La pizarra como recurso
celta
Berizzo varió su habitual dibujo en los dos últimos partidos en casa, un empate y una victoria
Desde su llegada a Vigo, Eduardo Berizzo vino con el dibujo táctico 4-3-3 bajo el brazo. Sin fundamentalismos en el discurso pero sí con reiteración en la práctica, sobre todo porque el arranque del equipo con este sistema fue muy bueno y parecía el ideal para sustentar la filosofía basada en la posesión del balón y la fuerte presión arriba tras pérdida.
El inicio de la mala racha no hizo cambiar al técnico argentino. Aunque los resultados se torcieron desde la visita al Camp Nou, el buen juego del equipo provocó que el 4-3-3 se mantuviese en el tiempo. Pero hasta un límite.
Porque cuando tocó recibir el Valencia el pasado 10 de enero, el entrenador céltico movió por primera vez su pizarra de salida para buscar un revulsivo que paliase las seis derrotas seguidas encajadas. Y lo hizo con un 5-2-1-2: tres centrales –Radoja, Sergi Gómez y Fontás (Cabral estaba sancionado)–; dos carrileros (Hugo Mallo –que se lesionó– y Jonny); el doble pivote formado por Krohn-Dehli y Augusto Fernández; Tucu Hernández de enganche; y Orellana y Charles –Larrivey estaba sancionado– en punta. El resultado fue un esperanzador 1-1 con mejor juego para el conjunto vigués que para el valenciano.
La apuesta no tuvo continuidad, quizás por la lesión de Mallo y la falta de carrileros. El equipo volvió al 4-3-3 con buen resultado en Copa ante el Athletic pero naufragando en Liga ante Espanyol y, sobre todo, Getafe.
Tocaba volver a Balaídos tras diez jornadas sin ganar y el puesto de Berizo pendiente del resultado ante el Córdoba. Y el técnico argentino se la jugó con otra variante hasta ahora inédita de inicio: 4-2-3-1. Un dibujo que retrotrae a los mejores tiempos del Celta y que ayer le permitió al entrenador, de nuevo sin carrileros –Sergi Gómez hizo de lateral ("marcó a un atacante en forma y lo opacó. Nos abre una posibilidad de imaginarlo tras este partido como lateral muy cierta", dijo Berizzo de él)–, situar a Santi Mina –en gran forma–, Orellana, Nolito y Larrivey juntos. El resultado, gran fútbol en la primera parte, el retorno de la presión efectiva en campo rival y, sobre todo, la necesaria victoria.
Respecto al dibujo del Valencia, repetía la apuesta en el doble pivote. Krohn volvió a su mejor versión y resaltó lo bien que se adaptó a jugar de pivote defensivo Augusto Fernández, capitaneando la presión tras pérdida y participando muy activamente en la salida del balón. "Augusto jugó un partido muy táctico y muy justo, quitando cada inicio de ataque del Córdoba con una precisión impresionante, con una gran firmeza, en una posición delante de la defensa que nos abre una gran posibilidad en él", recalcó Berizzo tras el choque.
Tras el éxito del 4-2-3-1, que se mantuvo incluso cuando Mina dejó el campo para ser sustituido por Álex López, queda por ver qué hará Berizzo de ahora en adelante, teniendo en cuenta además que el próximo partido –el sábado ante la Real Sociedad– es fuera de casa. Y con la peculiaridad de que no estará Fabián Orellana por sanción. Circunstancia trascendente, porque el chileno realizó un gran partido el pasado sábado con su enorme movilidad, pero con soluciones en el propio Álex López o en Tucu Hernández.n
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