Profesionales del oval, pintores e ingenieros

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Desde Riki Tutaki, el primer fichaje de David Monreal, por el Vigo Rugby pasaron extranjeros que siguen en activo y otros que abandonaron las ligas de élite

jorge castro. vigo
Publicado: 28 abr 2014 - 12:14 Actualizado: 29 abr 2014 - 13:28
Desde Riki Tutaki, el primer fichaje de David Monreal, por el Vigo Rugby pasaron extranjeros que siguen en activo y otros que abandonaron las ligas de élite
Desde Riki Tutaki, el primer fichaje de David Monreal, por el Vigo Rugby pasaron extranjeros que siguen en activo y otros que abandonaron las ligas de élite

Riki Tukai, el zaguero bailarín. Bubba Eyre, el octavo contundente. Josh Hamilton, el apertura de los ensayos. Latu Talakai, el pilar de las carreras como un tres cuartos. Maka Tatafu, la roca de 34 años. Son algunos de los nombres y las características de los jugadores extranjeros que llegaron al Blusens Universidade de Vigo de la mano de su actual entrenador, David Monreal.

El técnico llegó al club con el equipo en División de Honor B y con un "all black" como ayudante y mentor espiritual del equipo, Norm Maxwell. El mítico segunda línea no llegó a vestirse de corto, pero sí otros muchos jugadores de habla inglesa, la gran mayoría procedentes del rugby de Nueva Zelanda. "Los jugadores que vienen aquí tienen que ser mejores que los que hay y aportar mucho. Lo viví en otros equipos que estuve y, si viene un profesional y aporta menos que un amateur del club, lo único que hace es crear mal rollo y bajar el nivel", reconoció el entrenador.

Y así, en aquella primera temporada, se incorporó Riki Tukaki, "se vino de inmediato. Tuvo mala suerte con una lesión y no pudo progresar después de ser campeón del mundo juvenil. Después llegó Bubba Eyre. Al terminar la temporada de allí, nos hacía falta y lo conocía de estar en el mismo club que yo. Cuajó como jugador y persona, de hecho, estuvo en el 25 aniversario del club", resume David Monreal.

Carlos Blanco

No obstante, aquel curso destacó la llegada más imprevista de todas, la del australiano de padre gallego Carlos Blanco. "Además, aquel año no se le pagó casi nada, porque ya estaba cerrado el presupuesto. Se puso él en contacto con nosotros y cuando vimos cómo jugaba, lo reconvertimos de centro y creo que fue de los mejores jugadores que pasaron por España en los últimos años. Hablé con el seleccionador de rugby siete de España, le expliqué la situación. No estaba muy convencido, pero lo llevó a una convocatoria y, a partir de ahí, se convirtió en fijo", añadió Monreal.

Más allá de lo deportivo, Riki, Bubba Eyre y Carlos Blanco dejaron las primeras anécdotas. El zaguero era conocido por alguna que otra salida nocturna y por sus escasas ganas de entrenar, "pero llegaba al campo y lo hacía mejor que el resto", admite el entrenador. Mucho más formal resultó Bubba, pero, sin embargo, protagonizó la nota curiosa al desmayarse en la recepción al equipo tras conseguir el ascenso. Toda una noche de marcha pasó factura. Por su parte, Carlos Blanco, mientras los medios trataban de contar su historia, la del jugador llegado por correo electrónico, él intentaba escondérsela a su pareja, que no estaba muy contenta por aquella iniciativa.

Precisamente, Blanco y Tukaki repitieron la experiencia en el equipo, pero lo habitual es que no suceda porque "generalmente traemos a buenos jugadores, jóvenes y con proyección, que buscan después entrar en equipos de mayor entidad. Otras veces tienen su vida hecha en sus países y viene a vivir una aventura temporal". Precisante, ahora, Carlos Blanco, de regreso en Australia, juega a nivel de club, Bubba Eyre tras pasar por Italia y Escocia es ingeniero en Nueva Zelanda y Riki Tukaki, encargado de una empresa de pinturas. "Tiene mucho trabajo en la reconstrucción de Christchurch", aclara Monreal. La ciudad neozelandesa sufrió un fuerte terremoto en 2010.

Griffin y Hamilton

En la primera experiencia en División de Honor, el gigante Roy Griffin ocupó el puesto de Bubba y Hamilton pasó a tomar el mando del equipo en la posición de zaguero. "Éste fue un caso curioso porque necesitábamos un pateador, que era algo en lo que fallábamos, y resultó que ese aspecto le costaba bastante. Sin embargo, en el juego ofensivo fue de los mejores, hacía ensayos con enorme facilidad", reconoció Monreal. Actualmente, tanto Griffin como Hamilton continúan jugando en Nueva Zelanda, uno en la ITM Cup, la principal liga del país, y el apertura en un club local.

En aquel año, también vistió la camiseta del Blusens en inglés Daniel Hall, que no terminó la campaña al comenzar a trabajar como abogado en su país, actividad en la que continúa, y un sudafricano de raza negra, Ashton Constant. Estuvo varios meses en Vigo pero "le entró la morriña y se quiso volver a Sudáfrica. Iba a venir su novia y no le dio tiempo", reconoce el gerente del club, Miguel Martínez.

"Habitualmente sigo la liga de Nueva Zelanda (ITM) para traer a los jugadores y también pido recomendaciones a conocidos que tengo allá", reconoce Monreal. No obstante, el técnico también falla en alguna ocasiones: "No todos los jugadores se adaptan igual. Este año tuvimos el caso de Luke Graham, pero la mayoría rinden bien".

En su día, Campbell Johnstone, un pilar que también llegó a vestir la camiseta de Nueva Zelanda y disputó las semifinales de la Copa de Europa con Biarritz, disputó tres partidos "y le llegó una oferta de Ospreys. Vino a hablar con nosotros por si le dejábamos marchar, acababa de firmar por nosotros y le ofrecían diez veces más en Gales. Casi nos pedía perdón. Nos dijo si podía hacer algo por nosotros y sacó 14.000 euros por el traspaso", reconoce Ramón Babé, el presidente del Universidade de Vigo Rugby.

El dinero de Johnstone

El rédito todavía sería mayor porque "con aquel dinero trajimos a Tuifua y a Latu Talakai, que nos costaron muy poco y dieron un gran rendimiento", indica Monreal. De hecho, sus entrenamientos particulares en la playa de Bouzas llamaban la atención de los viandantes. Junto a Ash Moeke y Cris McLaren, constituyeron la terna de neozelandeses del curso 2012/13 y, probablemente, los de mayor nivel que pasó por la entidad. Talakai continúa en la ITM Cup con opciones de llegar al Super Rugby, Moeke es titular en la segunda división francesa y, tras ser nombrado mejor jugador de la categoría en varias jornadas, tiene muchas papeletas para terminar en un club de la primera categoría el próximo año.

El que tardó más en explotar fue Tuifua, pero "creemos que jugaba a medio gas y con eso le llegaba. Se soltó en los últimos dos partidos y ahí dio un espectacular rendimiento", añade Miguel Ángel Martínez. Ahora, es internacional con Samoa (octava selección del mundo) y se hizo con un puesto de titular en Cardif Blues, un equipo que disputa de forma habitual la Copa de Europa.

Entre los jugadores de este año, destaca el rubio Nathan George y también el pilar tongano Maka Tatafu. Un jugador veterano, de más de 120 kilos, pero extraordinariamente tímido. Vive en Vigo con su esposa, que ejerce de traductora y mánager, aunque conocidas en División de Honor son las continuas y largas charlas con los colegiados de la categoría en el transcurso de los partidos.

Es el sabor foráneo del Blusens. Rugbieres que dejan huella en el campo y en el corazón. Y alguno de ellos, se lleva como recuerdo la casi temeraria conducción de Manolo Lago desde Oporto hasta Vigo. Una de las primeras diferencias entre Nueva Zelanda y España. Después llegan otras, como visitar la zona antigua de las ciudades europeas o los bajos precios de España en relación al nivel de vida en Nueva Zelanda.

Una larga lista de incorporaciones "desde que dimos un giro con la llegada de Monreal. Pasamos de ver más el mercado argentino al neozelandés y estamos muy contentos", indicó Ramón Amoedo. No obstante, hubo alguna que otra incorporación que hizo aguas. Entre ellas sobresale un pilar inglés de infausto recuerdo y sólo 60 minutos y otras que produjeron dolor como la rotura del también inglés ligamento cruzado de Brett Rule en el primer partido de pretemporada. En todo caso, minoría.n

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