motocross
El Mundial de la madurez
motocross
Hace solo unos días que Rubén Fernández cumplió 27 años. Son pocos. Muy pocos. Pero los suficientes como para estar plenamente asentado en la categoría reina del Mundial de motocross y saber perfectamente por dónde le da el aire. Ya queda lejos aquella pujante promesa que llegó a MXGP empujando desde MX2. Concretamente, ha completado cuatro temporadas enteras en la máxima división, en la que debutó en 2021. “Siento que he crecido en cuanto a madurez”, reconoce al otro lado del teléfono, horas antes de emprender hoy mismo el viaje hacia Argentina, donde el evento global comienza a rodar este fin de semana. “Espero que esa experiencia me aporte ese puntito más este año”, desea.
“Sé que la velocidad está ahí, así que quiero estar más regularmente entre los tres primeros”
El caso es que el piloto vigués llega a la línea de salida con los deberes hechos. El corredor de Honda arrasó en el estreno del Campeonato de España, el pasado fin de semana en Calatayud. “Me divertí mucho. Encima de la moto y también fuera de la pista, con los aficionados españoles, que es algo que me aporta muchísimo”, explica. Antes, corrió también en Italia. “Ya traía buenas sensaciones de la pretemporada y las confirmé en estas dos carreras”, destaca.
Rubén está satisfecho con la preparación. Con la calma antes de la tempestad. Lleva la misma moto con la que acabó 2025, pero con varias mejoras gracias a la experiencia adquirida la temporada pasada. “A nivel de motor estamos fuertes, pero me dicen que aún podemos progresar todavía más”, advierte.
Así las cosas, el comienzo del Mundial no puede llegar en mejor momento. En Bariloche, que le trae recuerdos tan buenos como malos. Allí fue donde ganó su primera carrera, en la apertura de 2023, y donde se rompió el cruzado un año más tarde. Misma ciudad, pero distinto circuito. “Será nuevo para todos. Espero que le cojamos el gusto”, bromea.
Hace ya más de dos años que Rubén Fernández se mudó a la localidad portuguesa de Vila do Conde, en el área de Oporto y, por tanto, muy cerca de su Vigo natal. “La morriña siempre está ahí porque la tierra me tira muchísimo. Pero, por suerte, estoy cerca y me paso cuando puedo”, explica el piloto de Honda, que decidió asentarse al sur del Miño por cuestiones de intendencia, como el aeropuerto Sá Carneiro y su amplia oferta de vuelos. “Estamos siempre viajando y así es mucho más fácil de gestionar”, reconoce. Pero no solo eso. En el país vecino hay buenas y variadas instalaciones para entrenar, incluidos circuitos de arena. “Estoy muy contento aquí”, apunta Fernández, sin olvidar sus raíces. “Pero da gusto poder acercarme a casa a menudo”, concluye.
Está por ver cómo funciona Rubén en fuego real. Lo que está claro es que las sensaciones competitivas son buenas y las personales, incluso mejores. “Me encuentro bien con la moto y también físicamente. Hemos hecho una parte importante del trabajo. Pero, sobre todo, me siento feliz, que creo que es lo más importante”, destaca el piloto vigués, “muy positivo” para afrontar las 21 citas que tiene por delante en un Mundial “con un nivel altísimo” en la parrilla. “Corremos en la categoría reina, al nivel más alto, y por eso la exigencia es máxima. Este año sube gente desde MX2 y hubo cambios de pilotos fuertes a distintas estructuras”, avisa Fernández, sabedor de que la competencia es enorme. “Pero estoy motivado y con muchas ganas. Quiero empezar con fuerza. El año pasado tuvimos buenos resultados, pero nos faltó algo de consistencia. Sé que la velocidad está ahí, así que quiero estar más regularmente entre los tres primeros”, advierte con ambición, a pocas horas de arrancar su propio Mundial de la madurez.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
Fútbol | Selección Española
España descose por los extremos a Islandia
Fútbol | Copa del Rey
Goleada para nada