BALONMANO
Doble refuerzo del Cangas en el extremo
Tras quince años representando a Vigo en el fútbol asiático, Óscar Bruzon (Vigo, 1977) sigue aprendiendo. Y mejorando. Y disfrutando. Acaba de ganar la Superliga india con el East Bengal y ahora disfruta de unos días de vacaciones en casa a la espera de un nuevo proyecto que acometer en una zona del mundo en la que se ha convertido en referencia.
Imagino que sabe aún mejor estar en casa cuando uno vive tan lejos.
Siempre le digo a mis amigos que esto es Disneylandia. Especialmente, después de tantos meses. La última vez que vine fue en noviembre de 2025. Aquí tengo todo lo que necesito para disfrutar.
¿Aún le dura el regusto de ser campeón de Liga?
La verdad es que sí. Son muchos años de carrera en esta parte del mundo y es un hito importante. Después de haber ganado en Maldivas y Bangladesh, India es un mercado más potente. Ha tenido mucha visibilidad y reconocimiento, lo que hace que me tome estas vacaciones con muchísima tranquilidad y sopesando bien dónde continuar la carrera.
“Es un buen momento para salir del East Bengal después de lo conseguido; no le tengo miedo al cambio, solo quiero seguir creciendo"
¿A qué sabe?
A algo grande. El año pasado cogí al club destrozado en todos los sentidos. Un mal inicio de temporada, con cinco derrotas consecutivas en la liga... Conseguir esto un año y medio después tiene mucho mérito. También del inversor por haber confiado en mí. Perdimos dos Copas importantes en los penaltis, pero eso nos dio fuerzas y determinación para ser consecuentes con que, si podemos llegar a dos finales, es que podíamos hacer un papel ilusionante en la Liga.
Anunció que no seguía y su equipo se hizo más fuerte.
Totalmente. Había incertidumbre con el fútbol indio porque hay muchos cambios a nivel de Liga y en nuestro club, con nuevo inversor. Percibí que era un fin de ciclo y no quería tener a jugadores intranquilos en el último mes de competición y pensando en sus contratos cuando nos lo jugábamos todo. El anuncio buscaba que nos endureciéramos porque al año siguiente cada uno nos tendríamos que buscar la forma de seguir creciendo. Y eso es lo que pasó.
Y cómo vivió ese último partido, que comienza perdiendo.
Fue un reflejo de los últimos años en el club. En 2014 tuvieron la ocasión de ganar la Liga en el último partido y la perdieron. Este año, las dos finales de Copa en los penaltis. El East Bengal tiene una historia muy larga de resistencia ante condiciones adversas. El legado tiene mucho poso allí y así nos tomamos ese gol, como una piedra más en el camino. Entramos al campo con mucha sobrexcitación y no podíamos controlar el partido. Pudimos cambiar las cosas en el descanso con una charla de campeones. Hablamos de que era la última oportunidad y que llevábamos muchos meses trabajando para ello. En la segunda parte, el equipo dio el do de pecho y tuvimos la suerte de convertir las ocasiones.
La clave de todo.
Sí. Y además, el jugador que falló el penalti decisivo en la tanda de una final, Mohamed Rashid, de la selección palestina, fue el que nos dio el 2-1, la victoria, la Liga y el redimirnos de todos estos dolores de la temporada.
Viviendo algo así, ¿por qué decide marcharse?
Venía de hacer ciclos más largos. En Bangladesh tuve seis años exitosos para el club. Pero la incertidumbre en India es muy grande. Aún no se sabe qué patrocinadores va a haber, quién va a organizar... Es un momento de transición. No hay claridad a futuro y ese es uno de los motivos. Y segundo, que este año el inversor me dejó tener mucho poder en la parte técnica. Fichamos los jugadores en las posiciones que yo consideré importantes. Y como él no va a continuar, yo no estoy interesado en seguir en un proyecto del que van a salir muchos jugadores y en el que voy a tener que empezar de cero teniendo que sostener la posición de campeón. Es un buen momento para salir después de lo conseguido. No tengo miedo al cambio. Lo que quiero es seguir creciendo.
Por todo esto, ¿es el título más importante de su carrera?
Si hablamos de nivel, seguramente sí. Como jugador, recuerdo con mucho cariño ascensos a Segunda, tanto con Pontevedra como con Universidad de Las Palmas. Con el Celta B me salieron muy bien las cosas. Como entrenador, tuve temporadas muy bonitas. Pero, probablemente, ganar la Superliga India sea mi hito más grande como técnico.
Y con otro vigués como Adrián Rubio de segundo entrenador.
Solo puedo decir que es un fenómeno. Un crack. Analítico, diligente, divertido. Te sirve de bisagra con el vestuario, para diseñar sesiones y para conducir los entrenamientos porque es muy intenso. Es un tío multidisciplinar, que sabe muy bien lo que tiene que hacer y para mí es una ayuda básica. Una media naranja.
Ahora es usual, pero hace 15 años no era común que jugadores o técnicos españoles se fueran al extranjero.
Tuve la suerte de ser el primer entrenador español en la India, fichando jugadores de Segunda B en el Sporting de Goa. Nunca imaginé que desde ese 2012 tendría una carrera tan larga. Tampoco que cada año haya ido mejorando, consiguiendo cosas importantes y hasta la actualidad. Me produce mucha satisfacción haber sacrificado tantas cosas aquí para dejar un legado en esa parte del mundo.
¿Lo tuvo muy claro?
Clarísimo. No tanto familia y amigos, que pensaban que qué hace este loco, con una vida completamente organizada, con un buen trabajo en Vigo, en el mundo de la banca. Pero decidí que no quería tener esa rutina los siguientes 20 años, en un puesto que no me llenaba como me llenan los estímulos que tiene el fútbol. Fue una decisión de riesgo, pero cuando confías en ti, es posible. Yo solo puedo animar a la gente a probarlo. Tal y como trabajamos aquí, hay muchas cosas que podemos llevar fuera para marcar la diferencia.
Un legado allí, pero también aquí. Supongo que es importante representar a Vigo y a Galicia allá.
Aquí me tienes contigo, que es uno de mis placeres. Me gusta que se reconozca nuestro trabajo, este año también con Adrián. Para nosotros claro que es importante venir aquí, reunirnos con los colegas, ver que ellos nos siguen, que saben lo que estamos haciendo fuera y que se alegran. Para nosotros es una pasada. Yo me siento muy vigués y que aquí exista ese reconocimiento es motivo de orgullo.
¿Cuánto ha aprendido del fútbol en esos países?
Muchísimo más que del idioma (se ríe). En cada sitio es distinto. Lo bueno es que el nexo común es el inglés. Otra cosa sería China o Tailandia, que sería más complejo. Pero por supuesto que he aprendido muchísimo de fútbol. Se puede decir que empecé a hacerlo en los años 80 y 90. Mis primeras etapas como jugador fueron en condiciones que no son tan diferentes a las que tienen allí. Hay muchas similitudes entre los mercados asiáticos actuales y los europeos de hace 30 años. Y no solamente en cuanto al juego. También en número de extranjeros y en confección de plantillas.
¿Y de la vida?
A ser un loco del fútbol. Tengo 24 horas para pensar en ello. Al estar tan lejos de casa, las distracciones son mínimas. Mi familia está seis meses allí y otros tantos aquí. Así que cuando estoy solo, centro todo el tiempo en el fútbol. Lo único, salir a tomar una copa con mi cuerpo técnico después de alguna victoria importante. Con los años, he ido a menos socialmente y a más en lo futbolístico. En mis épocas tempranas en Goa, Mumbai o Maldivas, sí que tenía esa parte de esparcimiento. Pero en los últimos seis-ocho años, estoy plenamente centrado en el juego. De ahí que venir a casa me produzca tanto placer.
“Me produce mucha satisfacción haber sacrificado tantas cosas en Vigo para dejar un legado en esa parte del mundo”
Y ya que está en Vigo, debo preguntarle por el Celta de Claudio Giráldez.
Es otro factor de aprendizaje y de que el fútbol moderno ya no es un tema de sistemas o de jugadores en posiciones. Esto va de estudio, de favorecer lo que pasa entre semana. Estoy seguro de que Claudio es muy exigente y trabaja desde la motivación y el percibir que los futbolistas están preparados. Junta esto con el plan de partido, el análisis de los rivales y lo que hace falta cada vez. Él es muy flexible. No solo en la planificación, sino también en la lectura del juego. A mí me encanta y yo también siento el fútbol así. Es un factor para tener al vestuario activado y consciente de que cada minuto en el campo importa. Lo de sistemas y onces más fijos, con críticas a entrenadores que hacen muchos cambios es algo de antaño. Las modificaciones bien hechas son fundamentales en la gestión de plantilla. Le doy un 10 a Claudio en eso.
El pasado es bueno, el presente es mejor. ¿Qué hay del futuro?
Si le preguntas a Adrián y a Javi, que son el segundo y el preparador físico, te dirán que quieren aprovecharse de la buena temporada que hicimos, coger algo y tener seguridad. Pero como me lo preguntas a mí, te diré que estoy con muchísima calma. Son muchos años y un hito importante. No es momento de precipitarse. Tenemos opciones en sitios como Tailandia, Indonesia, India, pero quiero esperar. Quiero disfrutar de esta temporada y elegir bien el proyecto. Creo que es uno de los aspectos que hice bien en mi carrera porque siempre entré con equipos que son aspirantes y me salieron bien las cosas, ganando ligas en diferentes países. No voy a cambiar ahora y desesperarme por coger cualquier proyecto. Esperaré por algo que me dé confianza de verdad, con capacidad de planificación y que se ajuste a mis ideas. Los mercados asiáticos son muy divergentes y con muchas tipologías. Es muy importante meterte en un club que te respete y tenga la misma visión que tú y no que sea uno el que se tenga que ajustar a la persona que ponga el dinero y tenga los caprichos de turno.
¿La idea es seguir en Asia, verdad?
Es mi mercado. Me encantaría venir a España y desarrollarme aquí. Pero allí tengo la dimensión de proyectos, con competiciones internacionales como la Champions asiática, que es algo que me encanta. Luego está el tema económico, que no tiene nada que ver. Y después, el tiempo. ¿Cuál es la media de un entrenador en Primera Federación? Además, la valoración. Cuando tienes la velocidad y los ritmos como español, eres mucho más reconocido fuera que trabajando aquí, donde la gente es muy buena, la paciencia es muy poca y, económicamente, ni siquiera te compensa.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
BALONMANO
Doble refuerzo del Cangas en el extremo
Fútbol sala | Vigo Cup
Vigo 2015, Cios y Amor de Dios se postulan como favoritos
Fútbol | segunda federación
Cacharrón está a punto
Trial
Marcelli, doble plata
Lo último
Fútbol | Mundial
Tablas entre aspirantes
Fútbol | Mundial
Alemania golea sin remisión a la alegre Curazao
ciclismo
Para todas las edades
ascenso a 2ª división
Pasión por el Fortuna