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European Cup
El Guardés estuvo cerca a resolver la eliminatoria de European Cup ante el Elche, pero el rival recurrió al ataque sin portera para dejar la ventaja local en un gol
Volvió Ceci Cacheda, regresó el balonmano de calidad a A Sangriña. El ataque del Guardés pasó de la pena y la amargura de los últimos partidos a algo serio, más eficaz, con sentido. La crónica debería haber ido hacia la influencia de la lalinense que, unida a una extraordinaria defensa local, sirvieron al equipo miñoto para resolver la eliminatoria de cuartos de final de la European Cup ante el Elche. Durante algo más de cuarenta minutos, todo indicaba que tendría que ser así, pero la dirección del partido cambió cuando Joaquín Rocamora, viendo que el duelo iba camino a ser un desastre, optó por el recurso de atacar sin portera para ganar una pivote. El movimiento resultó clave y pasó de ceder 14-7 (min. 40) a finalizar con un 21-20 que deja el cruce en igualdad para el próximo sábado.
Se resolverá la eliminatoria en tierras ilicitanas y, en el corrillo final, la cara de las jugadoras del Guardés mostraba a la perfección esa sensación de oportunidad perdida, de dejar escapar la opción de asegurar la clasificación para las semifinales. Una pena que deberá ser ligera o utilizarse para la redención en unos días. Por suerte, el posible error de ayer, si lo hubo, no es definitivo y, tras varios encuentros realmente malos como el derbi gallego o la derrota, entre semana, también ante el Elche, ayer se volvió a observar a un Guardés reconocible, con su esencia y que, pese a la sensación, ganó el duelo. Por un único tanto, pero siempre es mejor que no hacerlo porque el cruce, como se esperaba, se disputa a pocos goles.
Recuperaba Ana Seabra a Cecilia Cacheda por necesidad. También jugó la cubana Lorena Téllez, aunque está lejos de su mejor versión. Pese a ello, tuvo minutos clave en la pista. De salida, la lalinense formó en el ataque con María Sancha y Hauptman. Movía bien el balón el Guardés ante una defensa siempre sólida como la del Elche. En muchas ocasiones, Cacheda comenzaba como lateral para evitar el avance de la defensa desde el comienzo. Poco a poco, aparecieron los huecos y el Guardés abrió ventaja. Había lanzamientos, se provocaban siete metros y, a un ritmo bajo, las dianas subían al marcador pese a que Nicole Morales, guardameta visitante, encadenó un buen número de paradas hasta el descanso. Finalizó el duelo con intervenciones de todo tipo para amargar a las guardesas y evitar el descalabro propio porque el Elche se fue al descanso cayendo por 10-6 y tras encajar un parcial mediado el acto de 8-1. Paraba Amandine Balzinc y, sobre todo, la retaguardia miñota neutralizaba los diversos ataques con anticipaciones, cortes, profundidad. No encontraba soluciones la formación visitante ante una defensa efectiva y, en ataque, la aportación de Cacheda, a su ritmo pausado, pero con su buena visión de balonmano, servía para anotar el número de goles suficiente que permitía dominar el duelo.
Así se llegó al descanso y así comenzó el segundo acto. Un 4-1 de salida que obligó a Rocamora a cambiar el paso. Tenía que buscar soluciones ya, debido a que la eliminatoria se le escapaba de las manos (14-7). Ya había probado todo y quedaba el recurso final, el del riesgo, que pasa por jugar con dos pivotes y vaciar la portería en cada ataque. Así se gana superioridad numérica, con los riesgos de que una pérdida o un mínimo despiste pueden terminar con tanto encajado.
Lo cierto es que la modificación rescató al Elche y limitó la acción defensiva del Guardés. Un método que muchas veces este curso utilizó el conjunto miñoto y con bueno resultados. Situar a dos jugadoras sobre la línea hizo perder profundidad al Guardés en la retaguardia. Ya no podían salir tanto para no dejar a las pivotes con hueco y lo aprovechó Carmen Figueiredo para sacar su potente lanzamiento. Firmó un cero de cuatro antes del descanso y terminó el partido con seis dianas, algunas de gran belleza. En defensa, la escuadra ilicitana cambió el paso con una más profunda, por momentos un 3.3, pero terminó cuando Lorena Téllez regresó a la pista. La cubana, con su fuerza sobre el contacto, pronto envió para atrás a la retaguardia. El equipo local siguió con un ritmo de anotación más o menos bueno, pero el Elche ya había encontrado el camino para reducir distancias. Contra todo pronóstico, los últimos minutos fueron de intercambio de tantos. Sin grandes registros porque son dos formaciones de claro carácter defensivo y ataque elaborado, diríase que barroco. Sobre todo, calmado.
La renta local, poco a poco, fue reduciéndose. La defensa ya no recuperaba tanto y Figueiredo encontraba el gol, muchas veces, en acciones largas, sobre el pasivo. Queda la vuelta con un gol de ventaja y con Ceci Cacheda en la pista. Garantía de tener opciones y de que se luchará.
Guardés 21 - Elche 20
Mecalia Atlético Guardés (10+11):
Balzinc (p.) (1), Sabina Mínguez (p.), África Sempere (1), Mendoza (2), Hauptman (4), Lorena Téllez, Cecilia Cacheda (5), Palomo (2), Serrano, Carme Castro, Nerea Gil, Ari Portillo, Sancha (5), Ania Ramos (1).
Atticgo BM Elche (6+14):
Morales (p.), Bernabé (p.), Laguna (4), Agulló (2), Lisa Oppedal (1), Patricia Méndez, Spinelli, Clara Gascó, Zaira Benítez (3), Rubio (2), Bomabá, Rosa Armenteros, Carmen Figueiredo (6) y Noelia Solla (2).
Parciales:
2-2, 3-2, 5-4, 8-3, 9-5, 10-6 (desc.), 13-7, 14-8, 16-12, 18-15, 20-17, 21-20.
Árbitros:
Linus Hardegger y Simon Hardegger. Excluyeron dos minutos a las visitantes Rubio, Bomabá, Patricia Méndez y Solla.
Incidencias:
Ida de cuartos de final de European Cup. A Sangriña.
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