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Celta
Resta una semana de mercado de enero que promete ser, como poco, interesante. El Celta ha variado sobre la marcha sus posibilidades y todavía tiene varios planes que activar o desactivas según se vayan produciendo movimientos definitivos en una ventana de mercado que, como se esperaba, está resultando excepcionalmente ajustada en lo económico.
Hoy por hoy, la salida de Lucas Olaza del equipo es una realidad más que plausible. Y no por rendimiento deportivo ni por profesionalidad de un futbolista que el pasado domingo dio una muestra más de sus virtudes como persona al disputar el duelo liguero ante el Eibar a pleno rendimiento pese a saber que su futuro está en el aire. La clave está en que ocupa una plaza de no comunitario y que el Celta anhela reforzar su ataque con un futbolista de similar condición, en concreto el argentino Franco Cervi. Con el futbolista del Benfica, que ayer mismo jugó con el conjunto portugués ejerciendo curiosamente de lateral izquierdo debido hasta las 10 ausencias debidas al Covid-19, no hay acuerdo cerrado porque no existe ese puesto libre, pero no habría problema dado el importante aval de Eduardo Coudet, técnico celeste, que lo conoce de primera mano.
Las negociaciones con Boca, como ha sucedido en el pasado reciente, son tensas y cargadas de faroles. Desde Vigo se sostiene que no ha habido una conversación directa desde el pasado mes de diciembre, cuando se dejó claro que no se iba a afrontar el pago de los 4 millones de euros de la cláusula de compra obligatoria si Olaza llega a los 20 partidos de Liga –lleva 18–. Ayer, desde Argentina se aseguraba que el club de Buenos Aires se cerraba en banda y no iba a negociar nada, amenazando al Celta con que se quedaría con un jugador al que no iba a poder utilizar. Entre medias está el propio futbolista y sus representantes, que están recibiendo en las últimas horas intereses de otros equipos. Habrá que ver si estos lo convencen a él y, después, a Boca.
En Príncipe nadie dice abiertamente que se quieran desprender de Olaza, un jugador que ha dado un buen rendimiento los dos años que estuvo en Vigo. Pero está claro que se prefiere reforzar el ataque y sufrir en el lateral izquierdo, en el que se quedarían el recién llegado Aarón Martín, el canterano José Fontán –central reconvertido– y David Juncá, cuya salida se da por imposible este enero dada la lesión de la que todavía se está recuperando. Lo único claro es que el Celta no pagará los 4 millones. El resto, se verá.
En este juego de nervios, el Celta está obligado a tener abiertas otras opciones de salida, dado que las deseadas de David Costas y Jorge Sáenz siguen sin fructificar. Y ahí es donde aparece el interés del West Bromwich Albion por Okay Yokuslu, al que quieren cedido para lo que resta de temporada. De inicio, en Príncipe no se contemplaba esta operación porque, sin duda, supondría debilitar al equipo en una posición de mediocentro defensivo en la que no está claro quién puede ejercer si en algún momento falta Renato Tapia. Pero si el resto de posibilidades no se dan, el mercado ya aprieta a nivel de días restantes y decir adiós al turco ya no es un imposible.
Eso sí, para que el club vigués dé el visto bueno a que Okay se vaya a Inglaterra, algo que el futbolista no vería con malos ojos, se debe dar antes una premisa: que no se logre dar salida a Lucas Olaza. Entre los dos, se prefiere prescindir del uruguayo antes que del turco, pese al muy diferente rendimiento sobre el campo e, incluso, pese a la diferencia también en los emolumentos. Pero el pasaporte comunitario manda en esta situación de mercado. Es decir: salvo sorpresa, Okay sólo se iría al fútbol inglés si Olaza se queda en Vigo, ya sea con acuerdo con Boca para jugar o sin él.
Lo positivo de que fuese Okay el elegido es que la liberación de masa salarial sería más importante. El internacional turco está viviendo su peor temporada en Vigo, tras dos cursos en los que cumplió sin llegar, salvo de forma esporádica, al rendimiento que se esperaba de él en el momento de su llegada. Y al que debería deducirse, según voces dentro del club, de su ficha en comparación con la del resto de jugadores que no son pieza básica del equipo.
En este juego de miradas y gestos, el Celta trata de moverse con mayor fortuna que en la anterior ventana de fichajes, cuando se torció la llegada de Loren Morón en el último momento y el equipo se quedó sin el delantero deseado. Una figura que se sigue buscando salvo por un matiz: ahora ya no se desea un nueve, un suplente de Mina, sino un atacante más polivalente. O sea, que el perfil de lo que se busca se ha asemejado con el paso de las semanas a Franco Cervi.
El ideal para el Celta, a día de ayer y teniendo en cuenta el condicionante del pasaporte comunitario, es que Lucas Olaza, David Costas y Jorge Sáenz saliesen y que Cervi se sumase a Aarón Martín y Augusto Solari como refuerzos invernales. Pero la situación varía por momentos.
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