La pizarra de la decepción
celta
Cuatro entrenadores lamentan la dinámica del Celta y muestran temor ante el domingo
La lamentable imagen del Celta en Pamplona y el pasado jueves en Balaídos frente al Levante ha puesto una permanencia que parecía garantizada en peligro. El Leganés ha remontado ocho puntos a los celestes en cuatro jornadas y se ha ganado la posibilidad de poder pelear por la salvación hasta el último día. Pese a todo, el equipo de Óscar García Junyent sigue dependiendo de sí mismo y se mide a un Espanyol colista, ya desahuciado, mientras que la escuadra de Javier Aguirre recibe al Real Madrid, ya campeón. Unos contra el último, otros contra el primero.
Pese a ello, las sensaciones no son halagüeñas. Sobre todo por el juego del equipo, que lleva chapoteando durante tres años en el mar de su indefinición y que, por segundo curso consecutivo, corre el riesgo de ahogarse en él. "Estoy muy desilusionado", confiesa Jorge Otero. El exjugador del Celta y actual técnico del Alondras reconoce ha tenido que comerse sus palabras de hace unas semanas, cuando con un colchón de ocho puntos veía el curso zanjado. "Si das tantas facilidades es muy difícil", reconoce el miñorano. "La sensación es que los jugadores no tienen claro qué deben hacer y es el momento de que den un paso al frente porque son los protagonistas de esta historia", destaca Otero.
"Este equipo lleva mucho tiempo peleado entre lo que quiere ser y lo que es", manifiesta José Luis Mosquera, que cree que entre ambas cosas "hay un trecho muy grande". Para el exjugador céltico navegar entre ese sueño y la realidad "es un problema" y uno de los principales motivos de los tumbos que ha dado el Celta desde 2017, especialmente acentuados en los últimos dos años. "Por momentos, el equipo fue capaz de ser competitivo con Óscar, pero no ha habido continuidad y percibo problemas de dejadez", sostiene.
Es una sensación similar a la que tiene Víctor González, al que le estaba gustando la línea céltica previa al confinamiento. "Incluso a la vuelta, sin contar el día del Villarreal, parecía que iba bien", apunta. El técnico de la UD Mos ve al Celta "cansado y totalmente cagado" y a algunos jugadores diferenciales por debajo de su nivel. "A Iago le falta chispa y Rafinha estaba destrozado", comenta el técnico del equipo amarillo, que echa de menos mayor participación de Bradaric.
La nota de optimismo la pone José Curiel. El técnico del Pontellas rehusa hacer valoraciones hasta después de mañana. "La salvación es muy factible", confiesa el entrenador de Bouzas, que ve "muy difícil" que el Leganés le gane al Madrid y se encomienda a Iago Aspas para el partido de Cornellà. "Tengo mucha confianza en él y en su enorme calidad", apunta.
En ese sentido, todos los entrenadores comparten la dificultad de que el equipo pepinero le gane al campeón. "Pero imagínate ese Aguirre comiéndole la cabeza a los jugadores", comenta Otero, que, no obstante, tiene claro que "el Madrid es el Madrid" y puede ganarle a cualquiera sin forzar. "Tiene unos jugadores tremendos", reflexiona el entrenador del Alondras. "Y ahí está la posibilidad de que Benzema sea pichichi", añade Mosquera. El problema para Víctor González son las dinámicas. "El Leganés es ilusión y el Celta negatividad y derrotismo", reconoce el entrenador vigués."Ojalá me equivoque, pero le veo menos opciones de salvarse que de perder la categoría", añade en un arrebato de sinceridad el preparador del Mos.
Pese a todo, el Celta depende de sí mismo. Si le gana al último se salvará. "Es cierto, pero la situación está muy complicada", confiesa Mosquera, que no tiene reparos en abogar por "rezar" de cara a mañana. "Depender de uno mismo es algo muy bueno", contrapone Curiel para terminar con un punto de optimismo que seguro que crecerá a medida que se acerque la hora. No queda otra.
Entre la indefinición y el déficit competitivo
La situación que está viviendo el Celta no es nueva. Ya le aconteció el año pasado, aunque llegó a la última jornada con la salvación virtual en el bolsillo. En esta ocasión se la juega. Estas cosas no pasan por un solo motivo. Son el fruto de la suma de muchos factores. En lo puramente táctico, la sensación común es la falta de una línea uniforme de juego. "Lo más complicado está resultando ser competitivo", manifiesta Mosquera, que reconoce que "establecer una idea de juego lleva tiempo", en relación a la falta de uniformidad en la propuesta futbolística de Óscar García Junyent. "En estas situaciones, lo que hay que hacer es rascar puntos, pasar página y aprender de ello", confiesa el exjugador celeste.
"Es dificilísimo jugar sin recuperar balones", explica Otero. El miñorano tiene claro que para activar a los jugadores de calidad que el Celta tiene arriba, es necesario encontrar mecanismos que permitan quitar balones en lugares más adelantados del campo. "El jugador tiene que saber cuándo tiene que ir arriba o cuándo tiene que replegar un poquito. Es momento de meter carácter e intensidad", afirma el entrenador del Alondras, que para mañana lo ve claro: "El equipo tiene que ponerse las pilas".
Para José Curiel, es urgente compactarse para enfrentarse al Espanyol. "Con las bajas que hay, es el partido que veo: buscar portería cero y esperar la oportunidad para que Iago resuelva", explica el entrenador del Pontellas, que incide, sobre todo, en volver a elevar el nivel defensivo. "No puede ser que te lleguen tan fácilmente al área y que filtren pases con tanta comodidad entre muchos jugadores", destaca el boucense. Una línea de solidez perdida por la que también aboga Víctor González. "El equipo dio un paso atrás", lamenta el entrenador de la UD Mos. "Me pregunto qué pasa ahí", confiesa.
"Hay que hacerle notar al rival desde el primer momento quién se está jugando más", destaca Jorge Otero, que como jugador se vio en situaciones como esta muchas veces. "Esta presión va en la profesión", sostiene el miñorano, que percibe "una mezcla entre ansiedad y que el equipo no sabe muy bien qué tiene que hacer". Esa indefinición ha sido la tónica habitual de la temporada. Y si no hay camino a seguir, es más difícil llegar al destino. Aun así, el Celta depende de sí mismo para conseguirlo. "Vamos a agarrarnos a eso, a salvarnos y a olvidar esta temporada. Y a reflexionar en verano", concluye.n
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Balonmano
Dos metros desde Almería
Hockey patines
El Traviesas pierde con claridad en casa del líder
Baloncesto
Cantero afronta la empresa