'Nunca se me ha pasado por la cabeza la retirada'
Borja Oubiña (Vigo, 1981) encara el futuro con optimismo a pesar de estar atravesando un calvario que dura ya dos años y medio.
El martes pasó por el quirófano para que le fuera implantado el ligamento cruzado anterior de su maltrecha rodilla izquierda. No se pone plazos, pero espera volver a jugar en 2011. Que así sea.
¿Con qué ánimo encara esta nueva recuperación?
Con la tranquilidad que te da saber que la rodilla está mejor de lo que esperábamos.
Cuando supo que debía pasar por el quirófano otra vez dijo que se lo tomaba como una nueva oportunidad. ¿Sigue considerándolo así?
Por supuesto. Y todavía más después de ver cómo ha quedado la rodilla. Tomé la decisión correcta. Estoy muy contento de cómo ha ido todo y espero que siga yendo igual de bien.
Le noto muy optimista.
Ya lo era incluso antes de operarme. Sabía que a poco que mejorase, me iban a ir mejor las cosas. Sigo pensando lo mismo. Viendo cómo está todo, considero que no hay motivos para preocuparme. Tengo que trabajar, eso sí, y hacer todo lo que esté en mi mano.
¿Está mejor ahora que cuando tuvo que parar la temporada pasada?
Había que buscar una solución. El ligamento no era competente y tenía que tomar una decisión. Ha sido la acertada y encaro el futuro con optimismo.
¿Se marca algún plazo?
No. Simplemente tengo que ver cómo me va estos días en el hospital y después, cuando comience la rehabilitación. Teniendo en cuenta todo el historial que tiene mi rodilla, tardará un poco más la recuperación.
¿Se ve en 2011 jugando al fútbol?
Sí, ésa es la idea.
Supongo que ya tendrá ganas...
Evidentemente, sí. Me encantaría volver a jugar cuanto antes, pero ahora debo centrarme en ser capaz de caminar sin la ayuda de las muletas, para lo que me quedan cuatro o cinco semanas. Me marco objetivos a corto plazo. Lo que pueda hacer ahora es lo más importante, porque a partir de eso llegará todo lo demás. Lo que intento de momento es quemar etapas pequeñas.
¿Han sido duros estos últimos meses entre operación y operación?
Lo he llevado bien. Lo más difícil es cuando estás en el campo, no tienes buenas sensaciones y decides parar. En estos meses se pasa mal cuando llega el fin de semana.
¿Sintió envidia de sus compañeros?
Sí, sobre todo en la Copa del Rey. El día del Atlético en casa sí que lo pase mal.
¿Tuvo ganas de saltar al campo?
Claro que sí, porque son recuerdos que tú has vivido en otras épocas. El resto de los partidos, como por desgracia estamos en la situación en la que estamos, los iba llevando mejor. Pero el día del Atlético, en el que el campo estaba lleno y teníamos un buen rival enfrente, fue un poquito más duro.
¿Cuando se lesionó se llegó a imaginar que podía durar tanto este calvario?
Cuando noté el chasquido e iba en camilla, mi cerebro se puso a pensar en todo lo que me perdería esa temporada, pero siempre calculando cuándo volvería. Pensaba que en seis meses estaría jugando. Pero pasó como pasó.
¿Llegó a pensar en la retirada en algún momento?
No se me pasó nunca por la cabeza porque sabía que había vías de solución. Eres consciente de que existía un problema grave, pero intentas buscar una solución. En ningún momento pensamos en esa posibilidad.
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