Primer paso imprescindible del Coruxo

Fútbol

Dos goles de Andriu dieron la segunda victoria del curso al Coruxo, que es penúltimo

Andriu fue el jefe del juego aéreo en el área propia y anotó también de cabeza su segundo tanto.
Andriu fue el jefe del juego aéreo en el área propia y anotó también de cabeza su segundo tanto.

Victoria. La segunda en diez jornadas. La que debe marcar un punto de inflexión para el Coruxo, que se agarró a la versión goleadora de Andriu -tan fundamental el pasado curso- para superar a un Marino con las ideas más claras. El equipo vigués, pese a todo, es penúltimo. El primer paso imprescindible de muchos necesarios.

El Coruxo es un manojo de nervios con muy buena intención. Es lo que sucede cuando un proyecto arranca sin el apoyo de los resultados. Las dudas minan las certezas como la humedad los cuerpos. Desentumecerse sólo se logra al calor de los resultados, ni siquiera del juego. Aunque no se pueda renunciar al segundo para alcanzar los primeros. Eso sí, los ideales se deforman y las formas se matizan en función de una única meta: ganar. Por eso, el conjunto vigués ejercía ayer de equipo perdido frente a un Marino con las ideas mucho más claras y la fe encofrada en futbolistas veteranos que se encargan de que nunca se pierda. Fútbol sencillo, sin complejos.

Necesita el Coruxo goles y David de Dios le da vueltas a su ataque, intentando juntar todos sus futbolistas con capacidad para marcar o para hacer marcar. Sin el lesionado Mateo, no faltaron sobre el campo de O Vao Añón, Pitu, Davo y Teles. Por detrás, la estructura sostenida por Andriu en el centro de la defensa y Dani Vidal en el centro del campo. Que el mediocentro alcance su verdadero nivel debe ser clave en la temporada coruxista.

Tiene Davo intención y ganas para regalar. Y en un equipo al que le pesa la conciencia y el temor, es de agradecer. A sus arrancadas se subió el Coruxo desde el arranque, cuando se comprobó que el Marino iba a responder a lo esperado: defensa en el campo propio de los once jugadores y posesiones pasadas por el tamiz de sus veteranos, lentas pero seguras.

Las áreas eran territorios inexplorados. Apenas una aparición de Teles tras un rechace que obligó a intervenir al meta visitante Ardura. Y apenas otra del Marino, pero ésta más acertada: Matador abre a banda izquierda tras un rechace, centra Guaya, cabecea Lora y remata de forma acróbatica Miguel Cuesta -sin Pérez-.

No asumió bien el golpe el Coruxo porque está cansado de encajar. Le costó reaccionar y sólo lo hizo porque tiró de él Andriu. El capitán se sumó al ataque para una acción a balón parado sin premio, pero le echó fe y se quedó a la segunda jugada, en cuya génesis participó él mismo. Pitu apareció en el área visitante y puso toda su calidad en la pausa y el pase atrás para que Andriu marcase. Justo antes del descanso, el conjunto vigués se levantaba del sepulcro.

Tras el descanso, los dos equipos perdieron los miedos o las precauciones tácticas. Las áreas ya eran parte del campo y los ataques acababan en ellas con asiduidad, lo que significó que los dos contendientes dispusieran de ocasiones para marcar. Lo pudo hacer el Marino con un disparo al palo de Miguel Cuesta rozando el minuto 70 en los momentos en que el Marino quería sacarse de encima el sanbenito que de sólo sabe empatar. Y, esta vez, el que sí acertó fue el Coruxo en una acción tantas veces repetida la pasada campaña: saque de esquina y cabezazo a gol de Andriu.

Hubo que sufrir al final con demasiados balones cerca del área propia y nada de posesión. Pero Andriu reinó en el juego aéreo y los tres puntos, tan necesarios, no se escaparon de O Vao. Todavía queda mucho por remar pero, al menos, se ha empezado.

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