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Chapela, un gran año del que “aprender a todos los niveles”
BALONCESTO
Ilusión, entusiasmo, emoción, optimismo y motivación fueron algunas de las sensaciones que se respiraron ayer sobre el parqué del Pabellón de Navia con el inicio de la pretemporada del Celta Femxa Zorka. Las celestes dieron el pistoletazo de salida a la preparación para una temporada trepidante en su regreso a la élite del baloncesto femenino, pero con ausencias reseñables.
La principal es la de su entrenadora, Cristina Cantero, que estará en Berlín con la selección española como segunda del vigués Miguel Méndez en el Mundial. Entre medias, muchas reuniones, llamadas y confianza depositada en Dani Nieto, el segundo de a bordo. Los comienzos nunca son fáciles y menos a estos niveles. Bien lo sabe el presidente del club, Carlos Álvarez: "Yo del equipo poco puedo decir porque hoy es el primer día de entrenamientos. Pero la gente viene con muchas ganas, están muy contentas".
La plantilla todavía no está completa y el club afrontará los próximos días con movimientos en su grupo. Emma Ronsiek se reincorpora hoy, mientras que Tova Sabel se marchará esta semana con la selección sueca para disputar el Mundial de 3x3. A ello se suma la ausencia de Cristina Cantero hasta después del Mundial y la espera por la recuperación de Sara VidaL y Carlota Menéndez. "Es cierto que la pretemporada empieza un poco tarde debido al problema del Mundial. Y hay muchas jugadoras que durante todo este verano estuvieron con sus selecciones. Llegaron con muy poco descanso".
Una circunstancia que añade trabajo al cuerpo técnico, encargado ahora de acoplar las nuevas piezas. "El verano fue duro para poder conseguir las jugadoras que queríamos y pudimos fichar dentro de nuestras posibilidades". El Celta cuenta, en principio, con una plantilla de once jugadoras, aunque Álvarez no da por cerrado el mercado: "En un equipo de baloncesto, por cerrado nunca será". El club ha optado por mantener buena parte del bloque que logró el ascenso y combinarlo con juventud y nuevas incorporaciones. "Este año hemos apostado por una gran continuidad en la plantilla", explica el presidente.
Entre las jóvenes están nombres de la casa como Paula Salinas o Deva Bermejo, que todavía no han jugado en la máxima categoría. Además, la mala experiencia del anterior paso por la élite también pesa en esta nueva etapa: "Tuvimos un plantel nuevo con gente muy importante que cobraba muchísimo dinero y, al final, aún con diez victorias descendimos". Ahora, explica, "vamos a apostar por el equipo del año pasado, con la misma columna vertebral. Más las incorporaciones que hicimos, que creo que son muy interesantes para el juego".
El salto de categoría también obliga a afrontar un escenario económico diferente: "Mantenemos los mismos patrocinadores que teníamos. Yo creo que es bueno y con Celta vamos a estar más de un año". Álvarez también destaca la importancia de las instituciones ante un presupuesto mayor y las dificultades que genera la nueva liga universitaria estadounidense, que dificulta la retención de talento joven.
Y después de conseguir el ascenso, el objetivo está claro: "La permanencia. Si puede ser cuanto antes, mejor". Una meta que el presidente afronta con cierta tensión personal, porque "así mi corazón estará más tranquilo. Sufro mucho". Todo lo que llegue por encima de la permanencia será un premio. Álvarez, además, espera que el equipo conserve una de las claves del vestuario del pasado curso: "Hay que ir poco a poco y mantener la tranquilidad". Recuerda que "el ambiente que había era de auténtico compañerismo" y confía en que pueda repetirse. "Si logramos mantenerlo creo que podemos hacer grandes cosas", asegura el dirigente celeste.
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