un formato difícil para mí porque, al llegar corto de forma, tenía una bala y había hasta tres regatas el mismo día. Y claro, gasté la bala en la semifinal y me quedé cerca de entrar, a ocho décimas en una prueba dura. Fui casi todo el tiempo en puesto de clasificación, pero lo pagué al final. En la final B, ya no tenía fuerza”, admite el morracense.
Siempre estuve cuestionado. Tras tantos años no saben que en este deporte hay especialidades”
En todo caso, se encuentra disgustado porque pedía un poco más de margen tras 14 años en la élite del piragüismo español y los dos últimos ciclos olímpicos en el K4 500 metros con medalla de plata en Tokio y de bronce en París a lo que hay que añadir siete preseas en Mundiales desde 2017, con tres títulos y siempre en barcos colectivos de K2 y K4 500 metros.
El cangués habló con la Real Federación Española de Piragüismo sobre su situación, pero “ellos fueron a los suyo, empezaron un ciclo nuevo y punto. No escucharon mucho”, manifestó Germade. Y, de hecho, añadió que “están como en plan sargento, como muy fríos todos. Es una relación superfría. Y es algo que molesta porque yo estuve en un barco de equipo con el actual presidente de la Federación Española, Javier Hernanz”. Aquello terminó con un diploma olímpico en Río 2016, pero en el selectivo de Sevillla, dolió la situación porque “ni se acercó por allí a darme un abrazo o a preguntarme; ¿cómo estás? Al menos, empatizar un poco, creo que es una indiferencia hacia mí y una falta de respeto bestial”. De hecho, el cangués añade que “él ha vivido muchos momentos y ha tenido que defenderme y nosotros también a él en algunos momentos. Me duele más por esa parte, por no recibir ni una llamada, ni un mensaje”. Una situación complicada de asimilar en un momento bajo de ánimo, pero Germade intuye que “ahora si me llama supongo que será enfadado porque estoy hablando y, obviamente, no lo estoy dejando bien. Pero no es por él, es porque voy a contar las cosas cómo han sido y como las siento”.
En el selectivo, el formato no me venía bien, tenía una bala y me quedé a ocho décimas de pasar el corte"
Precisamente, en el origen de la situación actual, en otoño, Germade admite que ahí sí que recibió el apoyo federativo. “Hay que decirlo todo, cuando pedí ayuda, la Federación, que estaba en un proceso electoral, hizo un esfuerzo. Ahí sí que Hernanz me ayudó. No dudó ni un segundo y me apoyó con eso”.
Sin embargo, después llegaron las elecciones, los movimientos en la Real Federación Española de Piragüismo y sacar unas bases del selectivo en febrero que “era imposible llegar a abril en buen estado”. La nueva dirección deportiva, en el ciclo olímpico, se quedó en las cifras puras sin tener en cuenta el pasado o el potencial futuro. Y, sobre todo, Germade insiste en que “después de todos estos años no han entendido que en este deporte hay especialidades, porque las hay. Y se ha visto muchas veces que ha habido gente que individualmente rinde muy bien, pero que en equipo no va tan bien. Sigue a gran nivel, pero no como en el K1 o no se ve reflejada esa capacidad en el barco de equipo. Hay condiciones físicas que a lo mejor para un K1 no sirven, pero sí que sirven para un K4 porque un palista puede tener un tacto mejor para una cosa y no para la otra".
Tras los Juegos me dio un bajón y en noviembre pedí ayuda; todavía no estoy bien, pero sí mejor"
De hecho, en su caso, entiende que “siempre he estado cuestionado. No sé el motivo, pero siempre se me ha cuestionado y estar así, ciclo olímpico tras ciclo olímpico, merma muchísimo y provoca un daño psicológico difícil de llevar”.
Germade tiene la opción de presentarse el 1 de mayo al selectivo para la Copa del Mundo de Szeged en K2 500 metros porque los participantes en el equipo olímpico del pasado año sí tenían esta opción. Eso sí, quedaban fuera del K4 si no estaban entre los 12 mejores de España en el selectivo de Sevilla. “Voy a presentarme. Mentalmente, no estoy bien, pero al menos para que la federación no tenga motivos para decirme que no acato las órdenes o que no hago las cosas como me están diciendo que tengo que hacerlas”, explica Germade. En todo caso sabe que, antes o después, tendrá que hacer una parada.
En esa combinación estará con un conocido como Marcus Cooper, su eterno compañero desde el inicio del K4 500 metros y en muchas pruebas mundialistas de K2. El balear pasó el corte de Sevilla por escaso margen.
“Esto es una rueda y, si no subes a ella, te esnafras”
El cangués Rodrigo Germade admite la exigencia física y psicológica del deporte de máxima élite y, también, reconoce que necesitará un descanso tras pasarlo mal en las últimas semanas. “Necesito un descanso seguro, no sé si será después del selectivo de Verducido o si salvaré algo de la temporada”, expresa el morracense. Cada año, en agosto, termina la el curso internacional y en abril tiene que estar muy fuerte para los controles selectivos. Lleva así más de doce años porque “esto es una rueda. Y yo este año no estaba tan preparado para seguir el ritmo de la rueda. Y la Federación, en lugar de mantener el ritmo de la rueda, lo ha aumentado. Así, claro, es normal que alguien se caiga y se dé de narices contra el suelo”. Y, en el caso de Germade, admite que esto es más fácil que suceda si “alguien no está en forma y está frágil” como es su caso, en el que entiende que “necesita un poquito de apoyo, de confianza, de respeto y de crédito porque creo que se lo ha ganado”.
Al menos, a nivel económico, Rodrigo Germade sabe que tiene garantizados dos años porque es lo que dura la beca ADO aunque no tenga resultados. Eso le permite tener la tranquilidad de que, si se ve obligado a parar, puede hacerlo. Aunque “estoy intentando volver a mi nivel. Trabajo para ello”. Son las exigencias del deporte de alto nivel, que atiende a rendimiento y a números, pero no siempre a estados de ánimo o momentos delicados en lo psicológico. El problema llega cuando las personas que deben hacerlo, tampoco están por la labor de hacerlo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último