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Gony Zubizarreta (Buenos Aires, 1985) es considerado por muchos el mejor surfista gallego de todos los tiempos. Sí, gallego. Con tan sólo 8 meses, se mudó a Galicia, concretamente a Vigo. A partir de ahí, nace una historia de amor interminable por su deporte, el surf. Empezó a practicarlo con 7 años en la Playa de Patos y con 11 ya participaba en campeonatos gallegos.
A lo largo de su dilatada carrera de más de 20 años, consiguió numerosos logros: dos triunfos en la Pro Zarautz (2009-2017), un tercer puesto en la Pantín Classic de A Coruña (2009), o un meritorio quinto puesto en Hawai en la triple corona del año 2018. Ese mismo año, también consiguió ganar con el combinado nacional la Aloha Cup celebrada en Japón. Sin embargo, el más importante llegó al inicio de su carrera. Se llevó la victoria en el Campeonato Mundial ISA celebrado en Australia en el año 2002.
Ahora, a sus 41 años, vive su vida de manera diferente. Hace tiempo que se retiró del circuito internacional. Aún así, sigue compitiendo en los campeonatos a los que les guarda un cariño especial: “Hoy en día participo en aquellos torneos que me invitan y también en aquellos a los que les tengo mucho aprecio y me siguen motivando”. Su vida se centra más en el apartado comunicacional. Es embajador de la Wordl Surf League (WSL), realiza entrevistas y es la cara visible que se encarga de promocionar todos los eventos que tienen lugar en la península Ibérica. Por otro lado, centra gran parte de su tiempo en ser entrenador de uno de los mejores surfistas actuales, Andy Criere. Llevan más de un año trabajando juntos y Gony lo está disfrutando mucho. “Me encanta ayudarle y aportarle toda mi experiencia”, expresó.
Asimismo, está embarcado en numerosos proyectos. Organiza viajes a diferentes países en los que enseña a la gente a surfear. Esta es otra de las cosas que más le llena hacer: “Hago un poco de guía, les doy mis tips, aporto mi experiencia. Me encanta, es algo súper gratificante”. Además, realiza de manera anual al menos un viaje a Munich. Allí, está la piscina de olas más grande del mundo. Todos estos viajes no sólo consisten en surfear, sino que combina el deporte con cultura, gastronomía o monumentos de los diferentes lugares en los que se encuentre.
Fuera del deporte, encontró un nuevo hobbie hace un par de años, los tatuajes. Reconoce que, después de tantos años, veía necesario que no toda su vida se centrase en el surf: “Fue importante para mí encontrar algo que no estuviese relacionado con él y me motivase”. En el futuro, espera seguir haciendo las mismas cosas: “Quiero continuar viajando y compitiendo en eventos que me motiven”.
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