Traineras | Liga ACT
Un precedente da esperanza a Chapela en la ACT
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No es imposible. Apenas, altamente improbable. Chapela afronta el último fin de semana puntuable en la zona baja de la Liga ACT, en Boiro el sábado y en Ares el domingo, sabiendo que tiene que sumar seis puntos más que, precisamente, Ares para sobrepasarlo en la clasificación y dejar atrás la plaza de descenso a la que parece abocado, quedándose como mal menor con la posibilidad de disputar el play-off con las dos mejores traineras de la Liga Galega (Cabo da Cruz y Tirán) y de la Liga del Cantábrico (Deusto y Zarautz).
La tendencia del mes de agosto confirma la dificultad de la empresa porque en los tres últimos fines de semana, la Arealonga ha cedido respecto a la Marc Iborra siete puntos, con mención especial a la Bandera de Zarautz, en la que los chapeleiros perdieron esos cinco puntos que ahora tienen de desventaja con Ares (54 y 49). Que además cuenta con la baza de que el empate le vale, al haber terminado por delante de Chapela más veces que a la inversa (10 y 7) aunque cediese en las dos que restan.
Para soñar con la permanencia, los de Juan Zunzunegui tendrían que recuperar su versión de inicio de liga en el cara a cara con Ares. Cuando, por ejemplo, en las tres primeras regatas dejó a los de las Rías Altas nada menos que siete puntos por detrás. En concreto, los de naranja tienen el ejemplo del primer fin de semana de competición, en el arranque del pasado mes de julio, cuando exactamente acabaron con seis puntos de renta sobre los de José Manuel Peláez Botas.
Echando la vista atrás, Chapela necesita recuperar las sensaciones de la Bandera de Bilbao, cuando se demostró a sí misma que en las regatas de watios estaba a la altura de sus rivales directas. En la ría y yendo de menos a más, acabó en la décima plaza -sólo cuatro décimas por detrás de Lekittarra, iniciando un verano de suspiros en contra- y justo por delante de Ares, a la que le sacó un punto. Pero, sobre todo, debería revivir lo sucedido al día siguiente en Zierbena.
Fue aquel un domingo memorable para la Arealonga. En el primer duelo a cuatro calles del curso, sólo fue inferior a Santurtzi en su tanda y dejó a más de medio minuto por detrás a una Ares que parecía atropellada por el arranque de competición. Además, Ondarroa y San Juan, en la segunda tanda, y Donostiarra, en la primera, hicieron peor tiempo que los chapeleiros, que salieron llenos de moral y fuera de las dos últimas plazas de la que fue casa de su entrenador durante años.
Cierto es que tal fin de semana ya no se repitió. A partir de ahí, de hecho, todos fueron o en negativo o igualados en el duelo con Ares salvo el del arranque del presente mes de agosto en Santurtzi y Lekeitio, por entonces aún rivales directos. Pero de ese par de días el realmente positivo fue el primero, en el que Chapela logró su mejor posición del curso. Un sexto puesto que, además, estuvo acompañado de un último de Ares. Seis puntos de golpe. No es imposible, aunque sea improbable.
Descienda Chapela, que cuenta con más probabilidades, o descienda Ares, su número de puntos será histórico. Porque, por el momento, el mejor último clasificado en las 23 temporadas precedentes de la Liga es, precisamente, Ares en el año 2022, cuando perdió la categoría con 51 puntos. Ahora, los de la Marc Iborra ya suman 54, con lo que acabarán como mínimo con 56 de no mediar descalificaciones. Y la Arealonga atesora, de momento, 49, lo que significa que, al menos, igualará a ese Ares de hace cuatro año, aunque lo más probable es que lo supere, dada la cantidad de traineras que llegan a este fin de semana sin más pretensión que seguir preparando la Bandera de La Concha.
Lo cierto es que la temporada ha sido mucho más emocionante y competida en la zona baja que en la alta, donde Orio navega sin dudar hacia un título que, salvo sorpresa, certificará el sábado en Boiro o el domingo en Ares. Por abajo, las dos tripulaciones gallegas han mantenido un mano a mano espectacular en el que incluso amenazaron con alcanzar a San Juan, que llega a este fin de semana con seis puntos de renta sobre la Marc Iborra. Santurtzi y, sobre todo, Lekittarra, que partieron como los rivales directos en la zona baja, han sabido ir de menos a más para acabar metiéndose de forma natural en la segunda tanda.
Mejor que 17 de 23 penúltimos
Los 51 puntos que, como mínino, sumará Chapela, además de haberle dado la permanencia en tres de las últimas catorce temporadas, incluso superan la puntuación habitual de los penúltimos, los que disputan el play-off de descenso. Sólo seis veces ese undécimo clasificado superó la cifra que, ahora, se antoja demasiado baja.
Pase lo que pase en Boiro y Ares, que será muy trascendente, Chapela hace un balance positivo de su primer año en la Liga ACT. Así lo atestigua su presidente, Antonio Viaño, quien no duda en decir previamente que el verano ha sido “muy bueno. Vamos a sumar, como mínimo, 51 puntos. Hemos pecado de inexperiencia y de no conocer alguno de los campos pero hemos competido siempre". Lo que invita a los responsables de la entidad a “seguir apostando por este equipo” de cara a la próxima temporada, “aunque al final descendamos”.
Pero que nadie piense que Viaño y el resto del club lo dan ya todo por perdido. Ni mucho menos. “Vamos a afrontar este fin de semana con las mismas ganas y con la misma actitud que todos los anteriores en el País Vasco. Tenemos que recortar esos 6 puntos a Ares en dos regatas y vamos a hacer todo lo posible”, promete el presidente, convencido de que así piensan todos y cada uno de sus remeros. Y todo tras un verano en el que todos los estamentos del club “hemos aprendido. No dejamos de ser un club pequeño que gestiona tres traineras. Vamos aprendiendo y si bajamos, volveremos a ascender ya con más poso”.
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