Pino celebró sobre la bici los 40 años de su Vuelta
Más de 500 ciclistas participaron en la marcha con salida y llegada en Ponteareas
“Cuarenta años no son nada. Según para qué.” Es el tiempo que ha pasado desde que Álvaro Pino se alzase con el triunfo en la Vuelta a España. Y sí, son años, los suficientes como para que en aquel momento, el ciclista de Ponteareas lo celebrase paseando la copa por su localidad con su hijo y ahora lo haga con su hijo y su nieta. Pero cuarenta años después, tomó la salida con los alrededor de 500 inscritos en la Clásica Álvaro Pino, que se celebró en la localidad del Tea. La marcha cicloturista, que se organiza desde 1997, conmemoraba, en esta edición, la fecha redonda del triunfo de Pino y estuvo enmarcada en los actos que el Concello de Ponteareas organizó para celebrar esta efeméride.
Clubes ciclistas, deportistas profesionales, pero también aficionados, de esos que salen a rodas por las carreteras gallegas durante todo el año, tomaron ayer la salida de una prueba con dos opciones de recorrido, corto y largo, para adaptarse a las condiciones de los participantes.
El recorrido corto, de 75 kilómetros, salía camino de Arbo y pasaba por Hermida camino del alto de la Franqueira, de primera categoría, para volver a la localidad del Tea. Por su parte, el largo, sobre una distancia de 123 kilómetros y con un desnivel de 2.313 metros, pasaba por ocho concellos de O Condado y Paradanta y tenía tres puertos de montaña. El primero era común a ambos circuitos, la subida al santuario de la Franqueira. 20 kilómetros de ascenso con rampas de 2,9% hasta alcanzar la cumbre de A Cañiza. Tras el primer paso por Ponteareas, ponían rumbo a Vilasobroso desde Pías, alto de segunda categoría, pero muy exigente, con 3 kilómetros al 8,7% de desnivel. Desde allí, bajaron hacia Mondariz, donde tenían un puesto de avituallamiento, antes de encarar el último escollo de la marcha, el Alto de Xunqueiras, en Moscoso, también de segunda, con 8,5 kilómetros de subida al 3,8%.
A partir de ahí, 20 kilómetros de tranquilidad encarando la bajada desde Pazos de Borbén hasta la capital del Tea, donde ponían punto y final al recorrido y a una nueva jornada festiva en honor del ganador de la Vuelta a España, en aquel lejano 14 de mayo de 1986.
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