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Decir el nombre de Miguel Casal es nombrar al tenis gallego. El vigués fue 14 veces campeón absoluto de Galicia -13 de ellas consecutivas- en un dominio que siempre encontró la respuesta al otro lado de la red de Róber Rodríguez. Ambos vigueses ligaron sus destinos tenísticos dentro de la pista. También fuera, con una relación personal muy buena y algún que otro proyecto en común. Ahora, sus caminos vuelven a ir de la mano para guiar el de Martín de la Puente. El número 3 del mundo se puso a las órdenes de Róber, que lo acompañó hasta la final en el Open de Australia. Pero las obligaciones profesionales como director deportivo del Club de Campo impedían a Rodríguez ir a muchos viajes. Fue cuando sonó el teléfono de Casal. “Sí, sí. Róber me pidió que le echara una mano para ir con Martín a algunas giras”, explica. Ahí empezó todo.
Miguel entró a formar parte del equipo técnico y su primera toma de contacto fue en Rotterdam. “Conocía a Martín desde pequeño, pero no era una relación muy profunda. En Holanda hablamos mucho. La conexión fue muy buena”, recuerda. El siguiente reto, una gira norteamericana de casi un mes. “No es lo mismo una semana que casi cuatro”, pensó Casal, que encontró el apoyo total del Real Club de Tenis Coruña, en el que trabaja, y de la familia que ha creado en Santiago junto a su esposa. “Me dijeron que adelante y les estoy muy agradecido”, reconoce. “Probablemente, es algo que no pueda volver a vivir porque no es normal”, añade.
Para estar a la altura, el técnico del club herculino se metió “muchas horas de Youtube” para aprender sobre la disciplina. “Muchas conversaciones con Róber también, para conocer jugadores”, añade. “Pensé que habría mucho peloteo y es todo lo contrario. El servicio y el resto son fundamentales y por eso los estamos trabajando mucho. Si Martín sube su porcentaje de primeros a un 70% con buena velocidad, va a pegar un subidón aún mayor”, augura.
“Es algo totalmente diferente a cualquier cosa que haya vivido antes y me está encantando”
El caso es que los lazos se estrecharon aún más en Estados Unidos. “Son muchas horas juntos”, apunta tras haber estado presente en el título que De la Puente levantó en Georgia. La experiencia fue tan positiva que el multicampeón gallego continúa en este equipo 100% vigués. De hecho, ya está en Fukuoka tras viajar entre el viernes y el sábado para acompañar al número 3 del mundo en el Open de Japón, la cita más importante de esta gira asiática. Allí volverá a cruzarse con Tokito Oda y Alfie Hewett, 1 y 2. Ya les ha ganado a ambos este año. “Trabajamos para que esté más cerca de ellos y más lejos de los demás”, sostiene.
Y en eso están. Los planes del cuerpo técnico pasan porque Róber pueda hacer la gira de tierra, incluido Roland Garros, y Miguel la de hierba. Pero todo irá en función de compromisos laborales. Por el momento, el plan es disfrutar. “Es una experiencia increíble para mí. Algo totalmente diferente a cualquier cosa que haya vivido antes. Me está encantando”, concluye Casal, feliz con Martín y con la maleta.
Las carreras de Miguel Casal y Róber Rodríguez transitaron muy cercanas y se cruzaron innumerables veces. Casal, del 78, es un año y medio mayor que Rodríguez, del 80. Esto derivó en multitud de enfrentamientos en Gallegos y en otros torneos. Los 14 cetros autonómicos de Miguel hacen pensar en un dominio apabullante, que en realidad no lo fue tanto. “Yo le gané más veces”, reconoce con un punto de vergüenza. “Pero él también me ganó a mí bastante, eh”, aclara con humildad.
A falta de una estadística fiable, ambos calculan que se enfrentarían unas 50 veces -exactamente las mismas que Novak Djokovic y Roger Federer- y estipulan un 30-20 aproximado en el cara a cara favorable a Casal -el serbio lo tiene 27-23 con el suizo-. “Jugábamos prácticamente todas las semanas”, rememora Casal, que reivindica la buena relación que ambos mantenían. “Siempre eran partidos muy parejos, pero sin ningún mal rollo. Dentro de la pista nunca hubo ningún problema. Solo mucha deportividad”, expresa con orgullo. “Es que los dos somos muy tranquilos”, añade.
Así, después de años intentando superarse dentro de la pista, ahora están en el mismo equipo fuera de ella. Róber como entrenador principal y Miguel más encargado de los viajes. Pero juntos. Y con toda su sapiencia tenística al servicio de Martín de la Puente.
Cualquiera que siga mínimamente a Martín de la Puente sabe que es un forofo del Celta. Una pasión celeste que comparte con Miguel Casal. “Mi familia es muy celtista y yo también”, explica el vigués, cuyo hermano Alberto fue guardameta en la cantera céltica hasta el filial y luego hizo carrera en distintos clubes. Actualmente, también trabaja en A Coruña ya que es el entrenador de porteros del Deportivo.
Con esta afición en común resultó muy sencillo pasar algunas de las numerosas horas muertas que se suelen acumular en los torneos. “Con el cambio de hora, nos quedaba perfecto para ver los partidos después de jugar”, explica el técnico de Martín sobre las semanas en Estados Unidos. Allí vieron juntos la eliminatoria completa de octavos de final de la Europa League, en la que el equipo de Claudio Giráldez eliminó a todo un Olympique de Lyon. “Vimos los dos en Estados Unidos. Fue espectacular”, recuerda Miguel, que también siguió diferentes encuentros de Liga de Campeones junto a su pupilo. “Pasamos muchas horas hablando de fútbol”, destaca. Una manera, la de la otra pelota, de conectar a entrenador y jugador.
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